Gato somalí, su conducta y vivir con él

Los gatos de la raza somalí conservan en su comportamiento muchos recuerdos de la raza abisinio de la cual proceden. Efectivamente el origen de los somalíes está en varias camadas de gatos abisinios que surgieron de forma natural con una modificación tan importante como tener el pelo más largo de lo normal.

De los sucesivos cruces entre esas camadas y la necesaria introducción periódica de sangre fresca se ha ido conformando progresivamente lo que hoy conocemos como gato somalí.

 
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Son animales muy activos y juguetones, que demandarán continuamente las atenciones de su dueño, no dudando en saltar sobre ordenadores, libros o camas si se sienten abandonados. Además son gatos que necesitan de salidas a la calle a explorar y experimentar, por lo que no resultan adecuados para mantenerlos siempre encerrados en la casa.

Son animales algo desconfiados al principio y tardarán en coger cariño a sus dueños, aunque después serán muy fieles con él. Algunos miembros especialmente tímidos tendrán mucha dificultad para coger la confianza necesaria e incluso serán poco propensos a las caricias en las primeras semanas. Sólo el tiempo servirá para curar esa situación. Apenas “hablarán” con maullidos, aunque cuando lo hagan serán muy expresivos y mostrarán su estado de ánimo de forma clara y contundente.

Por último hay que destacar que esta raza de gatos no es adecuada para mantener con otros animales domésticos, ni siquiera aunque estos sean gatos, ya que se mostrará un poco celoso con ellos e incluso agresivo. A pesar de su sociabilidad y de mostrarse bastante amistosos con otros gatos en entornos no hogareños, cuando los mismos aparecen en su hogar no querrán compartir el cariño de su dueño, llegando a agredir a los que considerará como intrusos.

 
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