Hábitos familiares para el cachorro

Conseguir que un perro rebelde llegue a tener unos hábitos familiares puede parecer una misión imposible pero en realidad tan sólo es cuestión de firmeza y algo de tiempo. Piensa que la recompensa no es otra que poder disfrutar durante muchos años de tu mascota en familia, así que el esfuerzo merecerá sin duda la pena. 

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La mala educación de un perro se puede manifestar de varias maneras. No hacer sus necesidades en la calle, saltar sobre las personas, ladrar todo el tiempo, pedir insistentemente comida, excavar en cualquier sitio o resultar muy agresivo con desconocidos son algunas de ellas.

Para corregirlas tan sólo hay que seguir unos sencillos pasos. Eso sí, debemos de hacerlo con toda la firmeza del mundo, dando las órdenes convencidos de las mismas para que el animal pueda sentir ese convencimiento en nuestra voz. Y, sobre todo, no amedrentarnos después pidiéndole perdón cuando el cachorro acuda a nosotros con ojillos culpables y moviendo el rabo porque en ese caso no habrá aprendido nada.

Cuando cacemos al perro in fraganti en alguna de las actividades que no nos gustan de él debemos detenerle, decirle un sonoro “no” con gesto serio y acompañar todo esto con una palmada muy fuerte. La repetición de este estímulo quitará al perro las ganas de desobedecernos.

También podemos preocuparnos por proporcionar al perro alternativas para sus travesuras. Si por ejemplo excava demasiado en el jardín podemos llevarlo al campo para que lo haga a gusto; si quiere ladrar o saltar sobre desconocidos saldremos con él a hacer deporte a un lugar sin gente para que se canse y no tenga ganas de realizar esas acciones; y si pide demasiada comida con la negación continua acabará aprendiendo que esa comida no es para él.

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