Moquillo. Enfermedades del perro

El moquillo es una de las enfermedades de perros conocida hace más tiempo. De hecho, ya fue descrita en 1809.

Se origina por un virus muy contagioso, que afecta principalmente a los aparatos gastrointestinal y respiratorio del perro.  

moquilloenfermedadesdelperro1.jpg

El virus de que provoca el moquillo se elimina con una limpieza profunda mediante desinfectado de la zona, aunque sobrevive muy pocas horas a una temperatura normal.

La vacuna del moquillo que se administra desde hace unos 30 años ha conseguido que la incidencia de la enfermedad del moquillo en el  perro haya disminuido de manera espectacular. En la actualidad, afecta a animales no vacunados o que no hayan recibido la dosis de recuerdo de la vacuna, así como a perros viejos.

 La transmisión del virus del moquillo

El contagio del virus del moquillo se hace por el aire, lo que significa que se propaga con mucha facilidad de un lugar a otro, en todo lo que nos rodea. Por lo tanto, es muy fácil que el perro quede expuesto a él. Las principales vías de contacto son el contacto directo con los fluidos corporales de un perro infectado, o con cualquier lugar o elemento contagiado por ellos, como la comida, el agua o una zona de juegos en el parque.

El virus se mueve en el aire, hasta que lo inhala el perro y entra por su aparato respiratorio hasta llegar a la sangre. En menos de 2 días, este proceso se ha culminado y el perro ya tiene todo su cuerpo infectado por el virus.

Los principales síntomas del moquillo

El perro contagiado incubará el virus que provoca el  moquillo durante 4 días, hasta que aparecen los primeros síntomas de esta enfermedad, que son fiebre de 40ºC, lagrimeo ocular, aparición de mucosidad en la nariz y desaparición progresiva del apetito.

Al cabo de 2 o 3 días, la enfermedad evoluciona y aparecen los síntomas más graves del moquillo que incluyen problemas digestivos (como diarreas y vómitos), respiratorios ( tos, disnea y mucosidad purulenta), conjuntivitis, pústulas y diversos síntomas neurológicos, como las convulsiones, parálisis, contracciones musculares, polineuritis y meningoencefalitis.

Estos síntomas no tienen porque darse todos de golpe, sino que dependen de la acción del virus, y la enfermedad puede durar desde días a meses llegando a incluir periodos de mejora y recaídas, según la gravedad.

El tratamiento del moquillo

La  enfermedad del moquillo es de origen vírico, por lo que no tiene un tratamiento especifico para su cura.  Por eso, es esencial la administración de una vacuna para proteger al perro, aunque su efectividad no esté totalmente garantizada. Es importante administrarla a partir de los 2 meses, con repeticiones al cabo de un año y posteriormente, cada 2 o 3 años. Además, debe tomarse también la precaución de aislar al perro contagiado en cuarentena hasta su total recuperación, para evitar que el virus se propague de manera descontrolada.

De todos modos, un veterinario también prescribirá un tratamiento médico de apoyo, para paliar los efectos de las posibles complicaciones originadas por el virus, como los problemas respiratorios e intestinales. Para ello, administrará antibióticos, sedantes y anticonvulsionantes en caso de síntomas neurológicos, y también realizará una limpieza de secreciones nasales y oculares al perro.

Con un correcto tratamiento veterinario aplicado a tiempo, el pronóstico de la enfermedad del moquillo no tiene porque ser siempre malo. Por eso, es importante detectar los primeros síntomas a tiempo y llevar al perro a una revisión, para evitar que el virus evolucione en el organismo y provoque la aparición de todos los síntomas más complicados de tratar. Con ello, habrá muchas más garantías de que el perro se va a recuperar de manera satisfactoria.

 

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin valorar)
Nuestros patrocinadores nos ayudan a mantener la calidad de esta página

Responder