Los Loros en general

Dentro de esta familia  englobamos a los guacamayos, los periquitos, las cotorras, los agapornis y otros loros afines. La Cacatúa está en el mismo orden (Psittaciformes) pero pertenece a otra familia, la Cacatuidae.

Los loros están ampliamente distribuidos entre los trópicos y el hemisferio sur. La especie que vivía más al norte era la cotorra de Carolina, de Norteamérica, pero desapareció  a principios del siglo XX por lo que ahora la más norteña es la cotorrita del Himalaya, del este de Afganistán.  

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Los loros constituyen un orden propio, los Psittaciformes, y con una familia,  Psittacidae.  Algunos sólo reconocen una familia con varias subfamilias.

La cotorrita de Kramer tiene la distribución geográfica más amplia, se localiza desde el norte de África hasta Oriente.  El loro con menos distribución es el de Stephen que está en la isla de Henderson, de 35km2, en el Pacífico sur.

La mayor cantidad de especies distintas están en Sudamérica y Australasia y hay relativamente pocas en África y Asia.

Estas aves tienen características que las hacen diferentes y únicas, por ejemplo:

Pico:

Quizá es la característica más clara. Se compone de una mandíbula superior curvada hacia abajo y algo ganchuda que encaja perfectamente con la inferior, que es menor y curvada hacia arriba. La superior está ligada al cráneo por una articulación especial que le da movilidad y fuerza.

El pico les sirve tanto en momentos delicados como es el aseo de las plumas, como en otros donde necesitan la fuerza para romper semillas duras o nueces. También lo usan como un tercer “pie”, un gancho que utilizan conjuntamente con los pies al pasear por los árboles.

Pies:

También son una característica que los diferencia, tienen  dos dedos hacia delante y otros dos hacia atrás. Esta disposición les proporciona una sujeción a las cosas muy fuerte y además les permite usar los pies como si fueran manos para sostener y manipular objetos cerca del pico. Aunque esta destreza manual no la pueden aprovechar las especies que normalmente se alimentan en el suelo, no la encontramos en ningún otro grupo de aves.

Vuelo:

Su capacidad para volar es muy variada. En general, el vuelo en las especies pequeñas es veloz y directo y en las grandes es lento y laborioso. Pero hay excepciones, los guacamayos sudamericanos vuelan deprisa a pesar de su tamaño; el periquito común y muchos loris son muy nómadas y vuelan distancias considerables para buscar alimento; el loro vencejo australiano y el periquito de alas azules son migratorios, cada año vuelan atravesando el estrecho de Bass (200km) para criar en Tasmania.

Todas estas habilidades de vuelo están directamente relacionadas con la estructura de las alas. Por norma general, las especies que vuelan deprisa tienen alas afiladas y estrechas, las que lo hacen despacio son redondeadas y afiladas.

Plumaje:

Es una de las características por la cual son tan apreciados. Tienen los coloridos más brillantes y fascinantes. La mayoría son verdes para camuflarse entre el follaje, pero hay excepciones como las cacatúas que pueden ser blancas, rosas o negras; el loro eclecto de Nueva Guinea y Australia, el macho es verde esmeralda vivo con flancos y parte inferior de las alas escarlata y las hembras son de color rojo carmesí vivo con el vientre y la parte inferior del pecho azul violeta (esta especie es la única que la hembra es más llamativa que el macho).

Costumbres arborícolas o terrestres:

La mayoría son arborícolas y son más abundantes en las selvas tropicales. Pero hay dos especies totalmente terrestres: el periquito nocturno y el terrestre, de Australia. El primero solo habita en herbazales áridos del desierto y el segundo en brezales costeros y dunas.

Dieta:

En la mayoría consta de semillas y frutos. Los loris de Australasia son los únicos que se alimentan de néctar y polen de los árboles.

Casi todos consiguen su alimento en las copas de los árboles, pero algunos periquitos, cotorritas y agapornis de menor tamaño se alimentan de semillas de gramíneas en el suelo.

Longevidad:

Tienen fama de ser muy longevos y la verdad, es que las especies grandes que viven en cautividad han llegado a vivir entre 30 y 50 años pero se sabe de algunos que han vivido hasta los 80 años o más. En general, las especies pequeñas viven menos años.

Cría:

El momento y la duración de esta época dependen de la situación geográfica y de los tipos de alimentos que ingieren. Las especies que viven fuera de los trópicos (donde el alimento es estacional) tienen épocas de cría más regulares y mejor definidas que las de las regiones tropicales.

Los huevos, en casi todas las especies, son incubados por las hembras y el macho le suministra alimento durante este crítico periodo. Los polluelos, cuando salen del huevo, son muy delicados e indefensos y se desarrollan muy despacio.

En las especies pequeñas como el periquito común, dejan el nido a las 3-4 semanas después de salir del huevo, en cambio, el guacamayo pechiamarillo, más grande, puede estar en el nido durante unos 3 meses.

Monógamos o polígamos: la mayoría de loros son monógamos, machos y hembras se emparejan para toda la vida y su vínculo se refuerza con la alimentación y aseo mutuos.

En algunas de las especies, el cortejo que realiza el macho antes de la monta, se rige por una variedad de movimientos y posturas como reverencias, saltos, aleteos, movimientos de cola y pavoneos.

Las dos especies de Nueva Zelanda, el kea y el kakapo son polígamas. Los machos del kea a veces copulan y comparten sus deberes paternales con varias hembras al mismo tiempo.

El kakapo, que es nocturno, utiliza otro sistema muy diferente, los machos se agrupan por la noche en áreas específicas llamadas “arenas”, y hacen saber su localización con fuertes llamadas. Luego las hembras visitan estos lugares y copulan con el macho que hayan elegido. Éstos, no colaboran con el cuidado de los polluelos.

Nidificación:

Tanto grandes como pequeños, anidan en agujeros en los troncos de los árboles, normalmente a bastante altura. Los nidos los hacen ellos mismos o los roban a otras especies que anidan en agujeros.

El interior del nido suele estar forrada por serrín podrido, pero los agapornis africanos y los loritos murciélago de Asia, forran sus nidos con hierba, hojas y tiras de corteza que la hembra recoge y transporta al nido metiéndoselas bajo las plumas del obispillo.

A veces los termiteros también son utilizados como nidos, por ejemplo, el periquito de hombros dorados de Australia excava su nido en termiteros terrestres o el lorito pigmeo cabeciazul de Nueva Guinea lo construye en termiteros situados en los árboles (quizás las termitas les proporcionan cierta protección contra los depredadores).

Otras, como la cotorrita de la Patagonia excava madrigueras de hasta 3m de longitud en acantilados y orillas de ríos de la Patagonia.

Varias especies de loros nidifican en colonias.

Costumbres sociales y gregarias:

La mayoría de las especies de loros son sociales y gregarias. Se les puede ver en parejas, grupos familiares o pequeñas bandadas.

A parte del hombre, los loros tienen como depredadores a gavilanes y halcones; y los monos y otros mamíferos arborícolas son los causantes de los robos de huevos y pollos.

El hecho de estar en grandes bandadas proporciona seguridad ante los depredadores, así que muchas especies también duermen de noche con tan multitudinaria compañía.

A menudo, los lugares que usan para descansar se encuentran en sitios tradicionales que son utilizados un año tras otro. Los sitios preferidos son los árboles muy altos o aislados, con buena vista para ver los depredadores que se aproximen.

Comunicación:

El modo de comunicación de los loros son sus voces ruidosas. Esta comunicación incluye parloteos, chillidos, graznidos y chasquidos, muchos de ellos fuertes, molestos y estremecedores.

Son buenos imitadores de sonidos vocales, aunque sólo se produce en los loros en cautividad.

Las especies grandes son juguetonas, curiosas y bastante inteligentes.

Conservación:

Aunque los loros son un grupo que ha sobrevivido en mucho hábitats, muchas especies se han extinguido durante los últimos siglos y muchas otras están amenazadas.

La amenaza más preocupante que hay hoy en día es la destrucción continua e incontrolada de bosques tropicales y subtropicales, delicados e imprescindibles hábitats para la mayoría de los loros.

Otro problema que aumenta la desaparición de estos animales es la demanda del comercio de sus especies. Las especies isleñas son muy vulnerables a los cambios y actividades que produce el hombre en su hábitat, por lo que son más propensas a desaparecer.

Hay que apoyar y ayudar a los programas de recuperación de especies, gracias a ellos muchas especies pueden seguir viviendo y formando parte del mundo animal y nosotros de verlas y disfrutarlas en sus hábitats.

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