Como actuar con nuestro perro en el momento en que se pelea

Algunas razas son más propensas a empezar una pelea que otras, pero cualquier perro puede meterse en una. Los factores más importantes para determinar si nuestro perro va a acabar en una pelea son el temperamento, el adiestramiento y la sociabilización que ha recibido.

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Un perro que no ha sido correctamente sociabilizado, mostrará un comportamiento dominante que provocará una reacción agresiva de los otros perros. No obstante, aunque nuestro perro esté correctamente adiestrado y sociabilizado y tenga un temperamento calmado y tranquilo, nunca debemos suponer que no se peleará.

Algunas peleas empiezan de repente, pero en la mayoría de los casos hay un conjunto de señales que nos pueden ayudar a calmar la situación antes de que empiece. Debemos prestar atención a este tipo de señales, ya que son claros indicadores de una pelea inminente:

·         Una mirada fija hacia un objetivo concreto.

·         Postura o actitud dominante

·         Movimientos corporales rígidos

·         Lenguaje corporal: cola levantada o muy baja o labios tensos contra los dientes.

En general, debemos recordar que lo mejor es reconocer los motivos por los que se producen peleas y saber reconocer los síntomas anteriores como indicadores para detener la situación antes de que desemboque en agresión física. Los principales motivos por los que se producen peleas son:

·         Por inseguridad.

·         Porqué un perro desafía el liderazgo de otro.

·         Porqué se disputan la posesión de un objeto.

Si estamos en el exterior con nuestro perro y se nos acerca un perro agresivo, debemos intentar alejarlo con un “NO” calmado y asertivo. Si sigue en su camino, se puede usar algo para repelerlo, como por ejemplo un espray de citronella, que es inofensivo para el perro pero detendrá su avance.

No obstante, a veces nada funciona y la situación acaba en una pelea entre los perros. En este caso necesitaremos detenerla cuanto antes, pero debemos actuar con mucho cuidado si no queremos acabar con heridas graves. Nunca hay que poner las manos cerca de la cabeza de un perro que esté en medio de una pelea, ya que lo tomará como otro ataque y se volverá contra nosotros. Lo más aconsejable, si hay dos personas, es que cada una coja a un perro y tire de él cogiéndolo por las patas traseras y desplazándonos en círculo hacia atrás, de modo que perderán el equilibrio y podremos arrastrarlos. Existe el riesgo que los perros se giren y ataquen a la persona que les está sujetando, por lo que hay que moverse siempre en círculo y pasar a sujetarles por el collar en el momento en que pierdan el foco en el otro perro.

Desafortunadamente, en muchas peleas nos encontramos solos delante de dos perros. En ese caso no debemos intentar nunca sujetar a uno, ya que el otro seguirá atacando y probablemente nos metan a nosotros dentro la pelea. En ese caso podemos acabar con heridas de mordedura graves, sobre todo si los perros son de raza grande. Si nos encontramos solos delante de dos perros enzarzados en una pelea, debemos intentar aturdirles para que se detengan sin que tengamos que tocarles. Eso se puede conseguir de varias maneras. Lo más práctico es lanzarles un cubo de agua encima, o mojarles con una manguera. El agua fría les sorprenderá y les sacará del estado de agresión instantáneamente. Además, es una medida totalmente inofensiva que no les hará ningún daño. Debemos actuar manteniendo la calma y sin alterar aún más la situación.

Finalmente, hay que recordar siempre que si no estamos seguros de poder detener la pelea, es mejor no intervenir. Nuestro perro puede acabar con heridas más o menos graves, pero nosotros podemos acabar con heridas muy graves de mordeduras que no justifican el riesgo de la intervención. 

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