Anemia felina

La anemia felina es una enfermedad que tiene exactamente la misma causa y síntomas que en los seres humanos. Es decir, viene provocada por una disminución de los glóbulos rojos en la sangre, lo que provoca a su vez un menor tránsito de oxígeno hasta los músculos, y provoca cansancio, falta de sueño, laxitud general y, en caso de no tratarse adecuadamente, la muerte.

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No obstante ese final fatal se da solamente en casos no combatidos y muy extremos. Para averiguar si nuestro caso sufre de anemia (y en general para mantenerlo perfectamente sano) lo mejor es una serie de visitas periódicas al veterinario, chequeos médicos en los que se nos dirá cualquier dolencia que el animal pueda tener.

No obstante en nuestro propio hogar también podemos constatar algunos de los síntomas de esta enfermedad. Para ello debemos revisar regularmente sus encías y lengua, ya que la anemia provocará que estás tomen un color rosado mucho más apagado de lo normal. Este síntoma, junto con la falta de energía es la forma más fácil de detectar la anemia en casa.

La anemia puede aparecer debido a varias causas. Una pérdida de sangre por alguna herida o un ataque de pulgas son las más habituales, junto con el desarrollo de alguna otra enfermedad menor que minará sus glóbulos rojos. También puede ser síntoma de otros males mucho más graves, como la leucemia felina.

Para combatir la anemia habrá que atender a las indicaciones del veterinario en todo momento. En casos de anemia severa se puede llegar a optar por transfusiones de sangre, mientras que si la misma es un efecto secundario de una enfermedad bacteriana se trata el origen con antibióticos. En casos más leves se debe de introducir en la dieta los elementos de los que el gato está falto, y es posible añadir algunos complementos comerciales. 

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