Higiene de la Chinchilla

Las chinchillas no son unos animales que necesiten grandes arreglos, pero si tienen ciertas necesidades que hay que proporcionarles.

Son animales muy limpios, no tienen olor, de modo que si mantenemos su jaula limpia y las tenemos cuidadas no desprenderán ningún olor.

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La necesidad de bañarse en su arena

En su hábitat natural tenían arena, piedras y grutas para esconderse y protegerse de las altas temperaturas y también del frío.

No se pueden mojar salvo casos extremos (el calor no es un caso extremo).  Se bañan y limpian el pelaje con una arena especial, la marmolina, que se vende en tiendas de animales  y donde podemos escoger entre muchas marcas.

Esta arena la podemos encontrar más fina, más gorda o que suelta más polvillo que otras, pero es imprescindible para las chinchillas.

Deben bañarse con frecuencia, dependiendo de la humedad del ambiente (a más humedad, más baños). Si nos pasamos de baños, la piel se les resecará y les picará y las veremos rascarse más de lo habitual; por el contrario si nos quedamos cortos en baños, su pelo quedará apelmazado en vez de suelto y brillante y veremos que nuestra chinchilla se revolca en el sustrato del suelo, indicativo que quiere y necesita un baño con arena. 

La cantidad de baños a la semana y el rato en ella dependen de la humedad del ambiente, así que no hay una media general. 

Podemos usar cualquier recipiente que podamos echar una capa de arena de unos 2cm y que ella pueda moverse para revolcarse (una fiambrera cuadrada, alguna pecera redonda, una bandeja de gato donde hacen sus necesidades, o una bañera específica para chinchillas que encontraremos en las tiendas de animales, etc.), pero sobre todo, sea pesado para que no pueda volcarlo. 

No podemos dejarle el recipiente más rato del que utiliza para el baño,  ya que podría usarlo para hacer sus necesidades.

Después de cada baño, la arena debe limpiarse de heces o posibles orinas después de cada uso. Si hay orina hay que cambiarla por nueva y si sólo son heces solo retiraremos éstas. La periodicidad del cambio de arena dependerá de los baños que haga la chinchilla, pero debe ser con frecuencia.

El pelaje

Las chinchillas mudan su pelo dos veces al año, normalmente en otoño y en primavera.  De todas formas,  podemos encontrarnos algunos pelos más largos que sobresalen del pelaje, que son los viejos que se caen.

Podemos retirar estos pelos y cuidar así su pelaje con un peine de púas metálicas y cepillarla una vez cada 15 días.

Si retiramos los pelos con las manos podemos provocar que la chinchilla suelte más pelo en modo de defensa y le quede una clapa sin pelo.

Peinar a una chinchilla no será una tarea fácil, depende del carácter y de la confianza que tenga la chinchilla con su dueño.

Algunas les gusta que las peinen y a otras intentan morder el cepillo, así que hay que tener paciencia. Le ponemos una mano encima sin sujetarla demasiado y la peinamos a contrapelo, desde la cola hasta la cabeza, con suavidad, sin apretar el peine.

Ésto, debemos hacerlo poco a poco, sin estresarla, incluso podemos darle alguna golosina para que se entretenga, cosa que nos permitirá seguir peinando sin problemas.

Llegado a este punto, veremos cómo los pelos muertos se quedan en el peine o encima del pelo de la chinchilla, en este caso peinamos a favor de pelo y los podremos recoger sin problemas.

Nunca debemos de obligar a una chinchilla sujetándola con fuerza porque provocaremos el efecto contrario, se asustará y soltará más pelos en defensa. Es preferible hacerlo poco a poco, o en varios días (un poquito cada día) a estresarla.

La calidad del pelo no sólo va a depender de la alimentación, sino también del baño de arena correcto y de una buena muda.

Las chinchillas que no toman el baño adecuado, y que no mudan bien el pelo, es frecuente verlas con restos de arena en la piel (que no filtra bien por el pelaje que ya de por sí es muy denso y no hace su función) y en el pelo, rascándose frecuentemente o incluso con pequeñas irritaciones o la piel rosa-rojizo. Estas señales nos indican que algo va mal con el pelaje. Los nudos en los pelos de las chinchillas no son frecuentes, pero al ser tan fino es posible que aparezca alguno.

El resto del cuerpo

No hay que olvidarse de las demás partes de nuestra chinchilla, como las patas, los dientes, las orejas, y los ojos  cada uno de ellos también necesitan un control y una higiene aunque sea más sencilla.

En el caso de las patas, hay que mantenerlas lo más limpias posible, ya que además de la suciedad que genera la propia chinchilla podemos tener un bebedero goteando y esa humedad en las patitas puede producir hongos o que se infecten. Debemos  mantener las maderas y los suelos de la jaula lo más limpios posible.  

Los ojos y las orejas de las chinchillas no suelen necesitar limpieza pero si un poquito de control frecuente. Tenemos que controlar que los ojos estén limpios y que no haya saltado alguna arenilla que los pueda irritar o producir conjuntivitis, y las orejas lo mismo (es recomendable mirarlo después de cada baño de arena)

Los dientes hay que observar que crezcan correctamente y rectos, que no crezcan demasiado, ni hacia dentro ni hacia fuera y cogiendo el color amarillo característico de una chinchilla sana.

Si los dientes crecen demasiado o lo hacen torcidos, podemos tener problemas de mal nutrición, la chinchilla no se puede alimentar correctamente y puede perder peso rápidamente.

La Maloclusión sucede por una malformación dental congénita,  en este caso los dientes no crecen en la dirección adecuada por culpa de unas mandíbulas que no están rectas y no pueden triturar bien el alimento. Estos incisivos, al crecer pueden llegar a producir alguna herida dentro de la boca, lo que produce  dolor al animal; de modo que, tanto si los dientes están desalineados como si provocan heridas, el animal puede comer solo los alimentos blandos o dejar de comer. En este caso los dientes deben ser recortados por un veterinario.

Una buena higiene dental es una buena prevención de posibles problemas mayores. Otra cosa que ayuda mucho es proporcionarles ramas de árboles o palos para morder y roer. Sirven tanto para desgastar los dientes como para entretener a nuestro animal, así no tocará los barrotes de la jaula.

En las tiendas de animales encontraremos muchos juguetes especiales para roedores. Éstos, no deben llevar ni adornos, ni bolitas, ni piezas que se puedan tragar. Si le traemos una rama del campo que sea de un manzano, un peral, un nogal, un olmo, del árbol de las frambuesas (además de tener vitaminas ayuda al intestino con su fibra), etc.

El pino silvestre podemos usarlo pero que la rama no contenga resina, ésta es tóxica para la chinchilla.  Cualquier rama tiene que estar libre de pesticidas, hongos y que no esté tratada. 

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