Limpieza de oídos y ojos de los perros

En el perro, el oído sano no tiene ningún tipo de secreción, el pabellón auricular se ve limpio y sobretodo no huele.

Unos ojos sanos tienen una córnea húmeda y transparente, la conjuntiva blanca y escasa secreción lagrimal.

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Limpieza de oídos

Los oídos son una parte de la anatomía del perro que, quizás, les damos menos atención.  Es muy importante tener el hábito de limpiarlos e inspeccionarlos periódicamente, sobre todo en las razas que tengan las orejas caídas. Con esta rutina podemos observar a tiempo problemas como infecciones (otitis), lesiones, dolor, etc.

Cómo hacer la limpieza:

Levantamos la oreja (pabellón auricular) y con una gasa humedecida con suero fisiológico o con toallitas especiales para el oído, limpiaremos sólo la parte visible del canal auditivo, sin entrar dentro del oído. La limpieza siempre debe ser de dentro hacia fuera, de manera que la suciedad nos la llevamos con la gasa. Cuando cambiamos de oreja también cambiamos la gasa humedecida, así no llevamos la suciedad de un oído al otro.   Tener especial atención con los pliegues que hay a la entrada del oído.

Una vez limpio, si es un perro con exceso de pelo en la entrada del oído debemos sacarlo, ayudaremos a que se oxigene bien y a que no se enrede ningún cuerpo extraño que dañaría el oído. Además, sacando el pelo podremos limpiarlo mejor.  Este pelo lo podemos arrancar, depilar o cortar con tijeras, pero al ser una tarea delicada es mejor que se lo dejemos un peluquero canino.

Para limpiar el oído medio, hay que utilizar productos especiales para ello, como gotas o cremas. En este caso, preguntar al veterinario que tipo de gotas podemos utilizar para la limpieza.  El procedimiento sería, poner de 4-5 gotas al oído y masajear la base de la oreja, con lo que oiremos un ruido característico de crepiteo. Después, dejamos que el animal sacuda la cabeza, eso le permitirá sacar la suciedad que se ha desprendido. Luego, con una gasa podemos limpiar el pabellón y conducto auricular de los restos del producto. (NO UTILIZAR BASTONCILLOS PARA LA LIMPIEZA DEL INTERIOR DEL OÍDO)

Después de la limpieza, en las razas de orejas caídas y con mucho pelo, como los Cockers, observaremos si hay algún objeto o resto de plantas, enganchado en el pelo de la oreja. A veces, se quedan enganchadas espigas que pueden entrar dentro del oído y provocar una otitis.

Limpieza de ojos

Al igual que los oídos, los ojos hay que cuidarlos. Un mantenimiento continuado nos puede advertir de algunos problemas comunes como conjuntivitis, úlceras, secreciones severas, etc. Es importante limpiarlos cuando el perro haya estado en lugares con tierra o con mucho polvo.

Unos ojos sanos tienen una córnea húmeda y transparente, la conjuntiva blanca y escasa secreción lagrimal.  El ojo debe estar exento de pelos que lo puedan irritar continuamente y sin legañas. Las razas como el Yorkshire, el Caniche o el Maltés son de las que normalmente tienen los ojos rodeados de pelos y para evitar la irritación podemos sujetarlos con una goma o llevarlo a la peluquería para que se los corten.

Cómo realizar la limpieza

Utilizaremos una gasa con suero fisiológico o unas toallitas especiales para los ojos. Limpiaremos siempre de dentro hacia fuera, es decir, del lagrimal hacia el otro extremo con mucho cuidado y suavidad, de manera que la suciedad nos la llevamos con la gasa y ya no vuelve a pasar por encima del ojo. Cuando cambiemos de ojo, siempre cambiar de gasa, coger una de limpia, de este modo no pasaremos la suciedad de un ojo al otro.

Las legañas antes de sacarlas hay que humedecerlas con una gasa humedecida con suero fisiológico si están secas, y luego con la misma gasa estirarla con suavidad. Si estuviera enganchada con los pelos, mejor cortarlos, pero recordar que es una situación complicada por el peligro de hacer daño al ojo con las tijeras, por lo que, o bien dejamos que lo haga el peluquero canino o secamos la legaña con la gasa humedecida.

Si los ojos tienen una secreción abundante o forman muchas legañas debemos consultar con el veterinario.

NOTA: Es importante que cuando vayamos al veterinario para informarle sobre las secreciones o legañas, podamos enseñarle cómo son, por lo tanto, mejor que no las limpiemos cuando vayamos a verle, así sabrá que tipo de secreciones son y pueda tratarlas. 

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