Balinés, su conducta y vivir con él

El gato balinés tiene un carácter especial, es muy leal a su dueño y no suele ser demasiado atento con los demás integrantes de la familia (elige a una sola persona, que seguramente es quien le da de comer o juega con él). La conducta del balinés llama la atención en este sentido. Puede ser muy demostrativo de afecto con ese “elegido” y mostrarse totalmente indiferente con el resto.

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El balinés se adapta a vivir en un piso aunque lo ideal sería que tuviera un patio, balcón o terraza, pues disfruta del aire libre. Una casa con jardín es el sitio perfecto para un balinés, que gusta de tener su espacio propio.

Además, el gato balinés es muy simpático, efusivo, sociable e inteligente. Es excelente para convivir pero puede ser algo celoso y egocéntrico, queriendo ser siempre el centro de atención de la casa y además, teniendo algunos problemas con otros gatos, sobre todo si son de la misma raza,

Por su parte, el balinés es un gato de movimientos gráciles, como si estuviera “bailando”, le gusta escalar y trepar y no dejará ningún mueble, escalera o rincón sin explorar.

Es dulce, divertido y listo, tiene la capacidad de comunicar verbalmente sus necesidades (rasgo heredado del siamés). Muchas veces se la pasa “hablando” y eso no le gusta a todo el mundo. El balinés es un gato sociable, suele animar al dueño sí reconoce que está triste ya que es sensible a los estados de ánimo o sentimientos de las personas.

Con frecuencia, el balinés se sube a los hombros del dueño, porque es muy ágil y saltador. Aprende rápido, le gusta jugar con una pelota o que le lancen un juguete. Mantiene entretenido a todos con sus payasadas y también puede ser muy insistente cuando requiere de atención, aunque eso no signifique “perder su dignidad” (aspecto particular de las dos razas que le dieron origen, es decir, siamés y angora).

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