Maine Coon, su conducta y vivir con él

El Maine Coon suele ser un gato muy familiar y de buen carácter. Los ejemplares de esta raza son sociables por excelencia, se adaptan a cualquier tipo de circunstancia, lugar y hogar.

La conducta del Maine Coon es “intachable”, aun cuando es cachorro, no suele hacer muchas travesuras, aunque se caracterice por ser bastante juguetón durante los dos primeros años de vida.

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El Maine Coon es un gato más que afectuoso con los integrantes de su familia y entorno, tiene una voz suave y melosa, que va desde el trino hasta el maullido, casi inapreciable. Si bien el Maine Coon se puede adaptar sin problemas a vivir en un piso, precisa tener acceso a un espacio abierto, como puede ser un patio, un jardín, una terraza o un balcón. Esto se debe a que es una raza cazadora y además es una buena “excusa” para que haga un poco de ejercicio (el Maine Coon puede padecer obesidad por su gran tamaño).

Por otra parte, el Maine Coon es rústico, es decir, resistente a los cambios de temperatura, duro y ágil durante toda su vida. Es amoroso, algo perezoso pero tiene una gran capacidad para atrapar ratones (se lo usa en el campo para este fin). Disfruta de la compañía de otros gatos y tolera el agua debido a su grueso e impermeable pelaje, sobre todo en el manto. A algunos ejemplares de Maine Coon les gustan jugar en un charco o piscina.

El Maine Coon es un gato doméstico excelente, muy cariñoso con adultos y niños, agradecerá si tiene de compañero a un animal similar. Está aconsejado para todo tipo de casas y familias, el Maine Coon no tendrá problema y se adaptará a cualquier circunstancia.

Al ser un gato de gran porte, precisará de espacio para dormir y desplazarse, por lo que no es muy aconsejable para pisos pequeños. Y en lo posible, debe contar con acceso al exterior para desplegar sus “dotes de cazador”.

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