Como reprender y castigar a un perro

Nunca debemos aplicar un castigo a nuestro perro, pero sí necesitamos corregir el mal comportamiento. ¿Cuál es la diferencia entre un castigo y una corrección? 

images.jpg

Una corrección es expresar nuestra desaprobación en el momento en que está empezando una conducta no deseada. Un castigo es una acción que tomamos hacia el perro una vez ya ha realizado alguna acción que no nos gusta. Por ejemplo, supongamos que tenemos una valla en una parte del patio y no queremos que nuestro perro la salte. Al llegar a casa, nos encontramos con que el perro ha saltado y nos espera en el lado donde se supone que no debe estar. Si le castigamos por eso, nuestro perro no entiende qué es lo que está pasando, ya que desde su punto de vista, en el momento en que le castigamos no está haciendo nada malo. Solo conseguiremos que entienda lo que queremos si le pillamos en el momento en que salta. En ese momento, le podemos aplicar una corrección que sí entenderá.

El tipo e intensidad de la corrección deben ser los suficientes para captar la atención del perro. Si cuando le corregimos vemos que tiembla, retrocede o muestra cualquier tipo de señal de miedo, entonces la corrección ha sido demasiado dura. Tan solo debe ser ligeramente más intensa que la energía de nuestro perro en ese momento. Sin embargo, nuestra energía debe estar acorde. Si nuestro nivel de energía es demasiado bajo, nuestro perro no nos escuchará, de modo que nuestra voz debe tener siempre firmeza  y seguridad.

Por ejemplo, si llegamos a casa y nuestro perro está masticando un zapato, debemos corregirlo en el momento. En ese caso, cogemos el zapato y decimos “No”, con una voz firme pero sin gritar. Si no le podemos corregir mientras está realizando la acción, nuestro perro no asociará el castigo con la acción, por lo que repetirá el comportamiento otro día.

Lo que nunca debemos hacer es pegar a nuestro perro. Esta no es una manera de comunicar nada. Los perros se corrigen entre ellos a través del lenguaje corporal, los sonidos y los mordiscos. De modo que si entendemos este lenguaje, podemos imitar un mordisco (dándole un toque con nuestros dedos con firmeza) en el momento en que queremos indicarle que un comportamiento no nos gusta. Tampoco debemos intentar nunca razonar con un perro, ya que no tienen nuestra psicología. Debemos entender como piensan para que podamos comunicarles que es lo que esperamos de ellos sin confundirles.

Un problema habitual con los métodos de castigo se debe a que en el momento de aplicar el castigo, nos sentimos frustrados y irritados. En esas condiciones, solemos pegar a nuestro perro, atarle o encerrarle en una zona confinada como castigo. Estas acciones no corrigen el mal comportamiento, ya que nuestro perro no entiende por qué estamos enfadados porque en ese momento no está haciendo nada malo. En ese caso, nuestro perro no solo no corregirá su mal comportamiento si no que puede empezar a desarrollar otro tipo de problemas de conducta e incluso empezar a tener miedo de nosotros. La paciencia es la clave a la hora de corregir una mala acción, nunca debemos dejarnos llevar por la emoción del momento.

Es importante que aprendamos el lenguaje corporal al que responden los perros. En general, hay muchos problemas de comunicación entre la gente y sus perros debido a malentendidos. Debemos recordar siempre que la manera más efectiva de corregir el mal comportamiento depende de una combinación entre escoger el momento oportuno y aplicar el lenguaje corporal y el tono de voz con la firmeza adecuada.  

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin valorar)
Nuestros patrocinadores nos ayudan a mantener la calidad de esta página

Responder