Cuidados básicos de la Ardilla

Las ardillas son mamíferos roedores, en general no suelen ser muy cariñosas pero con paciencia y sobre todo si las adoptamos desde pequeñas podemos conseguir domesticarlas. La jaula debe ser grande porque son muy activas, necesitan moverse, correr mucho y también debe tener ramas o elementos que les permita trepar y esconderse. Preferiblemente situarla en un lugar no muy ruidoso pero donde puedan ver la vida cotidiana familiar, porque son muy curiosas.

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Las ardillas son los animales menos frecuentes como mascotas.  Aunque se crían en cautividad, aún son medio salvajes y no son de por sí demasiado cariñosas, pero si las tenemos en casa a una edad temprana (no menos de un mes) podemos conseguir que confíen en nosotros.

Pueden durar unos 7 u 8 años, ¿seriamos capaces de cuidarla durante todo este tiempo?

Estos animales necesitan una jaula grande y amplia donde puedan moverse con cierta libertad. En la jaula pondremos ramas y objetos por donde se podrán desplazar y casi correr.

La ubicación de la jaula debe ser un sitio donde no haya ni ruidos fuertes, ni olores como la cocina, y que no haya corrientes de aire.  El excesivo calor (temperaturas en torno a los 35º C) también disminuye su capacidad metabólica y durante las horas centrales de los días muy calurosos también permanece refugiada en sus nidos, a la sombra. La ardilla se muestra más activa al amanecer y a primeras horas de la tarde. 

Además, les gusta formar parte de la rutina familiar, por lo que un buen sitio sería en un despacho o en un rincón del comedor.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la limpieza de su jaula. Hay que limpiar su recinto a medida que la ensucia con su orina y heces.

 

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