Montaña de los Pirineos, conoce la raza, consejos

La raza Montaña de los Pirineos se caracteriza por ser una muy buena guardiana y con una fortaleza y resistencia enorme.

Es un perro dominante, por lo que no es de buen grato la compañía de otros animales, su función es la de guardián. Es protector con todos aquellos a los que considera de su familia.

Es importante a este perro darle paseos muy largos en caso de que viva en un espacio cerrado, pues debe gastar toda su energía.

Por lo que hace referencia al cuidado del perro, es importante cepillarlo a menudo, pues muda de pelo varias veces.

Se trata de una raza de perro robusta, la cual puede llegar a pesar unos 60 kilogramos.

 

 

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El Perro de montaña de los Pirineos, también conocido en español como Montaña de los Pirineos y Gran Pirineo (Great Pyrenees en inglés), es una raza de perro grande y majestuosa, usada tradicionalmente para proteger ganado en los pastos (especialmente ovejas) y como perro guardián.

No debe ser confundido con el Mastín del Pirineo, similar en nombre y características pero que constituye una raza de perro totalmente distinta.

Para luchar contra lobos y osos se equipaba al Perro de Montaña de los Pirineos con un collar revestido de púas de acero. Hecho de hierro forjado, tenía unos diez centímetros de ancho, tres hileras de puntas largas y se cerraba con una gruesa hebilla.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Perro de Montaña de los Pirineos es tranquilo y discreto durante el día y vigilante y alerta por la noche. Es desconfiado con los extraños, dominante y un poco terco a veces. No acostumbra a llevarse bien con otros perros.

El Gran Pirineo es un perro leal y valiente, excelente guardián y esforzado protector de todos aquellos a los que considere dentro de su familia: hay casos documentados de perros de esta raza arremetiendo contra osos pardos y luchando con ellos hasta la muerte para defender a sus dueños.

Son perros muy independientes, tremendamente pacientes con niños y otros animales y prácticamente incapaces de causar daño a sus dueños o cualquiera de sus propiedades. Sin embargo, todo su amor y cuidado puede convertirse en una feroz determinación cuando se trata de defender cualquier cosa que considere que se ha puesto a su cargo. Es el perro guardián por antonomasia, sobre todo contra cualquier tipo de predador o plaga animal. Por su tamaño, pocos son los que pueden hacerle frente, y no se asusta prácticamente ante nada.

El Gran Pirineo es, además, un guardián proactivo: en lugar de quedarse rondando en la zona a vigilar, se dedica a merodear por los alrededores siguiendo un patrón concéntrico, volviendo de vez en cuando sobre sus pasos. Es una característica excelente para un perro pastor que esté solo en medio del campo, porque le permite detectar posibles peligros mucho antes de que lleguen a una distancia de amenaza. Pero en cualquier otro entorno, eso significa que no se quedará nunca dentro de la propiedad, independientemente del espacio que abarque. Sea cual sea el tamaño del jardín o terreno, tiene que mantenerse completamente vallado si se quiere mantener dentro al perro.

Además, debe hacerse con vallas adecuadas a su fuerza y tamaño. Las llamadas "vallas invisibles" mediante ultrasonidos raramente funcionan; son perros de una gran fortaleza y resistencia. Pronto se acostumbran a altos niveles de incomodidad e incluso al dolor, con lo que cualquier barrera que no sea sólida no podrá detener a un Gran Pirineo decidido a cruzarla.

Por la misma razón, no pueden llevarse nunca por la calle sin correa. Son perros muy curiosos ante cualquier novedad, de modo que en cuanto ponen los pies en la calle, si van sueltos, lo más habitual es que desaparezcan de la vista y regresen a casa al cabo de varias horas, o incluso días. Lo cual, mezclado con su independencia natural, da pie a otro problema típico: les cuesta aceptar órdenes.

Todos tienen la inclinación natural a dejarse matar defendiendo a sus dueños de ser necesario, pero incluso los ejemplares mejor adiestrados tienden a ignorar cualquier orden que vaya en contra de su propio criterio. Si el perro, suelto, considera que debe explorar qué hay tras la esquina para asegurarse de que no hay algún peligro acechando, se encaminará hacia la misma con un trote decidido mientras su dueño se queda ronco gritándole que vuelva. Decididamente, no es un perro apto para concursos de obediencia.

Su carácter precavido puede también provocar incidentes con extraños, sean personas o animales. Sin ser un perro agresivo, es muy protector. No permitirá que ningún desconocido entre en su zona o se acerque a algo que considere bajo su protección. Afortunadamente casi siempre son progresivos en su reacción. Empezará lanzando ladridos de advertencia, seguirá con gruñidos cada vez más guturales a medida que se acorte la distancia, y llegará a las últimas consecuencias solo si el intruso le ha ignorado hasta entonces, lo que no es fácil teniendo en cuenta la potencia de su ladrido. Y a pesar de su desconfianza natural, se ha comprobado que son perros totalmente adaptables a personas "nuevas" con extremada rapidez.

Debido a su carácter fuerte, el montaña de los pirineos necesita que el dueño lo trate con mano firme y que le enseñe desde pequeño a obedecer las órdenes, sobre todo a la de llamada.

El entrenamiento de obediencia y la socialización son imprescindibles en los cachorros, ya que crecen en tamaño y fuerza con mucha rapidez. Los malos hábitos, como saltar sobre la gente o tirar de la correa al pasear, deben ser eliminados cuanto antes.

Cuidados y Salud:

Son perros que tienen tendencia al sobrepeso, por lo que necesitan mucho ejercicio y largas caminatas; si no se dispone de un jardín grande o una gran extensión de terreno, los paseos diarios deben sumar por lo menos una hora.

El Perro de Montaña de los Pirineos no se adapta demasiado bien a la vida de ciudad. No soporta estar encerrado y necesita espacio y hacer ejercicio cada día para evitar trastornos del comportamiento.

Es un perro que muda el pelo con frecuencia, y necesita por lo menos un cepillado semanal para mantenerlo en buenas condiciones y evitar dermatitis.

Por lo general, el Montaña de los Pirineos goza de buena salud aunque debido a su tamaño puede padecer torsión de estómago y displasia de cadera. Algunos ejemplares también pueden sufrir luxación de rótula.

Raramente esta raza de perros supera los 10-11 años de vida.

Historia:

Es probable que el Montaña de los Pirineos descienda del Dogo del Tíbet, introducido en Europa durante las invasiones asiáticas. Las primeras pruebas escritas sobre la existencia de esta raza de perro datan de finales del siglo XIV, en ellas se explica que el perro se empleaba para guardar los castillos de Foix, Orthez y Carcasona.

Durante siglos, este perro se ha utilizado en la zona francesa de los Pirineos como guardián, perro de carga y, sobre todo, para proteger los rebaños de lobos y osos.

Es también una de las razas de perro más antiguas documentadas, empleada durante casi un milenio por los pastores vascos, sobre todo en la zona sur francesa, la ladera norte de los Pirineos, de donde adoptó el nombre.

Debido a su tamaño y apostura, ha sido el perro oficial de la corte francesa hasta la desaparición de la misma durante la Revolución francesa.

Hoy día esta raza de perro ha excedido con creces su ámbito geográfico habitual, y es especialmente valorada en Australia y los Estados Unidos de América como perro pastor y guardián en grandes extensiones de pastos.

Apariencia General

El Montaña de los Pirineos es un perro robusto, de estructura fuerte y de pecho ancho y profundo. La cabeza no es demasiado grande en comparación con el cuerpo y el hocico es ancho, bastante largo y tiende a estrecharse en el extremo. Tiene unos ojos más bien pequeños con los párpados bordeados de negro, como si los tuviera pintados. Las orejas, pequeñas y triangulares, están pegadas a la cabeza a la atura de los ojos. Tiene una cola larga y tupida.

Es un perro de tipo moloso, aunque de rasgos más estilizados y menos redondos de lo habitual en el tipo.

Los machos adultos en esta raza de perro pesan entre 50 y 60 kg y suelen medir entre 70 y 80 cm de altura hasta la cruz. Las hembras son algo más pequeñas, entre 40 y 50 kg de peso y de 65 a 75 cm de altura.

El pelaje del perro es muy grueso, de color principalmente blanco con manchas grises o de un tono crema en cara, patas y a veces cuerpo. Solo uno de cada cuatro presenta un pelaje totalmente blanco. Su pelo largo Y aplastado, suave y muy espeso, es más largo en la cola, los muslos y el cuello.

Otra de las características diferenciadoras de esta raza de perros, es la presencia de seis dedos en las patas posteriores en lugar de los cinco habituales, rasgo supuestamente buscado por los criadores originales para mejorar la tracción en terrenos nevados.

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