La Rabia. Enfermedades del perro

Cuando se habla de enfermedades de perros, sin duda, uno de los nombres que viene primero a la mente de cualquier persona es la rabia.

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Se trata de un trastorno originado por un virus que está presente en todo el mundo, menos Australia, las islas británicas y la Antártica. Es, además, una de las enfermedades más temidas, porque es mortal y puede afectar  incluso a los hombres.

La rabia se contagia por la saliva y, aunque la tienen otros mamíferos como los mapaches o los zorros,  el perro es su principal transmisor. Un dato importante a tener en cuenta es que su virus no dura más de 24 horas fuera de un cuerpo con vida.

Síntomas de la rabia

A la hora de valorar la existencia de la  rabia  en un perro, hay que valorar que el  virus causante  produce varios síntomas, dependiendo de la fase de incubación en que se encuentre. De manera habitual, empieza a manifestarse entre tres y ocho semanas después del contagio, y a partir de aquí pasa por tres fases:

Fase Prodrómica. En sus inicios, la rabia manifiesta síntomas de cambio de conducta durante unos pocos días. Los perros más dóciles acostumbran a ser nerviosos, ansiosos y asustadizos.

Fase furiosa. No se da en todos losperros, pero  sus síntomas son la irritabilidad y la hipersensibilidad a estímulos visuales y auditivos. Durante un periodo máximo de una semana, los animales infectados que están en este punto están hiperactivos, muerden todo y se desorientan.

Fase paralítica.  Se caracteriza por la parálisis de los músculos de la cabeza y cuello, hasta el punto de que el perro no puede cerrar la boca en ocasiones.

Diagnóstico y tratamiento de la rabia

La rabia es una enfermedad muy dura para los  perros porque representa la muerte segura del animal, ya que no existe tratamiento efectivo. Además, el veterinario sólo puede hacer un diagnóstico seguro cuando el perro muere, porque se hace en base a un análisis del tejido nervioso del cerebro.

Teniendo en cuenta estas consecuencias funestas para los perros, y su alto poder de contagio, los veterinarios hacen especial hincapié en la necesidad de adoptar medidas de prevención que eviten la incidencia de la rabia en cada país. Una de las principales cosas a tener en cuenta es la obligación de vacunar a un perro contra esta enfermedad  cuando aun es un cachorro. Las vacunas existentes hoy en día son muy efectivas si se administran de manera adecuada y en las dosis periódicas recomendadas por cada laboratorio fabricante. Algunas  se aplicarán cada 1. 2 o 3 años, por lo que es necesario seguir los consejos del veterinario y el programa de vacunación que éste implante.

La prevención  en los seres humanos

Asimismo, los expertos apuntan la necesidad de que las personas que trabajan con perros o animales con especial incidencia en portar la enfermedad de la rabia reciban una vacuna preventiva para los seres humanos que existen. Con esta medida, se consigue reducir el riesgo de infección cuando el perro muerde, por ejemplo, al veterinario que intenta tratarlo.

En el caso de que una persona sea mordida por  cualquier animal que se sospeche que tiene la rabia, es imprescindible que de inmediato se lave bien la herida con abundante agua y jabón y vaya rápidamente a un centro de salud para recibir la atención médica adecuada antes de que se presenten los síntomas. Su tratamiento principal consistirá en una terapia antiviral muy agresiva, que está destinada a reducir el virus antes de que se incube y empiece a manifestarse. Además, el perro mordedor será puesto en vigilancia de un veterinario durante dos semanas, para comprobar si realmente muestra síntomas de encontrarse en alguna de las fases de la rabia.

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