Enfermedades del Jerbo

La detección precoz de las enfermedades que afecten a nuestro jergo, nos darán más posibilidades de curación. Conoce los síntomas de las más importantes para poder ayudar a tu mascota cuando sea necesario y poderle aportar el máximo bienestar posible.

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Lesiones en la cola: la cola está cubierta por una fina capa de piel. Puede lesionarse por engancharse con los barrotes de la jaula, con la rueda o por cogerlos por ella.

Alguna de estas situaciones pueden romper la cola y dejar al descubierto el hueso, en este caso puede ser necesario la cirugía.

Lesiones en la cola o otras zonas del cuerpo: señal que hay agresiones entre los jerbos que tengamos. Intentaremos separarlos y solucionar el problema.

Convulsiones: pueden padecerlo a los 2 meses de edad. Se produce por una deficiencia enzimática cerebral. Se tratan los síntomas.

Diarrea: demasiados vegetales en la dieta pueden causarle la diarrea, si normalmente su alimentación ya contiene suficientes vegetales, elimina los excesos y estará mejor. Otro problema que podemos encontrarnos es la Enfermedad de Tizzer. Esta enfermedad es muy contagiosa y mortal, entre otros síntomas (como apatía, no comer) hay la diarrea.

Normalmente es secundaria a problemas de estrés y a un mal mantenimiento del animal. Hay que llevarlo al veterinario para que pueda tratarlo con antibióticos. Cuidado con los demás jerbos, pueden estar contagiados.

Problema dental: si los dientes le crecen mucho es que no tiene objetos para roer o no los suficientes, o que el animal es mayor y ya no roe con frecuencia. Podemos llevarlo al veterinario para que se los corte y así el animal podrá comer mejor. En su jaula habrá que administrarle ramas de manzano o cerezo y otros juguetes especiales (están en las tiendas de animales).  

Problema respiratorio: está causado por virus, bacterias o el ambiente. Los más dispuestos a padecerlo son los jóvenes, los mayores o los que sufren estrés. Dos irritantes muy comunes son las virutas de pino y cedro. Los síntomas son: pelaje erizado, falta de vivacidad, los ojos o nariz con secreciones, o que se aísla en un rincón.

Si no come, no bebe, tiene diarrea y está muy chafado, llévalo sin dudar al veterinario. 

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