La reproducción del betta

Los luchadores de sima o betta splendens son sin duda uno de los peces de acuario más populares que existen. Apreciados por todo tipo de aficionados, su cría y selección se ha convertido en un gran negocio en algunos lugares de Asia, donde se pagan auténticas fortunas por ejemplares especialmente bellos y definidos. Y es que si algo destaca en este pez es la facilidad para reproducirlo en acuario, que hace que sea el primer ovíparo reproducido con éxito por la mayoría de los aficionados. Por eso aquí te indicamos una serie de factores a tener en cuenta para que tus betta críen.

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Lo primero es escoger una buena pareja. Los betta no suelen ser muy exigentes en este sentido y casi cualquier combinación les servirá para criar, con lo que el rechazo de una de las partes no suele producirse. No obstante es un riesgo que existe. Habrá que seleccionar bien los colores para conseguir unas crías como deseamos, y tener en cuenta que en ocasiones un gen regresivo puede hacer que surjan mezclas extrañas (por ejemplo peces azules de padres rojos). Asimismo hay que proveerse de unos padres lo suficientemente adultos para procrear.

 

El acuario será de 20 litros o más, y no puede tener aireación en forma de burbujas que suban desde el fondo a romper en la superficie, porque eso arruinaría el nido de burbujas que hará el macho. Tiene que contar con un sustrato muy fino y a ser posible será más largo que alto para ayudar al macho a subir a los alevines que caigan del nido. Si existen plantas de superficie mejor que mejor.

 

Subir un poco la temperatura del acuario ayudará a los padres a inclinarse a la cría, así como una alimentación variada y con alimento vivo en ocasiones. Cuando la hembra esté preparada un pequeño punto blanco se podrá ver en su cloaca, junto al ano. El macho, por su parte, hará un nido de burbujas de bastante tamaño y cierta espectacularidad, algo que reproducirá aun cuando no tenga hembra.

 

La parada nupcial es uno de los momentos más especiales, y se produce merced a una danza perfectamente estudiada que concluye con un abrazo del macho sobre la hembra que la dejará aparentemente inerte en la superficie del acuario. De su cloaca irán cayendo huevos que el macho recogerá en su boca hasta depositarlos en el nido de burbujas. Una vez concluida la puesta podremos sacar a la hembra del acuario ya que mostrará tendencias caníbales con huevos y alevines (sería lo ideal aunque debemos ponderar si con ello podemos romper el nido de burbujas, en cuyo caso es mejor dejarla dentro, con el macho protegiendo al nido).

 

El tiempo de incubación de los huevos es de unos dos días, y podremos ver que han eclosionado al constatar la existencia de docenas de pequeñas colas que se pueden apreciar perfectamente colgando del nido. La alimentación ideal para los alevines en estos primeros días serán nauplios de artemia salina, aunque existen productos comerciales que les proporcionan mediante goteo los nutrientes adecuados. En ocasiones alguno de los alevines caerá del nido, siendo rápidamente capturado por el padre en su boca, y devuelto al lugar. En padres primerizos en ocasiones esto conlleva la ingesta del alevín, aunque no es lo más frecuente.

 

El crecimiento de los betta es muy rápido, aunque su mortandad puede llegar a ser desalentadora para los inexpertos. No hay que asustarse, ya que muchos de estos alevines fallecen de forma totalmente natural, debido a la lógica selección que el crecimiento impone en ellos. No obstante en un par de semanas ya serán reconocibles las señas físicas de estos peces y en pocos meses ellos mismos estarán maduros sexualmente para criar, completando un ciclo tan sencillo como espectacular.  

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