Antes de escoger un roedor

Entrar en casa un nuevo miembro de la especie de los roedores, puede ser una experiencia muy positiva, aún mas para los niños. Pero antes de cerrar una decisión de este tipo, es importante pensarlo bien.

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En algún momento de nuestra vida nos hemos planteado tener un animal doméstico en nuestro hogar.

El hecho de querer compartir nuestro tiempo con un animal nos hace pensar en cuál sería el más idóneo para nuestra situación o al menos así debería ser.

Tener un roedor quizá es una de las maneras más fáciles de saber lo que es la responsabilidad de cuidar de un animal que depende de nosotros, sin tener la obligación de sacarlo a pasear cada día por la calle.

El roedor es una animal agradecido y en general necesita poco mantenimiento. De todas formas quiere una higiene cuidadosa y un control de su salud por parte del veterinario.

Para escoger a nuestro roedor, tenemos que pensar si las personas que forman parte de la casa están de acuerdo, si tenemos niños o si ya tenemos otras mascotas.

Lo más importante quizás es la relación del roedor con los niños y las otras mascotas. De ello depende la buena relación que tendremos con el animal y la convivencia tranquila de la casa.

Excepto con la ardilla, por ser más independiente de nosotros y menos cariñosa, los demás roedores no tienen problemas con los niños, pero si tenemos que, como adultos, enseñar a los niños respetar y saber manipularlos.

Normalmente, cogen a estos animalitos con cierta fuerza para que no se escapen y esto puede agobiar al animal y asustarlo. Siempre tienen que estar con un adulto que supervise la situación y le enseñe la manera correcta de relacionarse con el roedor.

La relación con otras mascotas, sea cual sea el roedor, normalmente no suele ser muy buena, ya que estos pequeños animales, en la naturaleza son presas de depredadores, como los lobos, hurones y otros carnívoros, por lo que tenemos que tener cuidado de tener en la misma habitación a un roedor y un perro, un gato, un hurón, etc. Nos podemos encontrar con un gran disgusto, sin ser culpa del animal cazador (son sus instintos).

Aunque es verdad que hay conejos que se llevan bien con perros o con gatos al crecer juntos (pero también tienen que aceptarse para llegar a la buena convivencia), lo mejor es que cada animal tenga su espacio y siempre que soltemos al roedor, estar presentes.

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