Convivencia con Jerbos

Una vez hemos decidido tener un jerbo en nuestra casa, tenemos que pensar dónde pondremos su jaula (mejor un acuario), qué lugar será el más apropiado para que esté a gusto  (sobretodo busca tranquilidad), además no puede haber corrientes de aire, ni ser un sitio frío, ni haber humedad.

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El jerbo es un animal que se adapta bien a la vida doméstica. Con paciencia, tiempo y cariño podemos ganarnos su confianza con más facilidad.

En cuanto lo tengamos en casa, en su jaula o acuario, lo dejamos unas horas para que se habitúe en su nuevo hábitat. Después de este rato, podemos introducir nuestra mano dentro de la jaula con suavidad y dejar que el animal nos huela. Puede que nos de algún mordisco pequeño, no es una mala señal, sino que es su manera de saber lo tiene delante. Si por el contrario, vemos que nos huele y se va corriendo hacia el otro lado de la jaula, no lo persigamos, dejaremos que se relaje y más tarde intentaremos el mismo procedimiento.

Otra técnica es utilizar semillas de girasol u otra comida que les guste para dárselo con nuestras manos, así asociará éstas y nuestra presencia como algo bueno y se nos acercará con más tranquilidad.

Para cogerlo, trataremos de llevarlo suavemente hacia una esquina y levantarlo con las dos manos. Nunca lo cogeremos de la cola, ni siquiera por la base, ya que podría romperse.

No hay que perseguirlo alrededor de la jaula, y tampoco querer cogerlo lanzando tus manos desde arriba.

Si no puedes hacer que se suban a tu mano, puedes usar un recipiente pequeño. Lo explorará y podremos levantarlo una vez que esté dentro.

Al final le gustará que lo cojamos y nos lo pedirá.  

La vida del jerbo es una vida de actividad cíclica. Alterna períodos de intensa actividad con breves períodos de sueño o de descanso a lo largo del día. Cuando está despierto, corre velozmente de un lado para otro como una ardilla.

Investiga con curiosidad todo lo que le parece novedoso.

Come continuamente para poder soportar sus explosiones energéticas.

Se sepulta en el material de su lecho, roe lo que se le ponga por delante y hace nidos.

Durante el período de descanso o de sueño del jerbo, no hay que molestarlo. Esto sería contrario al estilo de vida del animal y podría irritarse, como un niño al que no dejan dormir la siesta.

Son curiosos de por sí, no demuestran temor por ruidos, gente, luces, etc. y esto quizás es por ser animales nacidos en cautividad.

Otras actividades normales son excavar y arañar para hacer su madriguera y para buscar (en la naturaleza) comida entre arbustos y hierbas.

Como sus dientes crecen siempre roe todo lo que puede, es importante facilitarle objetos para tal fin, hay que mantenerle los dientes en una buena medida.

Con todo esto, tenemos que encontrar un equilibrio entre sus necesidades y nuestra comodidad. Así él estará contento y feliz y nosotros lo disfrutaremos mucho más.

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