Origen del gato

Actualmente todas las culturas tienen gatos como animales de compañía y estos independientes felinos se han adaptado a todos los climas y sociedades. Sin embargo, el gato conserva un fuerte instinto salvaje, que lo convierten hoy en día en un excelente cazador de roedores, del mismo modo que lo era hace 10.000 años cuando empezó a convivir con el hombre.  

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Los gatos domésticos que tenemos nuestras casas tienen un antepasado común con el resto de carnívoros actuales que se remonta a 60 millones de años atrás. Todos los carnívoros actuales evolucionaron a partir de los miacis, unos pequeños mamíferos carnívoros del tamaño de las jinetas, de cuerpo alargado y cola larga.

 

Lamentablemente, no quedan muchos fósiles de estos animales, sobretodo porqué vivían en zonas tropicales, donde las condiciones climáticas dificultan mucho la conservación de los fósiles en general.

 

Los felinos aparecieron hace unos 10,8 millones de años en Europa y Asia. A partir de aquí, se fueron diversificando y se extendieron hacia África y América. Las estepas y sabanas favorecieron la evolución de los conocidos felinos de caninos largos, popularmente conocidos como dientes de sable. Estos felinos vivirían hasta el año 10.00 a.C. Hace 5 millones de años aparecieron en Asia los pequeños y grandes felinos, y de ahí se extendieron por todo el planeta, a excepción de Australia, Madagascar y la Antártida.

 

Nuestros gatos domésticos son descendientes de esos felinos, aunque se desconoce su origen exacto. Actualmente hay diferentes teorías sobre sus posibles antepasados, aunque ninguna de ellas es del todo concluyente y faltan aún más estudios para desvelar la historia completa.

 

La teoría más aceptada sitúa el origen del gato en África, de donde habría evolucionado a partir del gato salvaje africano, el Felis silvestris Libyca. De este modo, los primeros gatos domesticados se sitúan en el Antiguo Egipto, donde tuvieron un papel muy importante en la sociedad egipcia.

 

Los gatos son depredadores naturales de todo tipo de pequeños roedores que atacan a los cultivos. Con el inicio de la agricultura, los roedores acudieron a los cultivos, y con ellos, llegaron los gatos. Los primeros agricultores pronto apreciaron el valor de los pequeños felinos, que al cazar estos roedores protegían las cosechas.

 

El gato no sólo era apreciado por cazar ratas, ratones y demás roedores, sino también era muy valorado por matar otro tipo de animales potencialmente peligrosos, como serpientes. De este modo, tener gatos hacía del hogar un sitio más seguro.

 

Se cree que a partir de Egipto los gatos se extendieron por el Mediterráneo a través de los fenicios. La gran expansión al resto de Europa se produciría gracias a la expansión del imperio romano, que lo adoptó como mascota en las zonas urbanas, dónde no se requerían para mantener a salvo las cosechas.

 

Otra teoría apunta al gato salvaje de la India y Pakistán, el felis ornata, como el antepasado del gato doméstico actual. Estos estudios se basan en comparaciones morfológicas que asemejan más a nuestros gatos con el gato salvaje de la India, y no tanto con el gato silvestre africano, que presenta un volumen craneal más diferenciado.

 

En este caso, la domesticación también vendría asociada al control de plagas de las cosechas, y se extendería de modo similar hacia el Mediterráneo, probablemente a través de Egipto.

 

Finalmente, hay otra teoría que afirma que el gato doméstico es el resultado de una mutación del gato salvaje, que hace que nuestros gatos no muestren el nivel de agresividad de sus primos salvajes al llegar a la edad adulta.

 

En cualquier caso, su domesticación tuvo lugar hace más de 10.000 años y siempre va asociada al inicio de la agricultura.

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