Manx, su conducta y vivir con él

El Manx es un gato muy particular porque no tiene cola o presenta un rabo bien pequeño. Tiene un carácter bueno, es alegre y muy afectuoso con sus dueños.

El Manx es un gato inteligente y con un enorme sentido de la orientación. Sin embargo, puede ser algo “enojón” y con carácter fuerte.

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No obstante, la conducta del Manx lo convierte en un perfecto aliado para los hogares. Es amable no sólo con los residentes de la vivienda sino también con los que llegan de visita. Le gusta pasar la mayor parte del tiempo en el interior de la casa, por más que tenga la posibilidad de salir al parque, al jardín o al balcón. El Manx es un gato muy hogareño.

Esta raza se caracteriza a su vez por ser muy activa, le gusta mucho jugar, saltar, hacer travesuras, correr tras una pelota o juguete, etc. El Manx es un excelente cazador de roedores, por lo que también esto será un entretenimiento para él. Es preciso que juegue como rutina diaria durante toda su vida para fortalecer tanto la columna como la cadera.

El Manx tolera a otros animales, como ser gatos y perros, se lleva perfecto con los niños, es amigable y muy cariñoso con las personas de cualquier edad. Siempre buscará la compañía de su dueño. Puede elegir a uno solo de la casa o “seguir” a los que considera los líderes (como ser madre y padre).

El Manx tiene movimientos muy suaves y gráciles, además goza de una gran agilidad. Es bastante equilibrado y es afectuoso al igual que las razas Siamés, Abisinio y Cartujo. Muchos dicen que es un “gato-perro”, ya que suele tener algunos comportamientos caninos.

Debido a su carencia de cola o su rabo corto y a su gran agilidad y velocidad, al correr parece un conejo. Es un gato que puede vivir muchos años.

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