Husky siberiano, conoce la raza, consejos

La raza de Husky Siberiano es una raza amable, cariñosa con su familia y dócil, aunque todas estas características deben ser correspondidas por sus dueños, pues en definitiva, también puede ser un perro “libre” o autónomo.

Son perros que requieren de gran actividad, por lo que es importante prestarles atención y jugar con ellos.

Su brillante y grueso pelaje, le proporciona resistencia a climas fríos, por lo que al contrario, es importante que no pase mucho tiempo al sol en épocas más cálidas.

Al Husky Siberiano se le considera un perro limpio, ya que se suele cuidar él mismo, además de que apenas desprende “olor a perro”.

Los machos alcanzan un peso de casi 30 kg, y su rasgo más distintivo son los ojos y su semejanza a un lobo.

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El Husky Siberiano es una raza de perro de trabajo oriunda del este de Siberia-Rusia en el límite con Finlandia, caracterizada por presentar un acusado parecido con el lobo.

La palabra Husky es un término genérico que hace referencia a cualquier perro de tipo nórdico. El término deriva de una corrupción de la palabra Eskie, que quiere decir esquimal, un pueblo que continúa dependiendo de los perros de trineo para su supervivencia.

El Siberian Husky es originario del extremo noreste del continente asiático, concretamente de la península de los tchukchos, lugar donde vivía un pueblo esquimal alejado de la civilización occidental. Este pueblo hacía una selección muy estricta en cuanto a sus perros, lo que permitió crear unos cánidos muy definidos y puros.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Husky Siberiano es amable, activo, cordial, afectuoso, independiente y un poco desobediente. Es un animal acostumbrado a vivir en jauría y no soporta la soledad ni la indiferencia, si se le deja solo en el piso durante muchas horas pude que cause algún desperfecto. Es amistoso con sus dueños y con los desconocidos. Con los demás perros se muestra reservado aunque en caso de amenaza o agresión no se quedará indiferente.

Los Siberian Husky son conocidos en todo el mundo por ser perros amistosos, juguetones y grandes mascotas familiares. Recuerde que los Chukchis, que fueron los que dieron origen a la raza, criaban a los perros en una atmósfera familiar, en el seno de sus hogares y con sus niños. Los perros crecían formando parte de la familia. El Siberian Husky será leal a aquellos de su familia, pero aun así será amistoso con cualquiera con el que se encuentren, aunque de hecho, un Siberian Husky no puede tener nunca demasiados amigos.

El temperamento equilibrado del perro y su habilidad para llevarse bien con la gente tienen que ver con sus orígenes. Los perros fueron criados por las mujeres y los niños de la tribu Chukchi y, debido a ello, están acostumbrados a estar con las personas y a ser cuidados por ellas.

Los Husky son también muy tratables, ya que debían ser extremadamente dóciles a la disciplina para desempeñar las tareas que les eran encomendadas.

Los Siberian Husky no sólo se toman bien el adiestramiento, sino que lo necesitan. Los Husky necesitan disciplina. El conductor de un trineo debía confiar en la capacidad de sus perros para responder a sus órdenes vocales. Estos perros tenían que ser serios en grado sumo, especialmente el perro líder. Así pues, los Husky se fijan en un líder para que les dirija.

El Husky fue criado en primer lugar y sobre todo para ser un perro de trabajo, y este instinto todavía forma gran parte de la personalidad del perro y necesita que redirijan su energía hacia otras actividades. Cuando no se le utilice para el trabajo, el Siberian Husky debe hacer ejercicio, o si no se aburrirá.

Cuidados y Salud:

El Husky Sisberiano tiene una energía desbordante y para canalizar toda esa vitalidad y hacerlo feliz es necesario proporcionarle largos paseos cada día. Es un perro que se aburre fácilmente y la compañía de otro perro e incluso la de un gato no estaría de más.

Los Siberian Kusky son también muy conocidos por su limpieza. Aunque cambian el pelaje, esto no supone un problema higiénico. En lugar de eso, los perros se mantienen limpios ellos mismos y tienen, sorprendentemente, muy poco «olor a perro».

También son fáciles de acicalar. Aunque el pelaje denso puede resultar intimidador, todo lo que necesitan es un buen cepillado, pero recuerda realizar este ejercicio con productos de higiene específicos para perros con este tipo de pelaje.

Es imprescindible cepillar al Husky a diario para evitar problemas de piel y evitar largas exposiciones al sol en verano.

El Siberian Husky es un perro saludable pero a menudo puede padecer problemas oculares como atrofia progresiva de retina, distrofia de córnea o cataratas.

Historia:

Desde la más remota antigüedad, varias tribus de tipo esquimal de Siberia usaban perros para unas funciones específicas en la vida diaria. Estos perros eran esenciales para la supervivencia de las personas, ya que llevaban a cabo tareas vitales que incluían acompañar a los cazadores, olfatear rastros y ayudar a transportar el alimento de vuelta a los poblados.

Cada tribu tenía su propio tipo específico, que en este punto era el precursor de una raza de perros concreta, pero todos los perros de tipo nórdico eran similares en el sentido en que eran perros de tipo chacal que, en algún momento, habían sido cruzados con lobos árticos. Por supuesto, esto fue hace muchos siglos, y a través de la cría cuidadosa y de la conservación de líneas de sangre puras, el «lobo» fue eliminado del perro.

El Siberian Husky de hoy día no es un híbrido de lobo salvaje, tal y como cualquier persona cercana a la raza atestiguará, sino que es un perro hermoso, amistoso, tratable y maravilloso en sus capacidades como mascota y como perro de trabajo.

En Siberia, los ancestros del Husky fueron usados en su origen para cazar, hasta que se les encontró otro uso. Cada tribu criaba y mantenía a su propio tipo específico de perro. Estos perros nórdicos acabaron dando lugar a diferentes razas que conocemos hoy día: el Alaskan Malamute, el Eskimo y el Samoyedo, por nombrar a unos pocos.

A la tribu Chukchi se le atribuye el mérito del origen del perro al que conocemos hoy día como Siberian Husky. Los Chukchis habitaban la zona de Siberia más cercana a Alaska. En una cierta época el clima no era tan duro, pero las condiciones climáticas cambiaron para peor, forzando a la tribu a aventurarse y alejarse de su emplazamiento para conseguir comida. La tribu vivía en las tierras del interior, pero acabaron dependiendo del mar para obtener su alimento.

Así pues, surgió la necesidad de un medio para transportar el alimento a través de considerables distancias, y el trineo se convirtió  en ese importante medio de transporte. Así pues, nació el «perro de trineo». Además de acompañar a los hombres hasta el mar y de traer alimento a casa, los perros de trineo fueron usados para transportar bienes, para el comercio entre tribus, y para transportar las posesiones de las tribus si éstas tenían que ir a vivir a una región menos inhóspita.

El Husky, al que en aquellos tiempos se llamaba Chukchi Siberiano o sencillamente Chukchi, fue criado sobre todo para la resistencia más que para la velocidad o para la fuerza. Los perros eran criados específicamente para tirar de cargas ligeras a una velocidad media. Las cargas más pesadas requerían equipos de perros.  Lo más importante fue que eran capaces de aguantar las largas distancias y de transportar su cargamento intacto. Los perros debían ser muy eficientes en cuanto a la administración de su energía, ya que tenían que realizar su cometido con el menor esfuerzo posible. Necesitaban que les sobrara energía para mantener sus cuerpos calientes bajo aquellas temperaturas por debajo del punto de congelación.

Los Chukchis eran meticulosos en el mantenimiento de las líneas puras de sus perros. Sólo se hacía criar a los mejores machos líderes; el resto eran castrados. Los perros debían poseer una resistencia prácticamente inagotable, un excelente olfato, un pelaje denso y lanoso que les protegiera del duro clima, ser extremadamente tratables y con deseo de obedecer. Hoy día, la raza es considerada como una de las más amistosas y especialmente conocida por ser buena con los niños.

Esto tiene mucho que ver con la manera en que los componentes de las tribus trataban a los perros. Las mujeres y los niños Chukchis eran los responsables de su cuidado diario, así pues los perros se adaptaron a la vida familiar y se acostumbraron a relacionarse mucho con las personas. Se animaba a los niños a jugar con los perros. Se consideraba a los Siberian Husky de hoy día como excelentes mascotas caseras: muy juguetones y siempre dispuestos a hacer un nuevo amigo.

Aunque tuvo su origen en Siberia, se suele pensar que el Siberian Husky es una raza americana, ya que fue en los EE.UU. donde estos perros se ganaron el reconocimiento como una raza diferente, y no tanto como sólo otro tipo de perro ártico. Antes de su introducción en los Estados unidos, vía Alaska, que por esos tiempos todavía no era un estado, los Husky se vieron favorecidos por los exploradores rusos, que se trajeron a los perros consigo mientras exploraban la costa siberiana. Todavía conocidos como Chukchis, los perros fueron llevados a Alaska a finales de 1908 por un tratante de pieles ruso llamado Goosak, para inscribirlos en la primera carrera de trineos por toda Alaska en la que el dinero de las apuestas se destinaba a los ganadores (All-Alaska Sweepstakes). Se trataba de una carrea de unos 650 km con un primer premio de 10.000 dólares.

A la gente no le impresionaron los perros de Goosak: eran pequeños en comparación con los perros de trineo que estaban acostumbrados a ver. Goosak convenció a un conductor llamado Louis Thurstrup para que dirigiera a su equipo, y a pesar de las tremendas apuestas en contra de ellos, sus perros se clasificaron en tercer lugar. La primera carrera en la que el dinero de las apuestas se destinaba a premiar a los ganadores era sólo el comienzo. Las carreras de trineos como deporte se estaban volviendo muy populares, y los perros Siberianos se ganaron rápidamente una buena reputación como perros de primerísima categoría. Después de esta carrera, un escocés llamadoFox Maule Ramsay se quedó tan prendado de los Chukchi que fletó un barco para cruzar el estrecho de Bering hasta Siberia y volvió con 60 de los mejores perros árcticos que pudo encontrar. En la tercera carrera por toda Alaska, dos equipos de perros de Ramsay acabaron en primer y en segundo lugar. El propio Ramsay fue el conductor del equipo que quedó segundo.

Una historia muy conocida que documenta la inigualable habilidad del Husky como perro de trineo es la historia de lo que se ha dado en conocer como la «Gran Carrera del Suero» de 1925. Una epidemia de difteria en Nome, Alaska, requería de la llegada de la antitoxina para prevenir la propagación de la enfermedad, pero las severas condiciones climáticas hicieron imposible transportarla por aire.

El aprovisionamiento de suero más cercano, que estaba en Anchorage, Alaska, sólo podía ser llevado por tren hasta la ciudad de Nenana, pero todavía quedaban más de 1.000 km de viaje hasta Nome. La única manera de cubrir la distancia que quedaba era usando equipos de perros de trineo. Los equipos de relevos cubrieron la distancia en sólo cinco días y medio, lo que suponía un tiempo admirablemente corto para cubrir dicha distancia, y el suero llegó a Nome a tiempo para salvar a la gente de lo que hubiera resultado en una muerte segura.

Los relatos de la increíble resistencia y del heroísmo con temperaturas bajo cero y en condiciones de ventiscas corren como la pólvora. Los nombres de sus perros y de sus conductores se convirtieron en palabras de uso corriente. Dos conductores en particular, Gunnar Kasan y Leonard Seppala, que usaban equipos de Siberian Husky, se volvieron muy conocidos.

El equipo de Kasan fue el último equipo de relevos, el equipo que hizo entrega del suero en Nome, el 2 de febrero de 1925. Su perro líder, Balto, que ya había probado su valía como perro de trineo y como rastreador muchas veces, fue reconocido como mejor perro líder de Alaska. Hoy día, la estatua de Balto se erige en el Central Park de Nueva york como símbolo de los relevos del suero y para conmemoración para todos aquellos buenos perros que participaron en la epopeya. Seppala y sus perros se ganaron el reconocimiento por cubrir 480 km de aquel viaje hasta Nome: la distancia más larga cubierta por cualquier equipo.

Tras el relevo del suero, Leonard Seppala viajó por los Estados Unidos con un grupo de perros, la mayoría de los cuales eran Siberian Husky, para hacer demostraciones de las carreras de trineos. Debe subrayarse que el nombre «Husky» era usado como nombre genérico para todas las razas de perros de trineo. Los americanos le dieron al perro Chukchi el nombre de «Siberian Husky».

Estas demostraciones mostraron ampliamente a los perros árticos y desoertaron el interés por el Siberian Husku. Incluso hubo una demostración de perros de trineos en Lake Placid durante los Juegos Olímpicos de 1932. Después de completar su viaje exposición, Seppala se quedó a vivir en Nueva Inglaterra y empezó a participar en las carreras con sus perros de forma sistemática.

No sólo se asentó como un conductor de perros de primera categoría, sino que ayudó al establecimiento del Siberian Husky en el Este de los Estados Unidos a través de su propio programa de cría. Seppala hizo criar a sus perros y éstos se convirtieron en animales fundadores para otros criadores de Nueva  Inglaterra. Hoy día, el nombre de Seppala es conocido por todo el mundo del Husky. De hecho, a todos los Siberian Husky inscritos en el libro de orígenes del American Kennel Club se les puede seguir la pista hasta las líneas de Seppala.

Nueva Inglaterra se convirtió en el hogar de una concentración de criaderos de Siberian Husky de calidad. El criadero Chinook de Arthur Walden en New Hampshire fue unos de los más importantes. Walden ya había estado criando perros de trineo cuando Seppala llegó con sus Huskys. Estos perros eran de menor tamaño que los que se estaban produciendo en esa zona, y la gente no apreció su habilidad.

Pero, tan pronto como los perros comenzaron a correr, la gente empezó a tenerlos en cuenta. Los perros de Seppala ganaban, constante y fácilmente, a los perros locales en las carreras de trineos. Walden, con la ayuda de Milton y Eva «Short» Seeley, produjo Siberian Husky de calidad basándose en animales de Alaska, algunos de los cuales procedían directamente de Leonard Seppala.

Lorna Demidoff fundó el importante criadero Monadnock, también en New Hampshire. Su primer campeón fue un perro que adquirió a Chinook, y continuó con muchos campeones de cría casera y con excelentes perros de carreras. Es importante resaltar que tanto Lorna Demidoff como Short Seeley no eran sólo criadoras de gran calidad, sino que también eran formidables conductoras de perros: fueron dos de las mejores conductoras de todos los tiempos.

El objetivo de los criadores de Nueva Inglaterra era conservar la capacidad de trabajo del Siberian Husky, al tiempo que se producían perros estéticamente agradables que pudiera ganar en el ring de belleza. Los programas de cría de los Chukchis iban encaminados a la función más que a la forma. Por ejemplo, su precioso pelaje lanoso tenía la función de proporcionarles aislamiento a sus cuerpos, y no el de ser admirado por los amantes de la raza. La tribu necesitaba a los perros para su supervivencia: no necesitaban un perro hermoso.

De todas formas, los americanos, con su interés por exponer a sus perros, además de hacerlos correr, querían lo mejor de ambas vertientes: querían los perros de mejor calidad y con el mejor aspecto posible. Incluso con su énfasis por la belleza, los criadores de Nueva Inglaterra consiguieron producir, constantemente, algunos de los mejores perros de trineo que se podían encontrar.

La raza fue reconocida como el Siberian Husky por parte del American Kennel Club en 1930. El primer Husky inscrito en el libro de orígenes del AKC se llamaba Fairbanks Princess Chena. La raza fue también reconocida por otra asociación canina del país, el United Kennel Club, con el nombre de «Husky Ártico». La raza recibe a veces ese nombre en Inglaterra, aunque el nombre usual por el que se la conoce es el de Siberian Husky.

El Siberian Husky fue reconocido como raza en Gran Bretaña en 1968. El primer ejemplar inscrito en el libro de orígenes del Kennel Club fue Yeso Pack’s Tasha, una perra americana propiedad del teniente jefe William Cracknell. Cuando fue traída desde los EE.UU., hubo un amago de rabia que hizo que tuviera que ser retenida en cuarentena durante un largo período.

Cuando fue liberada, el Siberian Husky fue considerado como una raza diferente y fue inscrita. Se importó un compañero para ella, y cuando Cracknell volvió a los Estados unidos con los dos Huskys, los cachorros de sus dos camadas fueron dejados en Inglaterra. Cuando el período de cuarentena fue restablecido, para pasar a tener la duración normal de seis meses, más Siberian Husky comenzaron a ser importados a Inglaterra.

Don y Liz Leich fueron los primeros aficionados británicos que dieron pasos para que la raza se estableciera. Trajeron Siberian Husky de vuelta de los EE.UU. en 1971 y comenzaron con un criadero propio que produjo algunos perros que tuvieron bastante éxito en el ring de exposición. Al igual que todos los verdaderos entusiastas de la raza, se esforzaron por mantener intacta y con entusiasmo su capacidad de trabajo.

El Siberian Husky tuvo un seguimiento lento pero constante en Inglaterra, pero hacia 1986 la raza fue reconocida por completo y pudo competir en los campeonatos. Muchos criadores lo han hecho muy bien desde entonces y los Siberian Husky están haciendo grandes avances como mascotas y como perros de exposición en Inglaterra.

El primer ejemplar de Siberian Husky inscrito en el libro de orígenes en Suiza fue en 1955. En 1963, se fundó el Club suizo de Perros Nórdicos. Esta organización desanimó los cruces y reguló con firmeza qué perros tenían calidad para la cría.

En primer lugar, para que un perro recibiera, únicamente, su certificado genealógico, sus padres debían haber sido considerados como válidos para criar. A partir de ahí el perro debe pasar una serie de restrictivos exámenes de rayos-X, de salud y de temperamento.

El club toma nota de toda esta información y determina qué perros y perras han sido aprobados para su uso en programas de cría y a cuáles no se les permite criar. Los estándares del club son muy altos y sus reglas muy estrictas, pero su política ha asegurado la constancia en la raza a lo largo de los años y ha asegurado que las líneas de la raza hayan mantenido su pureza.

La calidad de los Siberian Husky suizos es reconocida en toda Europa y muchos de ellos han sido exportados a otros países europeos para ayudar en la mejora de la calidad de los animales locales de raza Husky.

Apariencia General:

El Siberian Husky es la raza canina que se parece más al lobo, no sólo por su físico sino también por su personalidad. Su cuerpo es muy peludo, compacto y musculoso.

Los machos tienen una altura a la cruz de entre 54 y 60 cm y un peso de 21 a 28 kg, mientras que las hembras miden de 51 a 56 cm y pesan de 16 a 23 kg.

La cabeza de estos perros presenta un cráneo mediano y bien proporcionado, ligeramente redondeado en su parte superior. La depresión naso-frontal, o stop, se encuentra bien definida.

Una de las características físicas más evidentes del Husky Siberiano son sus ojos. Con forma de almendra, moderadamente separados y un poco oblicuos, los ojos del Husky Siberiano pueden ser de color pardo o azul.

Además, estos perros pueden tener un ojo pardo y el otro azul (condición conocida como heterocromía completa), o pueden presentar los dos colores en un solo ojo (condición conocida como heterocromía parcial).

La expresión del Husky Siberiano es vivaz y amable, e incluso puede parecer travieso.

Las orejas triangulares y de puntas ligeramente redondeadas (pero no tanto como en el malamute de Alaska), están cubiertas de pelo abundante. Son de inserción alta y se encuentran muy cerca una de la otra.

La nariz del Husky Siberiano puede presentarse en diferentes colores. En perros grises, leonados y negros, la nariz debe ser negra. En perros cobrizos, debe ser de color hígado. Y en perros blancos puede ser color carne. La denominada “nariz de nieve”, rayada de color rosa, es frecuente en el Husky Siberiano, y es aceptable.

El hocico, de ancho mediano se adelgaza hacia el extremo, pero el extremo no es puntiagudo ni cuadrado. La caña nasal es recta y los labios son apretados y bien pigmentados. El Husky Siberiano presenta dientes que cierran en una mordida en tijera.

El cuerpo de estos perros es moderadamente compacto y presenta una espalda recta y fuerte. La línea superior es nivelada, mientras que el lomo, tenso y delgado, está ligeramente levantado. La grupa del Husky Siberiano se encuentra ligeramente inclinada. El pecho es profundo y fuerte, pero no es muy amplio.

Las patas delanteras del Husky deben estar moderadamente separadas entre sí y ser paralelas. Lo mismo debe ocurrir con las patas traseras. Los huesos de las extremidades deben ser sustanciosos, pero no pesados.

Además, el Husky Siberiano debe presentar pies ovalados, medianos y compactos, con pelaje denso entre los dedos y las almohadillas.

La cola es muy característica de esta raza de perros y está cubierta de abundante pelo denso. Inserta justo debajo de la línea superior, la cola puede ir sobre la espalda en forma de hoz cuando el perro está en actividad, pero nunca enroscada hacia los costados o descansando sobre la espalda. Cuando el perro está en reposo, lleva la cola colgando.

El pelaje denso le da a la cola del Husky Siberiano forma de cepillo, como la cola de un zorro.

El pelaje del Husky es muy típico y le proporciona una gran resistencia a los climas fríos. Sin embargo, también le resulta desventajoso en climas cálidos. Este pelaje está compuesto de dos mantos: un manto interno suave y muy denso, y un manto externo con pelos rectos y pegados al cuerpo.

Estos perros mudan de pelaje dos veces al año.

Su pelo es de longitud mediana, recto y liso y el subpelo es suave y denso. Las marcas del Husky pueden ser de todos los colores, desde el negro al blanco puro.

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