Anatomia de un anfibio

La anatomía de un anfibio es muy importante conocerla, ya que así podremos descubrir aspectos fascinantes sobres nuestros compañeros. También requiere especial atención para poder ofrecerle unos cuidados acordes a sus necesidades, para ello, conocer la anatomía de un anfibio será esencial para un buen mantenimiento.

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Conocer la anatomía de los animales que pueblan los acuaterrarios es de gran importancia para el aficionado, no solamente porque cuanta más información posea de sus mascotas más disfrutará con su mantenimiento sino también porque de dichos conocimientos puede derivarse una mejora en su cuidado.

Los anfibios son seres que necesitan de un medio acuático y otro terrestre para vivir, lo que ha ido influyendo en su anatomía desde hace millones de años. No hay que olvidar que son descendientes de los primeros seres vertebrados que se lanzaron fuera del agua hace más de 400 millones de años.

Para definir la anatomía de los anfibios habrá que diferenciar entre los dos grandes grupos existentes, los urodelos, o anfibios sin cola, y los caudados, anfibios con cola.

Al margen de esa gran diferencia apreciable a simple vista su anatomía es muy similar entre distintas especies. Los anfibios son seres vertebrados, aunque en su estado larvario posean huesos cartilaginosos. Precisamente destacan por sufrir una metamorfosis que transforma a las pequeñas larvas o renacuajos en adultos. En ocasiones las larvas apenas tienen nada que ver con el animal adulto, como en ranas o sapos, mientras que en otras guardan una enorme semejanza aunque teniendo branquias externas, como en los tritones. Existe incluso una especie, el axolote, que puede no pasar nunca del estado larvario, conservando siempre esas branquias externas.

Su cuerpo se compone de cabeza, tronco, cuatro extremidades y, en su caso, cola. Internamente el corazón tiene dos aurículas y sólo un ventrículo, mientras que el aparato digestivo cambia con la metamorfosis, estando preparado en estado larvario para una alimentación herbívora y mutando a carnívora en algunas especies para los ejemplares adultos.

Por último, la piel de los anfibios suele ser lisa, presentando en ocasiones verrugas que contienen veneno para protegerlos de predadores. Esta piel se muda cada cierto tiempo con el fin de mantenerla siempre en perfecto estado, consumiendo la mayoría de las veces el mismo animal el tejido muerto. 

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