Maine Coon, consejos higiene y cuidados especiales

La higiene del Maine Coon es un momento crucial para los dueños, ya que como a todos los demás gatos, no es muy “amante” de ser molestado. Este ritual debe ser llevado a cabo desde que el Maine Coon es cachorro, para que lo considere un juego y no una obligación.

Así, el cepillado o la limpieza del Maine Coon se desarrollarán de manera suave y sin prisas.

 
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Nunca se debe forzar a un Maine Coon a ser peinado o lavado, ya que lo recordará y será luego imposible acercarse a él. El Maine Coon tiene un pelo muy espeso y tupido, más largo en el manto y más corto en hombros y cabeza. El pelaje será bien sedoso y brillante si se lo cepilla al menos dos veces a la semana. Esto evitará además que se formen bolas de pelo, se enrede, se le adhieran elementos y se acumule pelo muerto.

La higiene general del Maine Coon incluye:

-Desparasitar: No sólo hará que no tenga pulgas o garrapatas sino también ayudará a que no se contagie enfermedades, muchas de ellas mortales. También es importante para que no proliferen los gusanos intestinales, que traen como consecuencia muchos problemas de salud en el Maine Coon.

-Higiene de ojos y oídos: Así como es preciso cepillar el pelo, es necesario cumplir con una rutina de limpieza en ojos y orejas. Si el Maine Coon no lo permite, entonces, se deberá ir al veterinario para que lo haga.

-Higiene bucal: Evitar que acumule sarro permitirá que el Maine Coon no tenga gingivitis o halitosis (mal aliento). La desincrustación la realiza siempre un profesional bajo anestesia general. Es bueno también saber que el pienso seco sirve, en parte, para que no haya una proliferación de sarro y placa en sus dientes.

En relación a bañar al Maine Coon o no, todo dependerá de lo que indique su veterinario de cabecera. 

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