El gato Persa, consejos higiene y cuidados especiales

La higiene del gato persa tiene aspectos inherentes y otros que son más bien “generales” de cualquier raza con pelaje semi largo.

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El pelo es uno de los puntos a tener más en cuenta en relación a los cuidados del gato persa. Se aconseja cepillar a diario o día por medio con un cepillo de cerdas duras para evitar los nudos. Además se evitarán problemas respiratorios e intestinales y se “disfrutará” de un ejemplar digno de admiración debido a su belleza. En las zonas de las patas, la cola y la parte inferior, el cepillado siempre ha de ser más suave porque de lo contrario se lo puede lastimar.

Los ojos del gato persa, grandes y redondos, deben limpiarse a diario con un paño limpio. Es bueno acostumbrarlo desde cachorro a esta tarea, para que piense que se trate de un juego y lo permita.

Si el gato persa tiene acceso al jardín, parque o terraza, es preciso limpiarle las patas cuando regresa a la casa, porque puede “guardar” suciedad, lo mismo que ciertos elementos que se enredan en su pelo. Siempre se debe chequear que estén en buenas condiciones sus almohadillas, que suelen ser bastante sensibles al frío, el calor y ciertos productos químicos que se usan para limpiar el hogar.

Cuando tienen pocos meses de vida, le crecen pelos alrededor de los dedos de las patas, es preciso cortarlos con unas tijeras redondeadas, para evitar la acumulación de suciedad. También se deben revisar una por una para descartar que se le clave una astilla, por ejemplo. En el caso de observar dolor, sangre, pus u olor, llevar de inmediato al veterinario.

Es necesario también que se acostumbre al gato persa desde cachorro a que le corten las garras (uñas) para que no las tenga tan largas, sobre todo si no sale del piso, porque de lo contrario querrá afilarse con los muebles, cortinas, etc.

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