Azul ruso, su conducta y vivir con él

El azul ruso se caracteriza por tener un carácter fantástico, además de una belleza que deslumbra. La conducta azul ruso suele ser muy buena, siempre y cuando el gato sea amaestrado y enseñado desde pequeño.

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Esta raza suele crear un vínculo muy fuerte y estrecho con su familia humana y en especial con uno o dos miembros de la casa (con los que tenga más “feeling”). El azul ruso es tranquilo, cariñoso y protector de sus dueños cuando llega alguien extraño. Hasta que no se vayan las visitas se mostrará un tanto receloso y desconfiado.

Le gusta vivir en un piso y puede tolerar a los niños si ellos lo respetan y no lo molestan demasiado. Esto no significa que el azul ruso tenga tendencia a lastimar, sin embargo, es mejor “prevenir que curar”. Soporta estar solo por varias horas, aunque no por ello sea independiente o no precise de los cuidados y el cariño de sus dueños.

El azul ruso destaca por su inteligencia, puede aprender muy rápido las órdenes básicas, responde por su nombre cuando lo llaman y sabe cuándo algo está bien y algo no. Además, el azul ruso puede aprender cosas por si mismo, como por ejemplo abrir una puerta, tomar un juguete y llevarlo hasta su dueño, buscar su cepillo, etc.

El azul ruso es bastante juguetón y afectuoso, su voz es delicada y dulce, no suele maullar demasiado salvo cuando tenga hambre o alguna necesidad. Es extremadamente limpio (también se le debe enseñar desde cachorro) y realmente disfruta del contacto con las personas.

El azul ruso llega a tener una muy buena relación con todos los integrantes de la familia, es ideal para los que tienen niños a partir de los seis o siete años y también es un gato excelente para las personas mayores ya que no requiere de muchos cuidados. Al ser tranquilo casi no se notará su presencia, a excepción de los momentos en que desee jugar un poco. 

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