Evitar los ladridos del perro

A todos los perros les gusta ladrar, aunque algunas razas tienden a hacerlo más que otras.

No obstante, a veces pueden desarrollar un comportamiento obsesivo, en el que los ladridos pasan a ser un problema tanto para nosotros como para nuestros vecinos.

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Detener este comportamiento puede resultar una tarea bastante difícil. El primer paso es identificar la causa por la que nuestro perro ladra. En función del detonante que tengamos, afrontaremos el problema de una manera o de otra. ¿Cuáles son los motivos que inducen a nuestro perro a ladrar? Los más habituales son:

·         Porque quieren algo.

·         Porque han sido criados para eso (algunos terriers y los rastreadores) y muestran una predisposición genética.

·         Porque están vigilando su territorio (perros guardianes y vigilantes).

·         Para avisarnos de un peligro.

·         Al jugar, como consecuencia de la propia excitación del momento.

·         Por la presencia de otros animales (perros, pájaros, gatos, ardillas…).

·         Porque están solos.

·         Porque se sienten atrapados tras una barrera (una valla, una ventana…).

·         Por diversión.

·         Para mostrar dominancia.

·         Porque les hemos recompensado en alguna ocasión al ladrar (hemos accedido a sus demandas).

·         Por aburrimiento y falta de estimulación física o mental.

·         Por estrés, nerviosismo, inseguridad o miedo.

·         Por una mala sociabilización.

·         Para intentar llamar la atención.

Una vez identificada la causa, podemos empezar a tratar el problema. Lo primero que debemos tener claro es que hay que poner unos límites a nuestro perro y hacerle saber lo que es aceptable y lo que no. El mayor error que podemos cometer es recompensar a nuestro perro por ladrar, cosa que hacemos sin querer cada vez que consigue lo que quiere a través de los ladridos. Eso lo hacemos, por ejemplo, cuando está ladrando para captar nuestra atención y nosotros empezamos a gritarle para que se calle (ya que, efectivamente, consigue captar nuestra atención). O si le tenemos ladrando en la puerta y le dejamos entrar para que se calle. En estos casos, lo único que conseguimos es reforzar la idea que a través de los ladridos se consiguen los objetivos.

Es muy difícil enseñar a nuestro perro en qué casos nos parece bien que ladre (por ejemplo, cuando hay un desconocido cerca de nuestro casa) y en que otros no (si es un gato el que merodea por el patio). El mejor modo de afrontar el problema es hacer nosotros la decisión por él. Esto se consigue enseñándole la orden “silencio”. Si hacemos eso, nuestro perro entenderá que está bien ladrar a menos que le indiquemos lo contrario (en cuyo caso detendrá los ladridos). Eso lo conseguiremos siguiendo el método de adiestramiento de obediencia básica con refuerzo positivo.

Por ejemplo, si queremos que deje de ladrar cuando suene el teléfono, empezaremos premiándole cuando empiece a ladrar. Después de dos o tres ladridos, le decimos “silencio”, enseñándole alguna golosina. La mayoría de perros detendrán los ladridos instintivamente porqué no pueden ladrar y oler a la vez. Mientras esté olfateando e investigando la golosina, le premiamos con palabras de afecto y vamos repitiendo la orden “silencio”. Después de unos segundos sin ladridos, le damos la golosina. Si repetimos estos pasos aumentando el tiempo entre que deja de ladrar y que le damos la recompensa, en muy pocas sesiones habremos conseguido que nuestro perro deje de ladrar completamente cada vez que nosotros se lo indiquemos.

No obstante, si los ladridos se han convertido en un hábito, la cosa se complica. Reemplazar un hábito por otro requiere paciencia y tiempo. Con paciencia conseguiremos que en vez de ladrar indiscriminadamente a todo, nuestro perro ladre de manera razonable (unos pocos ladridos) por un motivo concreto, siempre con la seguridad que dejará de hacerlo a nuestra orden.

Existen productos en el mercado para poder evitar los ladridos que tanto nos molestan y con los que podremos mejorar su conducta, son los llamados antiladridos para perros.

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