Leonberger, conoce la raza, consejos

La raza Leonberger es conocida por lo dócil que es. Se presentan como un perros tranquilos y obedientes si son adiestrados des de la etapa de cachorros. Tiene una vocación de guardián.

Es un perro de grandes dimensiones, por lo que se aconseja en caso de tenerlo que sea en casas grandes y con jardín.

El cepillaje del perro es una parte importante de su cuidado debido a su extenso pelo, además, es importante hacer hincapié en este tipo de cuidados durante las épocas de muda.

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El Leonberger es una de las mayores razas de perro que existen. Moloso de pelo largo y color pardo, esta raza de perro se deriva de cruces de razas de gran tamaño como el San Bernardo o el Gran Pirineo, producidas a principios del siglo XIX.

Se supone que el nombre del Leonberger proviene de la ciudad alemana de Leonberg, pero hay otras suposiciones que mantienen que provendría de la ciudad de Löwenberg (Suiza) o de su mismo color, el leonado.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Leonberger es un perro tranquilo, inteligente, seguro de sí mismo, fiel y dócil. Es fácil de adiestrar siempre que se haga desde una temprana edad y se lleve a cabo con respeto, firmeza y amabilidad.

Es un buen perro guardián, bastante disuasorio con los extraños, no muestra el más mínimo temor ante ellos pero tampoco resulta excesivamente agresivo o peligroso.

Al gigantón Leonberger le encanta la vida familiar, y se encuentra como pez en el agua con todos los habitantes de la casa. A los niños les resulta un auténtico muñeco pero a él también le agrada que ellos le acaricien y lo utilicen como compañero en sus juegos y correrías. De hecho, es un perro que tendrá siempre mucho cuidado de no hacerles daño.

Un ejemplar canino tan grande como el Leonberger no cabe en cualquier sitio. Un piso tal vez no sea un lugar muy apropiado perro, pues sería mejor que un perro tan grande disfrutara incluso de un jardín. Bien es cierto que este magnífico animal intentará que su presencia sea percibida lo menos posible, pero no por ello deja de necesitar su propio espacio vital, ya que como perro de familia, el Leonberger se adapta a las condiciones modernas de vida y habitación, y resulta ser un compañero agradable que puede ser llevado a cualquier lugar sin causar problemas.

Como perro de compañía es un compañero agradable, obediente e intrépido en todas las situaciones que se presenten.

Hay muchos ejemplares de esta raza de perro a los que les gusta nadar, siendo un nadador excelente ya que posee membranas interdigitales.

Debido a estas dotes, se emplea como perro socorrista con el debido adiestramiento. Además, gracias a su corpulencia y gran capacidad física, puede también ser un perro de rescate en la montaña al igual que el San Bernardo, ya que es capaz de arrastrar pesos muy elevados.

Cuidados y Salud:

Es preferible que este perro tenga mucho espacio y se acostumbre a hacer ejercicio con regularidad.

Muchos Leonberger son perros perezosos por lo que el dueño deberá procurar al perro todas las facilidades para que ejercite los músculos.

El Leonberger se adapta bien a todos los climas pero es un perro que no soporta estar atado ni que lo dejen solo durante muchas horas.

Es recomendable cepillar el extenso pelaje del perro de forma regular y en época de muda, hacerlo con mayor frecuencia.

Por su tamaño, el Leonberger tiene predisposición a la torsión de estómago y a la displasia de cadera. Para el tratamiento de esta última patología se recomienda el uso continuado de condroprotectores, un complemento alimenticio que refuerza la estructura ósea del animal. Puedes visitar este enlace para ver éstos y otros productos.

Historia:

Igual que en otras muchísimas razas de perro, el origen exacto del Leonberger permanece en el más oscuros de los mundos. No se puede precisar exactamente la época en que el Leonberger fue sumiso a la voluntad del hombre, pero de todas maneras la domesticación se remonta a tiempos muy lejanos.

Cierto es que no se puede hablar de la raza Leonberger sin hablar del Dogo del Tíbet. Marco Polo ya habla en sus escritos de viajes, a su regreso del Tíbet (1729), de este gran Dogo del Tíbet en su visita a la corte del Gran Mongol, manifestando que eran grandes como asnos y que perfectamente podrían haber sido acariciados por el veneciano. Este gran moloso de montaña existía, y existe todavía, en numerosas localidades de la cordillera del Himalaya, según la mayoría de los grandes expertos, le sitúan como ancestro de los perros molosos actuales.

En el diario de viaje del padre Huc al desierto de Gobi (1844), y más recientemente M. Segogne (1937), se describen a los descendientes actuales del Dogo del Tíbet coincidiendo sus características con el Leonberger actual. Por tanto el origen bien podría ser el Dogo o el Mastín del Tíbet con aportaciones del San Bernardo y del Terranova u otras razas de perro de montaña. Este molosoide de montaña alemán tiene sus equiparaciones en casi todo el mundo. Véase el Montaña del Pirineo (Francia), el Mastín del Pirineo (España), el San Bernardo (Suiza), el Maremmano (Italia), el Komondor (Hungría), el Terranova (Canadá), el Charplaninatz (Yugoslavia), el Tchouvacg (Checoslovaquia), etc. En resumen, es muy razonable suponer que con las invasiones del Este a Europa, con la aportación de sus grandes perros de Mongolia y su cruce posterior con razas autóctonas se llegaran a fijar en todo el continente europeo.

Hay escritos ya en el año 1625 en las que se encuentran ejemplares de este perro en Austria, en el entorno de los príncipes de Metternich, cuyas construcciones son prácticamente iguales a la morfología actual del Leonberger. En 1771 existe constancia escrita de la venta de un perro Leonberger.

Posteriormente estos perros serán favoritos de las cortes imperiales de Austria y su buen nombre se extenderá por toda Europa. La reina María Antonieta (de origen austriaco) poseía un Leonberger que medía más de un metro.

Sin embargo Werner Jocker en 1961 presentó en el Instituto de Cría e Investigación Genética y Psicología de la Universidad de Munich una tesis bajo la dirección del profesor H. Bauer, en cuyo trabajo, a parte de las consideraciones generales sobre la domesticación del Leonberger, desarrolla un estudio sobre la historia de esta raza de perro, del que se puede extraer lo siguiente: ” En Leonberg, Heinrich Essig (1808-1889), gran amante de los animales, consejero municipal de su ciudad, gozaba de una buena reputación en Alemania y en ocasiones de criadores de perro de otros países. Su criadero llegó a ser muy famoso.”

Essig habría comprado una perra de raza Terranova de tipo Landseer y la cruzó con un ejemplar macho de raza San Bernardo de pelo largo. Los descendientes fueron reproduciéndose en estricta consanguinidad, pero Essig buscaba especialmente el color blanco, por lo que esta descendencia obtenida la cruzó con un gran macho de la raza Montaña de los Pirineos que casualmente poseía, y de esta manera el primer ejemplar “verdaderamente” Leonberger, según Essig, nacía en el año 1846. Según Kraus, el primer nombre utilizado para sus ejemplares era “Leonbardiner”, y no Leonberger.

Genéticamente parece imposible obtener el manto leonado, máscara negra a partir de un Landseer (negro y blanco), de un San Bernardo pelo largo y un Montaña de los Pirineos.

Con una rapidez extraordinaria y un agudo sentido comercial, Essig durante largos años inunda Europa y el resto del mundo de ejemplares denominados Leonberger. Desde el zar Nicolás, al emperador Napoleón III y hasta países como Austria, América, Japón y un largo etc.

Los Leonberger comienzan a presentarse en exposiciones de perros como Hambourg, donde obtienen los primeros premios individuales y en grupo. Hombres de ciencia como los doctores Haring y Jacer ensalzan la imagen de su excelente figura.

Hoy por hoy todavía se encuentran litografías antiguas ejecutadas a partir de los lienzos de los pintores animalistas de la época: Specht, Lautemann y Beckman, donde podemos comtemplarlos.

Según diversos eruditos, Essig quería combinar las cualidades de varias razas de perros de montaña hasta llegar a encontrar su perro “ideal”. Parece ser que su objetivo era solamente la venta de sus ejemplares a precios asombrosos para la época, promocionándolos hábilmente, situando ejemplares en casas de personajes de la alta sociedad y en países donde no había ninguna información de la utilización de razas de perro de montaña, no pudiendo de esa manera verificar la autenticidad de la raza.

Esto se venía a unir a que Essig no entregaba ni estándar, ni pedigree, ni ninguna documentación, cosa realmente extraña, pues la entrega de documentaciones ya se practicaba en la segunda mitad del siglo XIX para la mayoría de las razas de perro.

Después de la muerte del consejero municipal Essig la gloria del Leonberger disminuiría vertiginosamente, no por defectos de la raza, sino por razones de cambio de moda.

Un artículo de un periódico austriaco del 25 de Marzo de 1870 daba fe de la alta consideración que la emperatriz de Austria Elisabeth (1837-1898) tenía de la raza Leonberger: “su majestad la emperatriz, desde su regreso de Roma, posee un magnífico perro Leonberger”.

Hay que reseñar que, según relato de la época, este Leonberger tenía un manto blanco deslumbrador, salvo las orejas morenas o castaño oscuro. Por lo tanto el color no había sido fijado aún en dichos años de 1846 a 1870.

Apariencia General:

El Leonberger es un perro grande, corpulento y bien proporcionado. Con una altura a la cruz de 75 a 84 cm en los machos y de 65 a 75 cm en las hembras y un peso de 60 a 75 Kg, es una de las mayores razas de perro que existen.

Esta raza de perro tiene un lomo sólido y unas extremidades musculosas. Su cabeza es estrecha, más profunda que ancha, y sus ojos oscuros manifiestan una expresión bondadosa. Las orejas, de inserción alta, son planas y colgantes. Su cola está densamente provista de pelos y también la lleva colgando.

El perro tiene una doble capa de pelo: el exterior es semisuave o áspero, tupido, bastante largo y liso (o ligeramente ondulado) y el sub-pelo es bastante denso.

Su pelaje es corto en las patas y el hocico y mediano, áspero y pegado en el resto del cuerpo. El perro cuenta con una cola larga y llena de pelo y los colores más habituales son el leonado, dorado a rojo con máscara negra.

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