Accesorios: la Paridera

Uno de los momentos más especiales para cualquier aficionado a la acuriofilia es cuando consigue que sus especies se reproduzcan en el pequeño trocito de naturaleza que ha creado en su hogar.

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Y de entre los peces que habitualmente aparecen en los comercios son los pecílidos ovovivíparos (mollys, xiphos, guppys y platys)  los que con más facilidad tendrán descendencia en casi cualquier ambiente.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los acuarios no son el hábitat natural de estos peces, y no gozan de las condiciones de camuflaje ideales para las diminutas crías. Es decir que, por cruel que parezca, prácticamente toda la descendencia será devorada sin apenas haber llegado a nacer por el resto de miembros del acuario, o incluso por los propios padres. Es por ello que un accesorio como la paridera resulta fundamental para la crianza de estos bonitos peces.

Una paridera es una caja de plástico que usualmente se pega con una ventosa al cristal del acuario y que está dividida en dos partes separadas por un pequeño embudo. Depositada la hembra a punto de parir en la parte superior las crías irán cayendo a la inferior, lejos del alcance de su propia madre y por supuesto lejos del alcance del resto de habitantes del acuario.

Las ventajas de la paridera son variadas y no se reducen solamente a disminuir de forma apreciable la mortalidad entre los alevines- Además disminuyen el estrés de la hembra justo antes del parto, que en ocasiones lleva a pérdidas no deseadas durante el proceso, y permite que la misma se alimente de forma eficiente en los momentos previos al mismo, lo que produce una prole más fuerte.

Además la paridera puede servir de criadera durante unos momentos iniciales, garantizando la correcta alimentación de los alevines hasta que alcancen un tamaño adecuado y no corran el peligro de ser devorados por el resto de los peces. 

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