Los guppys, estrellas del acuario

 Los peces guppy, poecilia reticulata, seguramente sean los más populares en los acuarios de agua caliente en todo el mundo. Gráciles, bonitos y divertidos, estos peces tienen una enorme resistencia a todo tipo de aguas y se muestra extremadamente prolíficos, por lo que resultan ideales para iniciarse en el hobby de la acuariofilia.

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Lo primero que destacan los guppys es su tremendo dimorfismo sexual. Las hembras tendrán un cuerpo más grande y robusto que el de los machos, pero sus colores serán apagados y carecerán de la cola característica en ellos. Estas colar, cuyos tamaños, formas y colorido resultan extremadamente cambiantes entre los distintos ejemplares, son el componente más conocido de los guppys y aquel que les hace ser tan apreciados. La librea y forma natural del pez es mucho menos espectacular, siendo de un color verde pardusco y no contando con esa cola tan espectacular surgida tras la selección artificial.

 

Aunque las condiciones ideales del agua para los guppys exigirían la adición de una pequeña cantidad de sal (estos peces ocupan en ocasiones estuarios y desembocaduras de río) las sucesivas generaciones de guppys criados en cautividad les han ido convirtiendo en un pez netamente de agua dulce, así como uno de los más resistentes a todo tipo de químicas en el agua. Los guppys incluso han colonizado de forma exitosa algunos hábitats europeos debido a esa capacidad de adaptación, y en la actualidad constituyen un problema medioambiental.

 

La reproducción de los guppys es la más sencilla de entre todos los peces de acuario. Para llevarla a cabo tan solo hace falta que haya un macho y varias hembras. La fecundación es interna y los guppys son ovovivíparos, por lo que paren crías vivas ya formadas, que son autosuficientes a partir del segundo día. Su crecimiento es, asimismo, muy rápido.

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