Mis hijos me piden un cachorro

Hay un momento por que todos los padres pasarán tarde o temprano, y es aquel en el cual sus hijos les piden un pequeño cachorro, normalmente de perro. La decisión al respecto sobre si adquirirlo o no es en modo alguno fácil, y debe de estar bien ponderada. 

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Por ello no hay que vender el cachorro como un premio por buenas notas o un capricho que se les compra a los niños sin más. Al contrario, habrá que hacerles entender que el cachorro es un ser vivo, con sus propias necesidades, y que deben de cuidarlo y ser responsables con él. En modo alguno podemos mostrárselo como un juguete.

Habrá que hablar mucho con los niños para intentar averiguar si el cachorro es un capricho pasajero o realmente lo desean como para comprometerse a cuidar de una animal durante más de diez años. De igual forma sería adecuado hacerles partícipes de las tareas relacionadas con el cachorro, como bajarle o educarle, lo que resultará beneficioso además en su formación como personas. Evidentemente todo esto es mucho más sencillo en familias que ya han tenido perros en el pasado, puesto que los niños saben exactamente qué es un perro y qué clase de tareas acarrea su adquisición.

Seguramente los niños quieran un cachorro de alguna de las razas que más de moda estén en esos momentos, pero lo ideal sería quitarles esa idea de la cabeza y optar por adoptar un cachorro o un animal de más edad de algún centro canino. Explicarles que de esa forma salvan la vida de un perro y hacérselo entender será, seguramente, más enriquecedor que tener un perro de pura raza para enseñar a los otros niños, y a la larga el vínculo que establecerán será muy estrecho. 

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