Evitar problemas de conducta

Comprender, entender, prevenir y manejar desde el inicio, de una forma correcta la educación de nuestro perro, nos puede ayudar a evitar problemas graves que pueden aparecer en etapas adultas.

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Un tanto por ciento muy elevado de las alteraciones de conducta en nuestros animales de compañía, están basadas en una mala manipulación durante  los periodos de desarrollo caninos (Ontogenia Canina), particularmente durante el periodo de socialización. Provocando esto en muchos casos, que la rehabilitación de esa conducta pueda ser mucho más difícil o en ocasiones muy poco favorable.

El no entender de forma correcta las acciones y el porqué las realiza nuestro perro, puede provocar, que reforcemos de forma involuntaria conductas inapropiadas para la vida del perro en el hogar, pero naturales dentro de su estructura de vida, heredada del lobo.

La línea que separa lo bien hecho, de lo mal hecho, puede ser muy fina y en muchas ocasiones, nosotros como propietarios, consentimos conducta en nuestros cachorros, que ya sabemos que no podremos tolerar en nuestro perro, cuando sea adulto.

Acciones como recompensar en la mesa, entregando al perro un trozo de comida, pueden provocar exigencias y robos por parte del animal, más adelante.

Si un cachorro cuando es pequeño, salta para saludar a la gente y no lo corregimos, sino que la persona lo acaricia, cosa más que frecuente en el día a día, podemos favorecer que el animal, entienda como forma de saludo ese sistema y lo utilice así durante su vida. Cosa que se complica cuando las visitas a nuestro hogar sean de gente de avanzada edad o niños pequeños, ambos colectivos más fáciles de dañar, si nuestro perro es de un tamaño grande o mediano.

Los trastornos relacionados con la separación, son un problema que afecta a 3 de cada 10 animales del total de la población canina, en algún momento de la vida de estos.

Este problema va asociado a graves problemas de ansiedad, estrés y alteraciones graves de conducta y de bienestar en el animal, que se manifiestan con graves destrozos en el hogar, vocalizaciones excesivas, eliminación de orina y heces en lugares inadecuados y un sinfín de alteraciones más.

La correcta manipulación del perro joven y la posibilidad de dejarlo sólo, en su habitación de descanso, durante unos pocos minutos al día, aunque los miembros de la familia estén en la casa, puede ayudar a disminuir el riesgo de este problema.

No deberíamos potenciar las peticiones de atención de nuestra mascota, atendiéndolas al momento, ya que no siempre podremos estar ahí para hacerlo y es entonces cuando el animal, se frustra y puede sufrir algún trastorno.

Existen clases para cachorros, en las que se reúnen diferentes animales muy jóvenes, que coinciden en vacunas, supervisadas y controladas por especialistas del comportamiento, que pueden ayudarte en esta faena tan importante.

Los grupos que se montan para estas sesiones, deben incluir diferentes cachorros y diferentes grupos de personas.

Las familias suelen ir con su perro y con los hijos, si es posible y el especialista se encarga de realizar una serie de ejercicios, con la intención de habituar a los cachorros a; diferentes sonidos, contacto con personas de diferentes  edades, a otros perros, etc.

A la vez, se podrá explicar y valorar de forma individual a los cachorros para poder detectar y tratar, cuanto antes, alguna alteración en la conducta, de cualquiera de los asistentes.

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