Labrador retriever, conoce la raza, consejos

La raza Labrador Retriever es la raza compañera por excelencia. Se trata de una de las razas más inteligentes que existen, es amigable con todas las personas de su alrededor.

A los Labradores Retriever les aburre la soledad, por lo que es importante prestarles atención y compañía para que lo agradezca. Además, es importante proporcionarle ejercicio diario, pues de lo contrario se pueden poner un poco nerviosos.

Son perros a los que se les deben controlar la alimentación, pues son afines al sobrepeso. Sería ideal mantener a los labradores entre 35 y 45 kilogramos. Son fuertes y compactos con pelaje corto, el cual puede tener diversidad de colores pero siempre de manera uniforme.

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El Labrador Retriever, llamado tradicionalmente labrador, aunque también conocido como Cobrador de  labrador o Perdiguero de labrador, es una raza canina originaria de Terranova, en la actual Canadá. Es la raza más popular del mundo por cantidad de ejemplares registrados.

Su excepcional afabilidad, gentileza, inteligencia, energía y bondad, hacen que los labradores sean generalmente considerados como buenos compañeros de personas de todas las edades, así como también fiables perros trabajadores, comúnmente formando parte de las brigadas caninas de la policía en operativos antidroga, antiexplosivos, de búsqueda y rescate, entre otros. Con adiestramiento, el labrador es una de las razas caninas más dependientes, obedientes y talentosas que existen.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

Los Labradores adoran a las personas. Cuanto más tiempo pasen junto a ellas, más felices estarán. Los labradores son perros colaboradores, lo que hará que te alcancen cosas que estén tiradas por tu casa. Suelen ser pacientes con los niños, y mascotas maravillosas.

El labrador no es un perro guardián. Podrían ladrar para dar aviso, pero por lo general nunca actuarán con mayor agresión. Es la raza de perro más inteligente y sensible.

Un Labrador Retriever se aburrirá muy fácilmente si no se lo estimula apropiadamente. Un Labrador sin entrenar puede ser inmanejable, debido a su tamaño y su entusiasmo. Un labrador que no se ejercita se convertirá en un tornado de destrucción, o intentará escaparse para aliviar su aburrimiento y exceso de energía.

No sólo requieren agua y comida: también requieren amor y atención.

Los Labradores son fáciles de entrenar por lo que el trabajo de obediencia se convertirá en una forma divertida de interactuar con él. Los Labradores necesitan gran cantidad de ejercicio, algo que se acentúa dado que los Labradores adoran comer. El asegurar que reciban entrenamiento, ejercicio y atención son la clave para obtener un perro feliz, saludable, y de temperamento equilibrado.

Aparte de nuestra opinión personal, el Labrador Retriever es el perro ideal para aquellas casas con un poco de amplitud y amo que le pueda proveer al perro ejercicio con frecuencia. Excepcional en lugares con más espacio; así como ranchos y fincas. También se adapta a lugares menos amplios, como los apartamentos, pero se debe hacer todo lo posible por proveerle ejercicio.

Es muy importante llevarlo a clases de obediencia desde pequeño. Por naturaleza este es un perro amistoso, pero también es un perro de buen tamaño y mucha energía, dada la ocasión muy dispuesto a proteger la familia.

Cuidados y Salud:

El Labrador fácilmente puede sufrir de sobrepeso, debido a su afinidad por las golosinas y a su buena relación con las personas. La falta de actividad es también un factor contribuyente. Un labrador saludable debe mostrar un leve estrechamiento en la cintura (entre la caja torácica y los cuartos traseros, conocido como "reloj de arena") y mantenerse en forma y sin sobrepeso. El exceso de peso está fuertemente implicado como un factor de riesgo en el desarrollo posterior de la displasia de cadera o de otros problemas en las articulaciones y diabetes, y puede también contribuir a reducir la salud en general cuando son mayores. La artritis es común en los labradores más viejos, especialmente los que tienen sobrepeso.

Un estudio llevado a cabo por el fabricante de alimentos Purina, durante 14 años sobre 48 perros y publicado en 2003, indicó que los labradores alimentados para mantener un peso apropiado vivían dos años más que aquellos que se alimentaban libremente y sin control, poniendo de manifiesto la importancia del no sobrealimentar a estos perros. El peso de un labrador adulto debe oscilar entre los 35 y los 45 kilogramos.

El Labrador Retriever es un perro muy saludable, sin embargo presenta predisposición a ciertas enfermedades: displasia de cadera, enfermedades de los ojos, como cataratas y enfermedades de la retina, Osteocondrosis, o displasia del codo, epilepsia, alergias y sordera a edades avanzadas.

Historia:

Para conocer los orígenes de la raza no debemos fijarnos en la península de Labrador, sino en la isla que hay junto a su costa sur, llamada Newfoundland (Terranova, Canadá). La rica historia de la isla, habitada en sus orígenes por los esquimales de Dorset, se remonta al siglo XV. De todas formas, no fue hasta el siglo XVII cuando se convirtió en el refugio de pescadores rebeldes. Se cree que estos pescadores nadaron hasta la isla después de abandonar los barcos que pasaban cerca de ella. Como los pescadores tienden a ser espíritus libres, la isla continuó sin leyes ni gobierno de ningún tipo durante los dos siglos siguientes, a pesar de estar habitada por estos hombres.

Los primeros perros de la isla de Terranova se remontan a estos pescadores, ya que no hay evidencias de que los esquimales tuvieran perros ni los había cuando los pescadores llegaron allí. El Labrador Retriever fue llamado hace tiempo el Perro Menor de Terranova, pues se suponía que estaba emparentado con la raza Terranova. Pero los perros de esta raza, son más grandes, de pelaje más abundante, con huesos fuertes y muestran mucho la influencia de sus orígenes mastín. Aun así, tanto el Terranova como el Labrador Retriever comparten una característica física sin par: los dedos palmeados.

El terreno y el clima de Terranova son severos, y ello requiere un perro que tenga un apoyo firme de los pies, y posea resistencia y capacidad para flotar. El tamaño del Labrador Retriever importaba mucho, ya que era necesario un perro pequeño que pudiera caber sin estorbar en sus botes. Los pies palmeados de este perro nos hablan de su buena capacidad para nadar, incluso en las aguas gélidas e inhóspitas del Atlántico Norte. Entre las otras características de los Labradores modernos idóneas para un perro forzado a sobrevivir en las brutales costas de Terranova, está el pelaje espeso e impermeable tan necesario para sobrellevar aquellas condiciones.

Otra característica importante es su pecho amplio, necesario para nadar sobre las fuertes olas y las corrientes del duro Atlántico Norte. Ya que la isla era rica en caza, los pescadores pudieron usar a sus perros para variar y completar su dieta con las aves de la isla. Los habitantes de Terranova importaron perros de caza de calidad de Inglaterra, aunque había diferencias en cuanto al tipo. La división de las razas cobradoras de la caza vino mucho después, y durante aquel tiempo (hacia 1780-1810), cualquier perro cobrador con el pelaje largo, rizado, corto u ondulado fue criado para dar lugar a otros perros de gran habilidad en este trabajo.

Los Labradores no eran los únicos perros que había en la isla, ya que los colonos trajeron ejemplares de otros tipos. De todas formas, a medida que la reputación del Labrador fue creciendo, los otros perros fueron sustituidos por éstos. Como la disposición y la habilidad del Labrador eran tan respetadas, los cazadores y los deportistas los consideraron sus favoritos. Los perros cobradores de caza sustituyeron pronto a los Pointers y a los Setters, que antes habían acompañado a esos deportistas (cazadores). Aunque el Labrador Retriever, tal y como lo conocemos hoy día, tiene tres colores aceptables, negro, amarillo y chocolate, los perros de Terranova eran principalmente negros. Estos perros negros pequeños fueron a veces llamados Perros de Aguas de San Juan y se dijo que eran «mejor que cualquier otro para la caza, con diferencia».

Un hecho frustrante para los entusiastas de esta raza es que los habitantes de Terranova no conservaron registros de los perros en los que confiaban tan ciegamente. La supervivencia en aquella desolada isla era una ocupación de tal intensidad y esfuerzo, que no quedaba tiempo libre para llevar cualquier registro.

El segundo y el tercer conde de Malmsbury tienen el mérito de ser los que exportaron estos famosos Perros de San Juan desde Terranova a Gran Bretaña. En aquel tiempo (hacia 1825), estos perros eran a veces llamados Pequeños Perros de Terranova. Al tercer conde, el criador pionero de estos perros, se le concede el mérito de haber cambiado ese nombre por el de Labrador Retriever. Estos aristócratas y otros como ellos mantuvieron la pureza de los Labradores haciéndolos criar sólo con perros importados de Terranova, ya que eran excepcionales por sus habilidades natatorias, el cobro de la caza y la pelea. Se dice también que cualquiera de los cachorros de estos Perros de San Juan que hubieran sido cruzados con otros perros, conseguía generalmente mantener el firme aspecto del Labrador: negro, con el pelaje corto, una cola que no se enroscaba y los pies palmeados. Hacia 1870, la «raza» fue descrita como simétrica y elegante, y su temperamento era elogiado y considerado como un requisito para la utilidad del Labrador. No hay duda de que el compromiso de los primeros criadores para conseguir un temperamento digno de confianza contribuyó a la enorme popularidad de la raza como perro familiar.

En 1903 el Labrador Retriever fue reconocido como perro de raza por el Kennel Club (la sociedad canina del Reino Unido). Al año siguiente, la raza fue clasificada dentro del Grupo de Perros de Caza. Los perros cobradores no estaban, todavía, separados por «razas», tal y como las conocemos hoy. No fue hasta 1904, en que el Labrador Retriever fue listado por separado, que el Kennel Club empezó a diferenciar entre «razas». Hay confusión en los registros de esos primeros tiempos, porque a algunos perros se les llamaba «golden» (dorado) y a otros «Labrador», pero sin ninguna indicación respecto de la longitud del pelaje. Así pues, los «Golden Retrievers» podrían haber sido realmente Labrador Retrievers amarillos. Éstos fueron los primeros tiempos del entusiasmo por los perros de raza pura. Hay que advertir que hoy día hay aún mucha gente que no conoce la diferencia entre un Labrador amarillo y el Golden Retriever (a pesar del pelaje largo, ondulado y lujoso de este último).

El libro de orígenes del Kennel Club contienen referencias acerca de perros cobradores de caza marrones con el pelaje ondulado: estos perros, en realidad, nos conducen hasta los Labrador Retrievers de color chocolate del famoso criadero Buccleuch, que fue responsable de seis de los siete primeros perros cobradores de caza inscritos en el libro de orígenes. El criadero Buccleuch crió al famoso campeón de pruebas de campo llamado Peter of Faskally, que se sabe que está detrás de muchos de los Labradores de mayor categoría de esos primeros tiempos, además de muchos de los perros de campo de más categoría de Inglaterra y de los EE.UU. Muchos de los libros de la raza, que todavía están a su disposición, nos hablan de estos famosos campeones duales.

La familia real británica ha estado asociada durante mucho tiempo al Labrador. El rey Jorge VI y la reina Isabel II apoyaron a los Labradores en las exposiciones a través de su criadero llamado Wolverton (actualmente llamados Sandrigham). El rey inscribió a algunos perros en la Exposición Canina de Crufts en los años veinte y treinta. La reina, de hecho, ha inscrito a sus propios perros en las pruebas de campo (esto es sólo para ilustrarles acerca del tipo de personas que se sienten atraídas por las pruebas de campo en Inglaterra). El rey Jorge fue el patrocinador del Labrador Club, y sustituido por la reina Isabel como patrocinadora, tras su muerte. Hoy día, la familia real británica sigue dando su apoyo a las pruebas de campo, y el campeonato anual se celebra en su finca de caza de Sandrigham, en East Anglia. La reina suele asistir al Campeonato Británico del Retriever en diciembre.

América debe agradecer a Lady Howe el haber reexportado los primeros Labradores a las costas de América del Norte. No lo olvidemos que el Labrador comenzó en las costas canadienses. Lady Howe obsequió a los deportistas de Long Island (Nueva York) con los primeros Labradores que fueron vistos en los EE.UU. Esto ocurrió poco antes de la primera guerra mundial. Por supuesto, el paisaje de Long Island ofrece un emplazamiento ideal para un Labrador Retriever trabajador, por la abundancia de aves acuáticas, sus costas onduladas y sus temperaturas extremas. Decir que el Labrador Retriever se hizo popular en América inmediatamente, sería faltar a la verdad. Aunque la raza fue inscrita por primera vez en el libro de orígenes del American Kennel Club en 1917, diez años después había dos docenas escasas de perros de caza (¡de todos los tipos!) en los EE.UU. El primer Labrador inscrito fue una perra de origen escocés llamada Brocklehirst Floss (AKC 223339).

La raza fue oficialmente reconocida en 1932. El americano medio, de clase media, por así decirlo, no fue el cuidador del Labrador en sus orígenes, tal y como sí lo es hoy día. En lugar de eso, las familias de clase pudiente sentían atracción por los deportes relacionados con la caza, que eran populares en Escocia en los años veinte. Estas familias trajeron guardabosques escoceses a sus fincas e importaron Labradores de los mejores criaderos ingleses, convirtiendo virtualmente sus fincas en reservas de caza, llenas de patos y faisanes. Es importante advertir que estos Labradores fueron importados con un solo propósito: no para convertirse en mascotas caseras o en perros de exposición, sino para «cobrar la caza y las aves acuáticas». Estas mismas familias pudientes fueron las responsables del auge de las pruebas de campo en América y por ello del Labrador Retriever Club en 1931 en el Estado de Nueva York. Franklin B. Lord, uno de los fundadores del club, organizó la primera prueba de campo en diciembre de 1931.

Apariencia General

El Labrador Retriever es fuerte, compacto, ancho y de lomo corto, con una altura aproximada de 56-57 cm a la cruz y un peso de entre 35 kg y 40 kg.

Tiene unas extremidades bien desarrolladas y de fuerte osamenta. Sus pies compactos y redondos le ayudan a ser un buen nadador. Las orejas le caen junto a la cabeza y tiene una cola gruesa en la base que se va afilando progresivamente.

Su pelo es corto, denso, áspero e impermeable, pudiendo ser de color negro, amarillo o marrón.

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