El gato Persa

Considerado un gato de lujo. Exponente de las llamadas “razas nobles” por su estética y su movimiento.

Es un gato tranquilo y sociable. De carácter apacible, es de las razas de gatos que mas descansa o dormisquea.

 

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El gato Persa es para muchos, sinónimo de gato de lujo, el máximo representante de las razas nobles. Su porte tranquilo, su pelaje majestuoso y su gracioso hocico plano, lo convierten en el rey de las exposiciones.

El Persa será el gato ideal siempre que se asuma como rutina diaria la dedicación al cepillado de su melena.

Todo apunta a que los primeros ejemplares llegaron a Inglaterra hacia el 1800 procedentes de Turquía y de la antigua Persia (Irán).

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El gato Persa posee un carácter tranquilo y sociable, de fácil convivencia, acepta muy bien a otro compañero de su misma especie.

Los gatos Persas son de carácter tranquilo, sosegado y cariñoso. se trata de la raza de gatos con el carácter más tranquilo, sosegado y cariñoso. De naturaleza afable, congenia tanto con los humanos como con otros animales.

Tiene un temperamento excepcionalmente apacible y doméstico que nunca ha conocido los instintos salvajes típicos de sus parientes felinos.

Es tranquilo y se pasa la mayor parte del día durmiendo, se les llama “tigres de sofá” porque les gusta dormir y descansar.

De naturaleza presumida, les gusta hacer ostentación de su belleza.

Cuidados y Salud:

Esta raza de gatos exige mucho cuidado y dedicación por parte de los dueños, ya que su pelaje  exige un cuidado constante y meticuloso, pues como ocurre con todos los gatos de pelo largo, por ellos mismos no serían capaces de asear su cabellera.

Su crianza es difícil, el periodo de gestación es de aproximadamente 64 días y la camada es de pocas crías, por lo general dos o tres.

Entre las enfermedades o lesiones más frecuentes se encuentran las producidas como consecuencia del acortamiento de su cara: alteraciones; oftalmológicas, mandibulares y faciales.

En menor medida también se encuentran casos de Cataratas y de Síndrome de Chediak-Higashi (inmunodeficiencia genética asociada al color azul ahumado).

Historia:

En general, no está claro cuando aparecieron por primera vez los gatos de pelo largo, ya que no hay gatos salvajes africanos, que se cree que son los ancestros de los gatos domésticos, con el pelo largo.

La aristocracia del siglo XIX pedía gatos de pelo largo, y el gen responsable del pelo largo se introdujo a través de la hibridación con el gato de Pallas.

Los primeros antepasados documentados de los Persas fueron importados de Jorasán, Persia, en Italia en 1620 por Pietro della Valle, y del el gato de Angora (hoy Ankara), por parte de Turquia en Francia, por Nicholas Claude Fabri de Peiresc en la misma época.

Los gatos de Jorasán estaban cubiertos de gris, mientras que los de angora eran blancos. De Francia pronto llegó a Gran Bretaña. Gatos de pelo largo también fueron importados en Europa desde Afganistan, Birmania, China y Rusia.

Es probable que llegarán a Europa otras importaciones desde Turquía y Persia a medida que progresaba el siglo XVII. Se sabe que durante 1699, una hembra llamada Brinbelle fue enviada desde Constantinopla (actualmente Estambul). Los pedigrees de su descendencia fueron inscritos en el primer libro (actualmente un clásico) sobre gatos domésticos. El autor era un gran aficionado a los gatos llamado François-Agustin Paradise Moncrif (1687-1770).

Su libro, titulado Histoire de Chats (Historia de los Gatos), fue publicado en París en 1727. En su obra, Moncrif cometió un error al decir que los gatos de della Valle llegaron a Roma durante 1521.

Ésta puede ser la razón por la que muchos autores posteriores citaron esa fecha como la de la llegada de los gatos Turcos y Persas a Europa. Algunos años más tarde, George-Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788) escribió sobre los gatos orientales en su épica obra en 44 volúmenes Histoire Naturelle (Historia Natural). Leclerc no dedicó grandes esfuerzos a los gatos. Repitió la fecha dada por Moncrif (1521) sobre la llegada de los gatos de pelo largo a Europa.

En cuanto al aspecto de aquellos gatos originales, no podemos estar seguros. Las descripciones aportadas por Valle y Pieresc no son muy detalladas. Debería recordarse que durante esta primera etapa, los gatos eran perseguidos en Europa, ya que se les consideraba como familiares de las brujas. Los gatos orientales tuvieron la suerte de que la nobleza los protegió. No obstante, y al contrario que en el caso de los perros y los caballos, el gato no fue considerado como digno de incluirse en los retratos familiares.

Durante el siglo XVIII, esto comenzó a cambiar. Empezaron a aparecer ciertos cuadros excelentes que mostraban gatos orientales. Uno de ellos, obra de Jean-Jacques Bachelier (alrededor de 1761) muestra a un gato blanco con un hermoso pelaje largo. Su elegante cuerpo se puede comparar, instantáneamente, con el de los Angora actuales.

Otro buen cuadro es obra de Martin Drolling el viejo (alrededor de 1798) y en él vuelve a aparecer un gato blanco. En los años siguientes, los gatos Turcos y los Persas comenzaron a ser comunes en los retratos, especialmente los de niños.

El siglo XIX fue, en muchos aspectos, el siglo más interesante desde el punto de vista de los propietarios de  gatos. Existía un apetito insaciable por las curiosidades y se fundaron muchos clubes y sociedades felinas. Los gatos ya habían conseguido un gran seguimiento. No obstante, durante los primeros años de la afición por los gatos, el seguimiento se localizaba, fundamentalmente, en la realeza, los terratenientes y en las clases sociales altas. Sólo esta gente podía permitirse los gatos deseables en esa época. Entre estos felinos deseables no hay duda alguna de que los Turcos y los Persas eran los números uno.

Incluso en el siglo XIX, los gatos Turcos y los Persas no recibían este nombre. Muchos eran simplemente llamados gatos Franceses u Orientales. Si el nombre del gato era Turco o Persa dependía de si el propietario quería que éste fuera el nombre de su gato. No obstante, a medida que fueron habiendo más y más exposiciones felinas, la gente considerada como experta en el mundo felino empezó a desarrollar sus nociones sobre el aspecto que debía tener cada uno de estos dos tipos. Esto moldearía el futuro de ambas razas.

En su obra The Book of Cats (Libro de los Gatos) publicada en 1868, Charles S. Ross describe al Angora de forma parecida a como lo hizo Della Valle con los Persas. Una diferencia notable  que añade es que eran gatos delicados con un talante tranquilo. Describe al Persa como gato con un pelo muy largo y sedoso: «quizás más que el del Angora». El uso de «quizás más que» indica que la diferencia entre estas dos razas no era, en modo alguno, tan clara como suele pensarse. Continúa diciendo que: «no obstante, su coloración es diferente, siendo de un color gris uniforme y tenue…». El color podría entonces haber sido una consideración importante para la distinción entre estos dos gatos orientales en aquella época.

Durante este periodo se organizaron con éxito numerosas exposiciones felinas en Gran Bretaña. Lo mismo aplicaba a EE.UU. y al resto de Europa. En 1887, se fundó el National Cat Club en Gran Bretaña. Dos años más tarde publicó unos estándares oficiales para los gatos de pelo largo. En 1893 entró en funcionamiento el primer libro de orígenes genealógico. En ese momento, el Persa estaba obteniendo cada vez más un mayor seguimiento. A medida que mejoró su tipo y su capa se tornó más densa y larga que la del Angora.

Cuando se redactaron los estándares, se hizo una clara distinción entre las razas de pelo largo. El pelaje del gato Persa debía ser fino, sedoso y muy suave. El del Angora debía ser más lanoso y con una cola que se asemejara a un cepillo. Es interesante saber que en aquellos tiempos había gatos rusos de pelo largo. Su pelaje debía ser incluso más lanoso que el del Angora.

A pesar de la supuesta distinción entre estas dos razas, es importante saber que en 1903, el famoso autor y juez Francis Simpson dijo que existían unas diferencias tan sutiles entre estas dos razas que: «Se me debe perdonar si paso por alto la raza felina normalmente llamada Angora, que parece haber desaparecido gradualmente».

El Persa actual se parece muy poco a los originales que se veían a principios del siglo XX. Éstos se parecerían más a los Maine Coon o a los gatos Bosque de Noruega actuales. John Jennings, un afamado escritor y juez de las primeras exposiciones felinas de belleza, se mostraba muy preocupado en esos tiempos de que los hocicos de los Persas se fueran acortando.

No obstante, no hay nada que tenga más éxito que el propio éxito y el Persa se subió al carro de la popularidad, que sólo ha comenzado a ralentizarse en los últimos años.

Incluso aunque existen signos de que su popularidad ya ha pasado su punto álgido, sigue siendo la raza felina más popular del mundo. Su número de inscripciones en el libro de orígenes genealógico sigue siendo mayor que el del resto de razas de pelo largo en conjunto. La clave del éxito de esta maravillosa raza es, sencillamente, su «glamour» con mayúsculas. Su historia siempre ha estado relacionada con la de la realeza, la riqueza y lo más exclusivo. Es, verdaderamente, un gato realmente regio entre nuestros compañeros felinos domésticos.

Apariencia General:

El Persa es perfectamente reconocible por su largo pelaje y su cara plana.

Su expresión facial debería mostrarnos su porte aristocrático y su naturaleza majestuosa. Más que en el caso de cualquier otra raza, la cara del Persa es muy variable. Puede oscilar entre el tipo más tradicional y el extremadamente achatado. A éstos últimos se les llama Peke-face (cara de Pequinés) en EE.UU. y ultra-Persas en el Reino Unido.

Se caracteriza por ser de un tamaño mediano a grande y con el pelo largo. Tiene la cabeza redonda, maciza y el cráneo ancho. El frente es redondeado y los pómulos son fuertes y prominentes. Tiene el hocico corto y el mentón fuerte y lleno. Los ojos son grandes, redondos, bien abiertos y separados, de un color muy intenso y brillante. Las orejas del gato Persa son pequeñas y redondeadas en las puntas y cubiertas de pelo que nace de adentro hacia afuera. Así, pasan desapercibidas, confundidas con el pelo largo del lomo y la cabeza.

El cuerpo del gato Persa es musculoso y redondeado y tiene una estructura ósea robusta. Destaca por encima de las patas que son pequeñas y gruesas.

Tiene el pelo abundante, espeso, largo y de tacto sedoso. La cola es peluda y redondeada en el extremo. Así, podemos decir que los gatos Persas no destacan por ser esbeltos sino más bien macizos, redondeados y robustos.

El gato Persa puede ser de colores muy variados. Hay gatos Persas de un solo color igualado, intenso y sin tonos más claros, como el negro, el blanco, el azul, el chocolate, el lila, el rojo y el crema. También pueden ser de colores variados.

Los actuales gatos Persas son de cuerpo compacto. Tienen un hocico respingón en una gran cabeza redonda. Su abundante y exuberante pelaje es su principal característica. Estos gatos son familiares, les encanta estar con los niños. Es un gato faldero. Su pelaje requiere un cepillado diario los baños regulares son también adecuados.

Existen también los Persas himalayos, éstos difieren de los Persas en el pelaje. Un gato Persa himalayo tiene todas las características de un Persa pero su pelaje es similar en color a los siameses. Un himalayo presenta las mismas variantes de color que los siameses, pudiendo denominarse en función del color de las partes distales (seal, azul, chocolate rojo, lila, etc.).

Los gatos himalayos tienen los ojos azules, el punto de color o colorpoint debe estar en sus orejas, patas, lomo y cola y el resto del pelaje debe ser blanco o crema. Los puntos de color más comunes son: chocolate, lila, crema, flama, concha de tortuga carey, lince, azul.

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