Grifón belga, conoce la raza, consejos

La raza Grifón Belga la podríamos catalogar de raza simpática. Se lleva bien con perros, personas, e incluso es tolerante con los gatos.

 

A diferencia de otros perros, acostumbra a vivir en espacios interiores, pero esto no significa que no se deba sacar a pasearlo.

 

Raramente llega a los 5 kilos de peso, pero su cuerpo pequeño y a veces rechoncho hace que se deba controlar la cantidad de comida que se le ingesta.

Griffon Belga - Grifon Belga.jpg

Ficha de Raza

El Grifón Belga es una raza de perro pequeña, casi idéntica al Grifón de Bruselas, del que difiere sólo por el pelaje. La capa del Belgaong> es corta, lisa, brillante, nada áspera y puede ser negra, negra y fuego o negra y bermeja mezcladas. En cambio, la capa del Grifón de Bruselas es áspera, tosca y de color bermejo.

 

El Grifón Belga, el Grifón de Bruselas y el Petit Brabançon tienen un origen común. Estos tres perritos proceden de los pequeños perros rateros que rondaban por los establos europeos. Se encargaban de deshacerse de las ratas, guardar la casa y ser unos buenos perros de compañía poco costosos. En Bélgica estaban muy valorados y durante el siglo XIX los belgas se encargaron de mejorar estos grifones de establo a partir de cruces con razas extranjeras (Carlino y King Charles Spaniel). A pesar de que los tres se consideran como tres variedades distintas de la misma raza, el Brabançon parece casi una raza distinta.

 

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Grifón Belga es curioso, vivaz, divertido, alegre y atento a lo que pasa a su alrededor. Es cariñoso con todos, se lleva bien con otros perros e incluso con gatos. Es un perro listo y fácil de educar, afectuoso, tranquilo y siente un gran apego por su familia. Algunos pueden ser ruidosos pero será debido al aburrimiento y a la soledad.

 

El Griffon tiene algo del carácter de un Terrier ya que, después de todo, corre sangre de Terrier en algún punto del pasado de esta raza. Al igual que los Terrier, el Griffon es vivaz y está atento, y siempre atrae la atención.

 

Esta raza está llena de confianza en sí misma y buen humor, carece de miedo y tiene una gran determinación. Un Griffon suele llevarse bien con otros animales, y rara vez parece temer enfrentarse a perros mucho mayores que él. Debido a ello, al dejarle junto a perros desconocidos, los propietarios deberán asegurarse que no exista la posibilidad de que este pequeño y valiente animal sufra daños.

 

En general, el Griffon es un pequeño perro alegre, cariñoso y adaptable que siempre adora a su propietario o propietaria, aunque puede mostrar un poquito de timidez con los desconocidos o al estar en un entorno extraño. Es importante que muestre, con firmeza, a un cachorro de Griffon, que es usted (y no él) el jefe, ya que si no desarrollará malos hábitos.

 

Cuidados y Salud:

Al ser un perro pequeño, el Grifón Belga se adapta bien a la vida de interior pero necesita y agradece pasear por el campo con total libertad.

 

Si no se le educa correctamente puede volverse vicioso y desarrollar malos hábitos. Es recomendable controlar su dieta, ya que es un perro muy glotón y propenso a padecer exceso de peso.

 

Es recomendable cepillarlo a diario y llevarlo a la peluquería con regularidad.

 

El Grifón Belga no padece problemas específicos de salud aunque algunos ejemplares acostumbran a desarrollar complicaciones respiratorias o lesiones de ojos.

 

 

Por las características, tamaño y configuración física de esta raza necesitarás información y conocer distintas variedades de productos. Dispones de ellos en distintas secciones de la tienda para perros.

 

Historia:

El Griffon de Bruselas, el Griffon Belga y el Petit Brabançon tienen un origen, un desarrollo y un estándar común.

 

La historia del Griffon de Bruselas (o Griffon Bruxellois) no es especialmente antigua en comparación con la de muchas otras razas, aunque nadie parece saber bien su antigüedad. Muchos cinólogos afirman que los cuadros de Jan van Eyck, que se remontan a 1434, muestran al Griffon, pero otros estudiosos de los perros afirman que los canes que aparecen en esos cuadros pertenecen a otras razas.

 

Las razas implicadas en la génesis del Griffon de Bruselas que conocemos en la actualidad varían, una vez más, según la fuente. El conde Henry Byland consideraba que esta raza era producto del cruce de un King Charles Spaniel rubí (también conocido como Spaniel Inglés Miniatura) con un Affenpinscher. Otros están convencidos de que corre sangre del Yorkshire Terrier y del Irish Terrier por las venas del Griffon de Bruselas. Como veremos más adelante, el Pug o Carlino también contribuyó a la creación de esta encantadora raza.

 

Mrs. Parker Rhodes, del criadero Partridge Hill, fue una de las primeras criadoras de éxito de esta raza y, en su opinión, el Griffon de Bruselas ya estaba presente en la Europa continental desde el siglo XVI, aunque no existen pruebas firmes de la introducción de esta raza en Inglaterra hasta el año 1885.

 

No obstante, sabemos que el macho Tom (también registrado a veces como Vom), que había vencido en la Exposición Canina de Bruselas de 1880, fue adquirido por un inglés que lo llevó a Gran Bretaña. Antes de abandonar Bélgica, Tom fue usado como semental y dio lugar a un perro llamado Fox. Este macho se convertiría en un importante semental y en el padre del primer campeón británico. Sin embargo, no constan documentos de su importación en el libro de orígenes genealógicos del Kennel Club.

 

Parece ser que en Bruselas, unos perros como los Griffon, o por lo menos bastante similares a ellos, vagaban por las calles, ya que eran los favoritos de los cocheros de esta ciudad. Éstos les llamaban «Stable E’curie» y «pequeños erizos callejeros», y eran tenidos en los establos para que se ocuparan de cazar ratas. Se dice que estos perros viajaban en los carruajes y que, debido a sus expresiones caraduras, se hicieron populares entre las señoras, además de entre los cocheros.

 

El Club du Griffon Bruxellois fue fundado en Bélgica en 1880, tras lo cual se compiló un estándar de la raza. La primera exposición canina con categorías dentro de la raza se celebró en el Club en 1883. En 1888, los aficionados al Griffon y al Schipperke se unieron para formar un club conjunto para sus dos razas, y en 1892, un Griffon de Bruselas obtuvo el gran triunfo, convirtiéndose en el primer campeón belga de esta raza. A principios del siglo XX, los Griffon eran evaluados, según su peso, por clases: de hasta 3 kg y de entre 3 y 4,5 kg.

 

Poco después del inicio del siglo XX, Mrs. H. Handley Spicer, que más tarde se convertiría en Lady Handley Spicer, poseedora del conocido afijo Copthorne, escribió largo y tendido sobre esta raza. Hablaba de los mineros de Yorkshire y de las Midlands, que tenían «unos perros de pelaje duro y de carácter nervioso ». Estos perros acompañaban a sus amos al trabajo, y eran metidos en los bolsillos de sus abrigos hasta la hora de la cena, cuando eran sacados para compartir el alimento con sus propietarios, disponiendo, entretanto, de la oportunidad de cazar alguna que otra rata. L

 

Lady Handley Spicer decía que los caballeros ancianos de la época recordaban bien a estos «Terriers rojos», y que decían que eran los antecesores de los Griffon de Bruselas de esos tiempos. La capacidad característica de la raza para la caza se atribuyó a las actividades venatorias de los mineros. En su opinión, rara vez se veían cuadros del siglo XIX en los que aparecieran perros con una gran similitud con la raza, tal y como ella la conocía. La posible excepción era el perrito que aparecía en el cuadro Dignidad e Insolencia, obra de Sir Edwin Landseer, aunque creyó que, del mismo modo, podría haberse considerado un «mal ejemplar de Yorkshire o de Skye Terrier».

 

Lady Handley Spicer fue una autoridad reconocida durante toda su vida en lo concerniente a esta raza. Falleció en 1963, a los 91 años.

 

Existe una historia interesante sobre un tipo de perro de la región de Yorkshire conocido como «el perro del peón», que se sospecha que es el antecesor del Yorkshire Terrier. Alrededor de 1873, un perro de este tipo fue enviado por un tratante de esta región a Bélgica. Tan grande era la demanda en Bélgica, que este tratante se hizo con todo perro similar que pudo encontrar, y los envió a ese país. Más adelante, en 1898, cuando se había desarrollado en Gran Bretaña el interés por los Griffon importados, este mismo tratante los vio y estaba convencido de que no eran ni más ni menos que «el perro del peón»: ¡la descendencia de los mismos perros que había exportado!

 

Los Griffon de Bruselas fueron importados, en primer lugar, a Gran Bretaña desde Bélgica. En este país, esta pequeña e interesante raza se hizo popular de inmediato, en los hogares de las «familias bien», y su aspecto inteligente y precoz hizo que tuviera muchos admiradores. En esa época, el color de la capa era de un rojizo más pálido que en la actualidad, y el hocico era un poco más largo. Las orejas fueron reseccionadas para hacer que quedaran tiesas aunque, por supuesto, esto ya no está permitido en muchos países.

 

Los primeros importadores británicos conocidos fueron Mrs. Kingscote, Miss Adela Gordon, Mrs. Frank Pearce y Fletcher, que tenía una tienda de perros en la Regent Street de Londres. Lady Handley Spicer se unió a estos aficionados al poco tiempo, y fue en su casa, en 1896, cuando se propuso crear, por primera vez (y más adelante se fundó), el Griffon Bruxellois Club. El Griffon Bruxellois Club of London sería, más tarde, una rama de aquél y, tal y como dijo Lady Handley Spicer, al igual que sucede con muchos hijos, parecía tener más fortaleza que su padre.

 

Dos años más tarde, en 1898, esta raza recibió el reconocimiento oficial por parte del Kennel Club, con un estatus de registro propio, y la primera exposición en la que fueron evaluados por separado fue en la de la Ladies Kennel Association, ese mismo año. No obstante, sólo había tres Griffon de Bruselas inscritos en el Kennel Club en 1898, dos de los cuales se convertirían en los primeros campeones británicos: Bruno y Mousequetaire Rouge.

 

Los Griffon causaron buena impresión al ser presentados por primera vez en la exposición canina Crufts en febrero de 1895. En verano de ese año, en la exposición canina Ranelagh, se exhibió una Griffon de 1 kg de peso. Se llamaba Princess Helene y tenía un hocico más corto que los ejemplares que habían podido verse con anterioridad. Sus ojos eran redondeados, pero carecía de la «cara de mono» que más tarde se consideraría tan atractiva.

 

A pesar de los muchos admiradores que tiene esta raza, el ascenso por la escalera de la fama no fue tan veloz como podría haberse esperado. Esto probablemente se debió, en parte, a que la raza no era uniforme en cuanto a su tipo, y que, frecuentemente, el nombre «Griffon de Bruselas» era dado a un «Yorkshire Terrier mestizo», y esto hacía dudar a veces a la gente sobre si habían adquirido un ejemplar verdadero de esta raza belga.

 

Los criadores trabajaron en pos de la uniformidad del tipo en la raza, y la opinión británica a principios de la década de 1900 era que la calidad general de los Griffon de Bruselas era mucho mayor en este estado que en el país de origen de la raza. El Griffon había pasado a tener una expresión cambiante y, por encima de todo, la característica especial de sus maravillosos ojos que, en comparación con los de muchas otras razas miniatura, parecían como una cuenta de vidrio en un lago insondable.

 

La exposición canina del Alexandra Palace se celebró en septiembre de 1900 y, en ella, Copthorne Pasha y su hijo Ch. Copthorne Top-o’-the-Tree, hicieron su primera aparición. Pasha estaría destinado a tener una gran influencia sobre esta raza, especialmente en lo tocante a la mandíbula y el tipo. Durante una época, un gran número de ganadores de galardones en las principales exposiciones caninas fueron hijos de él. Los perros que llevaban el afijo Rouge fueron también sementales importantes en esa época. No obstante, los ganadores diferían enormemente en cuanto a su peso, que iba desde menos de 1,4 kg hasta más de 4 kg.

 

La buena cría por parte de los aficionados de la Europa continental dio lugar a una expresión parecida a la de la cara de un mono, que es un rasgo del estándar actual de esta raza. En la Europa continental se incorporaron Pug y King Charles Spaniel rubí en los programas de cría, y se cree que estas introducciones fueron las responsables del hocico corto y los ojos grandes, además de los grandes orificios nasales y el magnífico color del pelaje.

 

A pesar de las dificultades en Bélgica durante la Primera Guerra Mundial, la gente logró continuar criando, un poco, a sus perros, y pudieron exportar de nuevo ejemplares de la raza. No obstante, en Bélgica se dio un cierto declive en los años de entreguerras, ya que se decidió no usar como reproductor a ningún ejemplar con los pies palmeados, haciendo que el censo descendiera enormemente. (Por cierto, los pies palmeados aparecen de vez en cuando en las camadas de Griffon.) Durante la Segunda Guerra Mundial, no hubo reproducción en absoluto, por lo que el Griffon de Bruselas casi desapareció en su patria, hasta que se reintrodujeron ejemplares británicos.

 

A pesar de su aspecto y su personalidad encantadores, el Griffon de Bruselas nunca ha sido una raza numéricamente potente en Gran Bretaña. Aunque hubo un incremento en su censo en la década de 1950, llegando a un pico de 627 ejemplares inscritos en el Kennel Club, desde entonces ha habido un descenso constante. En los últimos años sólo se han inscrito unos 200 ejemplares anuales: cifras similares a las registradas en las décadas de 1920 y 1930.

 

El Griffon fue exportado por vez primera a Australia en 1909, pero allí, la raza fue poco conocida hasta 1936, cuando apareció en la Real Exposición Canina de Melbourne, siendo evaluada por un juez inglés. No obstante, el primer club de esta raza no fue fundado hasta 1975. Los Griffon no llegaron a Nueva Zelanda hasta 1945 pero, en ambos países, esta raza tiene un buen grupo de seguidores.

 

Esta raza apareció por vez primera en Suecia en 1910, siendo sus estirpes de origen fundamentalmente belga. La raza no alcanzó la popularidad hasta la década de 1930, cuando ejemplares de procedencia británica lograron éxitos en las exposiciones y en los programas de cría. Desgraciadamente, la prohibición de amputar la cola supuso un duro golpe para esta raza en Suecia, y varios criadores abandonaron sus programas de cría por completo. Esto irá, sin duda, en el detrimento futuro de la raza.

 

En Holanda, el Smoushond, una raza que comparte los mismos orígenes que el Griffon de Bruselas, estaba presente en la misma época. «Smous» es, de hecho, la palabra holandesa equivalente a «Griffon». No obstante, en Holanda la raza siguió siendo lo que era: un resistente perro de trabajo que parecía más bien un perro mestizo. Los primeros Griffon fueron inscritos en el libro de orígenes genealógicos en 1897, y se fundó una asociación canina de esta raza en 1919. Desde entonces, siempre ha habido un pequeño número de ejemplares de esta raza en Holanda pero, desgraciadamente, no ha sobrevivido ninguna línea hasta la actualidad.

 

En 1899 se inscribió al primer Griffon en el libro de orígenes genealógicos del American Kennel Club y, desde entonces, la raza ha tenido un seguimiento constante, aunque en pequeño número. El nombre oficial de esta raza en EE.UU. es Griffon de Bruselas (Brussels Griffon). En la década de 1980, varios ejemplares habían conseguido grandes galardones en las exposiciones caninas, incluyendo el de Mejor del Grupo (Best in Group) y Mejor de la Exposición (Best in Show). ¡En 1988, el mejor perro miniatura del país no fue sino un Griffon de Bruselas!

 

El cuadro más antiguo relacionado con el Griffon es La Boda de Arnolfini y Giovanna Cenani, pintado por Jan van Eyck en 1434. No obstante, debe señalarse que otras razas también dicen ser la que aparece en este cuadro, así que es probable que, de hecho, este perro sea el antecesor de más de una raza canina. En el siglo XVI, Jacope de Empolin fue otro autor que dibujó a perros con esta complexión corporal en sus obras y, en 1870, Renoir pintó La Baigneuse au Griffon. Esto hace, comprensiblemente, que la gente crea que ese perro era el Griffon que conocemos en la actualidad (y podría, de hecho, haberlo sido), pero debemos señalar que la palabra «griffon» significa, sencillamente, «de pelo duro», y muchas razas encajan en esta descripción. También guarda relación con esta raza un cuadro de 1883, obra de Barbu, titulado Le Chien.

 

Apariencia General

El Grifón Belga es un perro pequeño, de cuerpo corto y rechoncho y de cabeza grande y redonda con apenas hocico. Sus orejas son pequeñas, de inserción alta altas y le caen hacia delante. Tiene unas cejas muy pobladas, un mostacho debajo de la trufa, barba y mechones en las mejillas. La cola, también de inserción alta, se acostumbra a cortar hasta un tercio. Su pelo es corto, liso, brillante, nada áspero y puede ser negro, negro y fuego o negra y bermejo.

 

Aunque esta raza es pequeña no es, claramente, una de las razas miniatura más delicadas. Se trata de un perro pequeño y rechoncho con un contorno cuadrado bien equilibrado, con un dorso corto y una caja torácica bien redondeada.

 

El Griffon debería ser pesado en relación con su tamaño, lo que indica que debería poseer una buena osamenta y musculatura, aunque en un pequeño espacio. Se trata de un animal pequeño y compacto que nunca debería ser basto.

 

En comparación con el tamaño de su cuerpo, la cabeza del Griffon es grande, y en el caso de los ejemplares de pelo duro, el pelaje del cráneo es bastante áspero, y el pelo del hocico y la barbilla forman una barba, lo que le proporciona un aspecto característico que, una vez que vemos, nunca podremos olvidar.

 

La cabeza es, indudablemente, uno de los rasgos más importantes de esta raza, y la vieja descripción de una «expresión casi-humana» es muy adecuada. El cráneo no es tan plano como el de un Pequinés, no tan abovedado como el de un King Charles Spaniel: es, simplemente, redondeado, y también es redondeado a la altura de la sien, sumándose así a la expresión característica de esta raza.

 

Es muy importante que la trufa negra tenga los orificios nasales bien abiertos, ya que esto evitará las dificultades respiratorias. Al observar desde delante, la parte superior de la trufa está a la misma altura que el centro de los ojos, que son muy oscuros, grandes, redondos, limpios y atentos.

 

Los bordes de los ojos deben ser negros aunque, desgraciadamente, esto no siempre es así. El hocico es ancho y los labios deberían encajar a la perfección, sobresaliendo el inferior sólo un poco, para así aportar la sensación de «vuelto hacia arriba» potenciada por la prominencia de la barbilla.

 

Otro rasgo físico característico de esta raza es su tórax bastante amplio, lo que permite que sus rectas extremidades anteriores estén insertadas un poco separadas. El Griffon tiene unas extremidades posteriores musculosas y, si su constitución es la correcta, proporcionarán un buen impulso.

 

Aunque es, sin duda, un perro pequeño, existe una variación bastante amplia en cuanto a su talla, ya que el estándar de la raza permite que el peso oscile entre los 2,2 kg y los 5 kg, aunque los pesos más cercanos al punto intermedio son los más deseables. Incluso los Griffon pequeños deben tener un buen peso en comparación con su tamaño, pero, en esta raza, algunos perros de mayor alzada pueden pesar menos que otros más bajos que tienen una osamenta más densa.

 

Existen dos variedades Griffon, considerados razas diferentes pero con el mismo estándar, que solo se diferencian por su capa y color de pelo. El Griffon de Bruselas tiene un pelo duro y el Griffon Belga un pelo liso.

 

La capa del Griffon Belga es corta y pegada al cuerpo y no debería ser sedosa al tacto. Algunos ejemplares de pelo liso tienen una subcapa densa, lo que da lugar a una melena y a un «polisón». En general, los Griffon de pelo liso tienen un pelaje un poco más largo sobre los hombros.

 

Aunque los perros de pelo liso sufren una muda estacional, en el caso de los de pelo duro no es así: en lugar de ello, cada pelo crece hasta una longitud de 7-10 cm y muere, mientras un pelo nuevo crece desde el folículo. En general, el Griffon no es una raza adecuada para aquellos que sufren alergias aunque, comprensiblemente, gran parte dependerá del alergeno culpable.

 

Para los perros de exposición, los colores son el rojizo claro, negro o negro con fuego intenso. En ningún caso debería haber manchas blancas. Por supuesto, en los ejemplares tenidos como mascotas, el color no tiene tanta importancia y depende de los gustos del propietario.

 

Los ejemplares rojos oscilan desde el caoba oscuro, pasando por el rojo intenso, hasta el leonado pero, siempre que la capa sea rojiza, el tono no importa mucho a los criadores ni a los jueces.

 

Dicho esto, un perro leonado debe poseer una tonalidad rojiza, ya que sin ésta, el color será considerado incorrecto por un juez. En el caso de los perros de color rojizo claro, son deseables una máscara y orejas más oscuras, aunque estos atributos se ven más en los ejemplares de pelo liso que en los de pelaje duro.

 

Los ejemplares negros deben ser monocolores, aunque los perros jóvenes suelen tener una tonalidad fuego, o hasta una subcapa plateada. Los ejemplares negros tienden a tener más pelo en la parte interna y externa de la oreja, así que al acicalarlos, será necesario prestar más atención a esta zona.

Los negro y fuego son los Griffon más difíciles de encontrar en la actualidad. Eran más populares en el pasado, y el primer ejemplar de este color obtuvo el triunfo en 1930. Sin embargo, pasaron 21 años hasta que el segundo perro negro y fuego consiguió el título de campeón.

 

Aunque ni los dientes ni la lengua deberían ser visibles, al contrario que la mayoría de las razas el Griffon tiene un cierre retrasado (prognatismo), con los incisivos inferiores ligeramente adelantados con respecto a los superiores, haciendo así que el animal tenga la expresión facial necesaria.

 

Las orejas del Griffon deben ser semierectas, quedando un poco por encima del nivel del cráneo, y con los «alerones» cayendo hacia delante para cubrir la parte tiesa de la oreja. Las orejas varían bastante en esta raza, pero cuanto menor sea su tamaño mejor.

 

Aunque el asunto de la amputación de la cola sigue siendo objeto de debate en Europa, por costumbre, la cola del Griffon se deja corta. La longitud de la cola varía algo entre el cachorro y el adulto, así que es difícil precisar la longitud de la cola cortada. No obstante, debe dejarse lo suficientemente larga como para crear una interrupción con respecto al dorso paralelo al suelo justo en el punto en que emerge la cola. Es importante que la cola tenga una inserción alta, que surja en un ángulo correcto, permitiendo así que sea portada alta, que es un rasgo típico en esta raza.

 

En algunos países no se permite en absoluto la amputación de la cola, y las colas dejadas intactas parecen variar bastante, en la actualidad, en cuanto a su aspecto.

 

 

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