El cachorro: relación con hermanos/as

La camada es para el cachorro casi tan importante como la propia madre, y de hecho supone el primer hito en la socialización que el perro irá haciendo a lo largo de su vida. Por ello es importante para el dueño conocer cómo enfrentarse a estas relaciones entre el perro y sus hermanos.

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En primer lugar, ¿cuándo se puede separar al perro del resto de la camada? Seguramente no antes de dos meses o dos meses y medio, y que lo anterior podría ser prematuro. La idea es que el cachorro reproduzca en la camada junto a su madre los esquemas sociales que más tarde moldearán su vida adulta, es decir, que vaya forjando su carácter e inclinaciones. Interrumpir este proceso será lógicamente algo erróneo y que puede tener consecuencias contraproducentes en el futuro.

Las relaciones con sus hermanos durante este tiempo facilitarán que el perro pueda integrarse posteriormente en una camada (entendiendo que verá a su dueño como integrante, y líder, de la misma), así como su socialización adecuada con otros perros, Por ello es tan importante que las primeras relaciones con sus hermanos se rijan por la normalidad.

Normalmente en una camada habrá siempre un cachorro más débil que puede incluso ser repudiado por la madre y los hermanos. En estos casos no habrá que forzar las cosas, y es mejor que integremos a ese cachorro en otras camadas o le mantengamos siempre junto a otros perros, antes que dejarle en un sitio donde se sentirá siempre rechazado. Por la misma razón habrá que intentar seguir con atención la labor educativa de la madre, que con sus “castigos” y advertencias nos irá mostrando factores importantes del carácter de cada cachorro.  

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