Papillon, conoce la raza, consejos

La raza Papillon acostumbra a ser muy amable con sus dueños, al contrario que con las personas desconocidas.

 

Son muy inteligentes, lo que les hace conscientes de su belleza. También son presumidos, así que siempre le verá con buenos ojos las caricias de sus dueños.

 

Su pelaje no requiere muchos cuidados, si bien es necesario cepillarle a menudo para evitar nudos.

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Ficha de Raza

El Papillon es conocido también por Épagneul Nain Continental, Épagneul Continental Enano o Continental Toy Spaniel. Su nombre proviene de la forma de mariposa que tienen sus orejas levantadas oblicuamente (en su Francia natal papillon significa mariposa).

 

El Papillon ya aparece representado en lo que va del siglo XIII al XVI en varios cuadros franceses, italianos y flamencos. Este perro es una reducción del Épagneul y durante generaciones fue un animal escaso y valioso, muy buscado por los nobles. Con el tiempo el Épagneul Enano se convirtió en un perro de alcoba y de salón.

 

Elegante compañero de la realeza, diminuto animal con un gran porte y personalidad, fiel, amante de la diversión y travieso: así es el encantador Papillon, durante mucho tiempo una de las razas miniatura más cautivadoras que ha conocido el hombre.

 

El pequeño Papillon es, quizás, más conocido por sus hermosas orejas tiesas con sus delicados flecos, que es la característica a partir de la cual está raza obtuvo su nombre (papillon significa mariposa en francés). La palabra «mariposa» puede muy bien ser la más adecuada, ya que nos recuerda imágenes hermosas y encantadoras. Tal es la naturaleza de este atractivo animal.

 

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Papillon es amable, juguetón, vivo y curioso. Se entrega completamente a sus dueños y a los extraños solo les mira maliciosamente. Es bastante ladrador y deportista. Está dotado de una gran inteligencia y prefiere un amo que sepa apreciar su belleza y sus gracias.

 

La raza tiene la suerte de poseer una gran inteligencia y un fuerte deseo por complacer, lo que les hace ser unos compañeros voluntariosos, aunque suponen un reto para el propietario. Se les puede adiestrar fácilmente para que lleven a cabo tareas domésticas, pero deben recibir educación.

 

Al igual que con todas las razas caninas, el adiestramiento de obediencia para tareas rutinarias es también absolutamente necesario en el caso del Papillon. Dada su enorme inteligencia, esta raza es extremadamente buena a la hora de resolver problemas y en ocasiones pensarán más rápido que el propietario que no vaya un paso por delante de ellos.

 

También son unos compañeros sensibles que captan bien los sentimientos humanos y que se darán cuenta rápidamente de un mal humor o de una decepción, lo que obliga a que su adiestramiento deba hacerse con una actitud positiva. Los Papillon siempre reconocen al líder de la manada, pero la tendencia a malcriar a estos perros es muy grande; por ello la necesidad de un cursillo de obediencia es esencial si quiere que el perro le respete como líder.

 

La naturaleza del Papillon es bastante amistosa y extravertida y suelen disfrutar con la compañía de los niños y de otros animales, especialmente si son criados juntos. Este pequeño perro medra con el compañerismo humano y se convierte, fácilmente, en un miembro más de la familia. También es un excelente viajero y se sentirá más feliz si puede acompañar a su propietario dondequiera que vaya, tanto si se desplaza cientos de kilómetros como si se trata de un simple paseo hasta la tienda de la esquina.

 

El Papillon rara vez se muestra holgazán o letárgico. Más bien se le podrá ver saltando de un lado a otro, corriendo y, generalmente, entreteniéndose mientras da vueltas en círculo por puro placer. Este perro siempre está dispuesto a salir a pasear, y salta de emoción al ver su correa o al oír el ruido de sus llaves.

 

Por el contrario, también son excelentes perros falderos a los que les encanta tumbarse en el regazo de su ama. Les gusta mucho que les acaricien y ésta es una de sus cualidades más encantadoras. La mayoría dará besos a cualquiera que disfrute de este tipo de interacción humano-canina.

 

La raza se adapta bien a la vida dentro de casa y sus necesidades de ejercicio son mínimas. Un breve paseo diario por el parque mantendrá a su Papillon en forma además de estimularle mentalmente con variedad de entornos exteriores. Disfrutan fuera de casa y si se les da la oportunidad perseguirán alegremente a un conejo o una ardilla. Algunos incluso se creen expertos cazadores de ratones y perseguirán a cualquiera de ellos que se cruce en su camino.

 

Tienen una gran estabilidad y pueden cambiar de hogar inmediatamente. La mayoría se adapta bien a un nuevo entorno y un nuevo líder, cualidad de la que carecen muchas razas.

 

De todas formas, esta adaptabilidad puede ser un tanto desconcertante para un propietario cariñoso, que debe reconocer que al pequeño animal al que adora no le importaría nada compartir el corazón y el hogar de otra persona que se preocupe por él. Por otro lado, esta adaptabilidad es una verdadera ventaja cuando se trata de buscar nuevos hogares a los Papillon que acaban en protectoras.

 

Esta raza puede mostrarse bastante mandona con otros perros, especialmente con perros de mayor tamaño, y esto puede resultar un tanto peligroso. Este perro no reconoce su reducido tamaño ni su vulnerabilidad, y aparentemente cree pertenecer a la categoría de los perros grandes.

 

Quizás el Papillon cree ser un Setter Irlandés o un Dogo Alemán. No es infrecuente ver a un Papillon regañando a un perro de gran tamaño por alguna ofensa imaginaria.

 

Puede que se considere que algunos ejemplares son muy protestones, pero la mayoría no ladran demasiado. Pueden convertirse en perros de guarda que anuncien la llegada de visitas, una característica para la que pueden ser adiestrados, aunque deberían callar tras emitir unos pocos ladridos.

 

 

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Cuidados y Salud:

El pelaje del Papillon no requiere muchos cuidados, aunque hay que cepillarlo regularmente para que no se le formen nudos en los flecos. Las orejas, ano y almohadillas se deben mantener limpias para evitar infecciones.

 

El Papillon es un perro robusto y goza de buena salud. A pesar de ello, existe el riesgo de luxación de rótula, epilepsia y atrofia progresiva de retina (APR).

 

Debido a su pequeño tamaño y a su fina osamenta, también es propenso a las fracturas de huesos y otras lesiones similares.

 

Al igual que con la muchas otras razas miniatura, el Papillon es sensible a los anestésicos.

 

 

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Historia:

La versión original de esta raza miniatura, anterior al siglo XX, era el Phalène, que es el nombre que en francés reciben ciertas mariposas nocturnas. Hace décadas, la mayoría de ejemplares de Papillon tenían unas orejas grandes y caídas que se parecían a las alas plegadas de esas mariposas. A lo largo de varios siglos, la forma de las orejas evolucionó y apareció un perro con las orejas más tiesas, que se convertiría en una versión más popular que actualmente conocemos como Papillon. La variedad de orejas caídas sigue siendo bastante popular y en los certámenes caninos es presentada en una categoría distinta. El actual estándar de la raza del Phalène es el mismo que el del Papillon, excepto en que sus orejas deben estar completamente caídas.

 

Lo más probable es que el Papillon descendiera del Spaniel Continental Miniatura, que era el perro faldero favorito de la realeza. Se sabe que durante siglos los reyes, reinas y la nobleza mostraron inclinación por los «perros de bolsillo», a los que podían arrullar y llevar consigo fácilmente. Francia, Bélgica y España reclaman ser el país de origen de esta raza, ya que este elegante perro estuvo al lado de las familias reales de muchas naciones. Como el nombre Papillon deriva del francés, la mayoría de los historiadores caninos están de acuerdo con la creencia popular que dice que la raza tuvo sus orígenes en Francia.

 

Esta raza se encuentra entre las más antiguas de los perros miniatura y aparece en retratos y otras obras de arte autentificadas de tiempos tan lejanos como los siglos XIV y XV. Aunque puede que en algunos círculos todavía se discuta sobre la cuestión de su país de origen, existe una amplia documentación de esto en el mundo del arte y en las leyendas reales. La historia del Papillon está repleta de anécdotas pintorescas acerca de su relación con las familias reales y sus cortesanos. Quizás las historias más divertidas son las que giran en torno al rey Enrique II de Francia.

 

El rey Enrique estaba completamente enamorado del Papillon y gastó enormes sumas debido a su pasión por la raza. Apreciaba tanto a sus perros que en 1576 gastó más de 100.000 coronas en sus mascotas. Viajó personalmente hasta Lyon para ver a su criador, que percibió la debilidad del rey y se aprovechó de ella cobrándole unos precios escandalosos por los cachorros. Una anécdota muy jocosa es que en una ocasión el rey increpó a los miembros de su consejo de estado durante una reunión con ellos, al tiempo que llevaba unas pequeñas cestas que colgaban de su cuello llenas de diminutos Papillon.

 

La historia también nos dice que los tres Papillon favoritos del rey podían dormir en la cama con él, al tiempo que desempeñaban un heroico cometido: la protección de Su Majestad. Uno de ellos, una hembra llamada Lilene, estaba en St. Cloud con el rey cuando un monje de nombre Jacques Clement vino a verle. Lilene reaccionó de forma tan violenta ante la presencia del monje que el rey se vio forzado a encerrarla en otra habitación con el resto de Papillon. Una vez el monje quedó a solas con el rey, le apuñaló y trató de huir. Los Papillon, que se encontraban cerca, se olieron el desastre y ladraron con tal furia que alertaron a los servidores de palacio y el monje fue apresado. Por desgracia, ya era demasiado tarde para el rey. Mientras agonizaba, se dice que murmuró «Si hubiera hecho caso a la advertencia de Lilene…».

 

María Antonieta fue también una apasionada de sus dos Papillon. Se cuenta que llevó a uno de sus perros con ella hasta la guillotina y se lo dio al verdugo antes de que la decapitara. Sus dos pequeños compañeros fueron cuidados en casa de ella tras su muerte. Esa casa parisiense se conoce actualmente con el nombre de «la casa de los Papillon».

 

Dado el papel del Papillon como apreciado compañero de la realeza y de los cortesanos, no es sorprendente que durante el Renacimiento este encantador animal apareciera frecuentemente en los frescos religiosos y en famosos cuadros por toda Europa. La historia de esta raza queda elegantemente recogida en docenas de obras de los grandes maestros europeos. Famosos artistas de la talla de Van Dyck, Goya, Rubens, Murillo, Boucher y Fragonard incluyeron al Papillon en numerosos cuadros. Nunca sabremos si lo hicieron por propia voluntad o si fue por orden de las personas que encargaban las obras (que a su vez eran propietarios de un perro de esta raza). El hecho es que el pequeño Papillon aparecía frecuentemente al lado de su propietario.

 

Una de las más antiguas obras artísticas en las que aparece un Papillon se remonta a 1270. El artista italiano Ambrosio de Boudose Giotti retrató a este pequeño y encantador animal en un cuadro expuesto en una iglesia italiana. Otra antigua obra, tomada de una serie de cuadros del artista italiano Sasetta (1392-1450) muestra a un pequeño Papillon blanco y negro.

 

Durante los siglos siguientes, el Papillon y el Phalène aparecieron en docenas de retratos de la realeza y en cuadros de escenas mitológicas. En una obra del siglo XVI que muestra a lady Arabella Stuart, aparece un pequeño Phalène sentado sobre la mano de esta dama.

 

Otro cuadro de ese siglo titulado «La Venus de Urbino», obra de Tiziano (1486-1576), nos muestra a un Papillon blanco y rojo sentado fielmente a los pies de la duquesa de Urbino. Tiziano incluyó frecuentemente a perros de esta raza en sus cuadros. Otra de sus obras famosas, expuesta en el Fitzwilliam Museum de Cambridge también nos muestra a un elegante perro blanco y rojo que parece ser un Papillon. Tan perfectas fueron las reproducciones de Tiziano del Papillon y del Phalène, que su representación de este último en una obra de 1542 fue escogida por el Congreso de Lille como exponente de la morfología correcta para esta variedad de la raza.

 

Otro cuadro renacentista obra del artista español Velázquez (1598-1660) muestra al príncipe Felipe Próspero con su Papillon blanco y limón tumbado en una silla. En esa misma época, el artista Antoine Pesne (1683- 1757) retrató a la reina Sofía Dorotea con su pequeño Phalène mecido en su brazo.

 

Muchos otros cuadros del siglo XVII reflejan la popularidad del Papillon como el perro de compañía perfecto. Una naturaleza muerta del pintor húngaro Jacob Bogdani (1660-1724) muestra a un Papillon blanco e hígado tumbado al lado de una cesta de fruta. Su color es un vivo complemento para el cuadro. En otra obra («Compañía con un perro bailarín») de Ochterveldt (1635-1708, Holanda) un Phalène hace cabriolas sobre sus patas traseras ante el obvio deleite de tres mujeres elegantemente ataviadas.

 

El hecho de que el Papillon apareciera en tantos cuadros de la realeza de toda Europa durante estos periodos de la historia no es sino otro testimonio de su lugar privilegiado en el seno de las familias hacendadas y entre la realeza. En 1668, el príncipe Segismundo (futuro rey de Suecia y Polonia) fue retratado con su Papillon. Doce años más tarde, en 1680, el artista David Kloka Ehrenstrall pintó en un lienzo al Papillon de la familia real, Dondon, propiedad de la reina Hedvig Eleonora de Suecia.

 

La reina Hedvig adoraba, obviamente, a sus Papillon y tenía varios. Ehrenstrall pintó a otro de sus pequeños perros: un Spaniel Miniatura blanco y cibelino llamado Nespelina, en el castillo de Gripsholm, en Suecia. Ocho años más tarde, este mismo artista retrató al conde sueco Carl Gustaf de Sodemore con su Spaniel Miniatura blanco y marrón en el castillo de Tido (Suecia). Otro cuadro de Ehrenstrall que muestra a dos Papillon de la reina Hedvig está expuesto en Malmoe (Suecia).

 

Los Papillon también formaban parte de la vida de la corte francesa y aparecieron en muchos de los retratos de la realeza de este país. En un cuadro de Pedro Pablo Rubens (1577- 1640) titulado «La boda de María de Médicis» que le fue encargado por el rey Enrique IV de Navarra y Francia para conmemorar sus segundas nupcias con María de Médicis, aparece un Papillon. Rubens también muestra a un perro de esta raza en un retrato posterior que conmemora el nacimiento de Luis XIII, que subió al trono a la edad de nueve años. Luis XIII, que más tarde se casaría con Ana de Austria, y su Papillon aparecen en un retrato de la reina, pintado por el artista flamenco Franz Pourbus (1569-1622).

 

Tras la llegada al trono de Luis XIV, éste se retrató con su Papillon blanco y negro en un cuadro de la familia real obra del artista francés Largillière (1659-1721). En esta misma época aparece un Phalène en un cuadro titulado «Beider-Toilette», obra de Antoine Watteau (1684-1721).

 

Otro famoso cuadro de la realeza europea obra de Martin van der Meytens que muestra al emperador de Austria Francisco José, a su mujer María Teresa y a sus ocho hijos, incluye a dos Papillon de la familia jugando a los pies de María Teresa.

 

Los Papillon también fueron un tema muy apreciado por los artistas (más allá de los lienzos). En un panel para un armario, obra de Domenico Cucci, para el dormitorio de Luis XIV, la artista Pietra Dura representó a un Papillon hecho con madreperlas y piedras semipreciosas. Esta obra está actualmente expuesta en el castillo de Alwick (en Northumbría, Inglaterra).

 

Entre las pertenencias de María Antonieta, tras su muerte, se encontraba una figura de un Phalène hecha de porcelana de Sèvres. La famosa madame Pompadour también apreciaba enormemente a sus dos Papillon, Mimi e Inez. Aparece con uno de ellos sobre su regazo en el grabado del barón Albert Houtert titulado «El fiel».

 

Tras la Revolución Francesa en 1789, la popularidad de esta raza disminuyó, debido en parte a que había contado con el favor de la aristocracia. Finalmente, la alta sociedad francesa y personas de la clase adinerada se vieron de nuevo atraídos por esta raza y un siglo más tarde el Papillon volvió a aparecer en los retratos familiares, esta vez en cuadros más comunes y corrientes, obra de artistas menos conocidos.

 

De todas formas, en esa época el mundo de los perros de pequeño tamaño estaba dominado por otras razas, como el Pomerania, el King Charles Spaniel y el Chin japonés como principales y apreciadas elecciones de los ricos y famosos. Fue durante el siglo siguiente cuando el Papillon fue recuperando popularidad lentamente entre la gente a la que le gustaban las exposiciones caninas.

 

A principios del siglo XX, el mundo canino belga se unió al francés para determinar cuáles de las muchas razas miniatura debían ser consideradas como Papillon. En esos tiempos, muchas razas miniatura recibían nombres tales como Pequeño Perro Ardilla, Spaniel Continental Miniatura, Spaniel de Luxe, además de Papillon.

 

Tras varios años examinando las diferencias, los aficionados al Papillon redactaron un estándar para la raza. Debido a sus esfuerzos combinados, la Fédération Cynologique Internationale (FCI), que es un organismo regulador de exposiciones caninas internacionales, considera a Bélgica y a Francia como los países de origen de esta raza.

 

Aunque el primer Papillon inscrito en un libro de orígenes genealógico lo hizo en Inglaterra en 1906, el Papillon (Butterfly Dog) Club no se fundó formalmente hasta 1923. Un pequeño grupo de dedicados criadores de Papillon asumieron la tarea cargo y esta sociedad fue aprobada por el Kennel Club de Inglaterra. En ese año se inscribieron 17 ejemplares y al año siguiente fueron 64. Éste fue un impresionante incremento, teniendo en cuenta los pocos criadores que había en esa época.

 

Mrs. Hunter (del afijo Moonstones) se convirtió en la primera presidenta del club y se unió a Mrs. Gordon Gratrix y Mrs. B. M. Cooper (del sufijo de Flandre) para promocionar y mejorar la raza. Estas entusiastas mujeres concentraron sus esfuerzos en animar a los nuevos exhibidores y criadores. En mayo de 1924 el club celebró su reunión inaugural y Mrs. Gordon Gratrix sustituyó a Mrs. Hunter como presidenta.

 

En 1930, el club editó su primer manual, una pequeña publicación de sólo 16 páginas. Desde esos modestos inicios, el manual ha pasado a ser una enorme publicación que se edita cada tres años. Uno de los últimos ejemplares tenía 291 páginas.

 

El inicio de la segunda guerra mundial interrumpió las actividades del club y dificultó la mayoría de los programas de cría y, evidentemente, el progreso de todas las razas caninas. La mayoría de ellas lucharon fuertemente durante esos tumultuosos años. La afición por el Papillon persistió y, aunque el número de ejemplares era limitado, el club reinició sus actividades en 1945. Hacia 1951, el club había crecido hasta contar con 40 miembros, lo que suponía una buena cifra en esa época. Actualmente, los miembros se cuentan por cientos tanto en Europa como en otros países, lo que da buena muestra de la popularidad de esta encantadora raza.

 

El Papillon Club celebró su primera exposición en 1934 junto con las sociedades del Chin japonés y del Griffon. Pasarían 12 años antes de que el club celebrara su primera exposición de campeonato, en 1946, y de nuevo junto con otras tres razas. Actualmente, el club cuenta con la ventaja de tener a muchos criadores y exhibidores experimentados, dedicados y comprometidos que centran sus esfuerzos en la celebración de exposiciones de campeonato anuales. Los aficionados al Papillon también patrocinan otros eventos educativos y entretenidos como competiciones, fiestas, reuniones informativas y clases llevadas a cabo por conocidos expertos de todas las ramas del mundo canino.

 

Entretanto se han fundado en Gran Bretaña otras tres sociedades del Papillon que celebran exposiciones de campeonato anuales y que atraen a criadores y exhibidores de todas partes: el Papillon Club of Scotland, el South Wales Papillon Club y el Northern and Eastern Counties Papillon Club.

 

En 1961 se fundó el Papillon Club Benevolent Fund para ayudar a los miembros enfermos o que no podían ocuparse de sus perros. Fue instituido por Mrs. Lucy Ryder, ayudada por Mrs. Guy, Mrs. Padley y Mrs. Wright. En 1968 Mrs. Elizabeth Knowles tomó el mando y trabajó incansablemente en la dirección de esta fundación.

 

El plan de rescate del Papillon (como una sociedad protectora) queda bajo la influencia del Benevolent Fund, y también está dirigido por Mrs. Knowles. Esta asociación intenta cuidar de los perros que han quedado solos debido al fallecimiento o la enfermedad de sus amos y los aloja en hogares temporales o permanentes cuando es necesario. Esta fundación monta frecuentemente una caseta en los certámenes caninos para recaudar fondos que les ayuden en su causa.

 

En los Estados Unidos, la raza fue oficialmente reconocida por el American Kennel Club (AKC) en 1915. El Papillon Club of America (PCA) celebró su primera reunión en 1930, pero no fue admitido formalmente por el AKC hasta 1935. El PCA también se vio severamente afectado por la guerra, pero en 1948 resurgió con 30 miembros que eran, principalmente, propietarios de mascotas, pero que estaban determinados a ofrecer su apoyo a esta sociedad canina dedicada a la raza escogida por ellos.

 

Durante sus inicios, el PCA fue testigo de la importación y la inscripción en el libro de orígenes genealógico de muchos Papillon importantes que son los antepasados de muchos de los actuales campeones que ejercen su influencia sobre el Papillon de nuestros tiempos. En 1922, un Phalène blanco y negro, Ch. Peterkins (cuyo padre era Gamim y cuya madre era Ysette), nació durante la cuarentena y creció para convertirse en el primer campeón propiedad de Mrs. Swan. Ese mismo año fue el de Teddy de la Foret y de Suzanne, que dieron lugar a Painted Lady, Red Admiral, Brimstone y Orange Tip, además de al muy influyente Dudulle de Flandre, un macho importante que aparece en el pedigree de varios campeones. Mrs. Lake (Helen Couper de soltera) llevó a sus perros Pirette de Flandre y Orange Tip de Flandre a las exposiciones caninas de belleza. Mrs. Lake proseguiría para liderar el PCA y más tarde se convertiría en su presidenta.

 

Hacia 1924 otros perros importantes estaban siendo importados o criados por nuevos exhibidores. El ejemplar importado Ch. Monamie Coquille obtuvo la impresionante cifra de 18 Certificados de Desafío. Ch. Offley Coquette también fue importado, al igual que lo fue Walton Heath Nic de la Basilique, el perro de Mrs. Pope que se encuentra detrás de muchos campeones famosos como Ch. Bretta Dawn, Ch. Datsa of Springshaven, Ch. Dawnon of Springshaven, Ch. Nanette of Springshaven, Ch. Darosa of Springshaven y Ch. Dawn of Springshaven. Mrs. Pope importó a Moorland Itopol y Mrs. Radermacher crió a Ideal of Harleymeads.

 

Apariencia General:

El Papillon es un perro pequeño y armonioso, con las patas rectas y bastante finas y un hocico largo.

 

Las orejas son finas y con flecos, en forma de “mariposa”, implantadas altas y bastante atrás sobre la cabeza con el pabellón bien abierto y dirigido hacia los lados. Algunos ejemplares las mantienen erectas.

 

La cabeza es pequeña, con el cráneo redondeado entre las orejas y el stop bien definido.

 

La cola es larga insertada alta, también provista de muchos flecos. Tiene un abundante pelo ondulado, fino y sedoso que puede ser de cualquier color.

 

El pelo es largo medio, abundante, sedoso. No tiene manto interno. El color es blanco con manchas de cualquier color.

 

Las orejas son de otro color que no sea blanco, este color debe de continuar a cubrir los dos ojos. Se prefiere que tenga una banda color blanco que cubra el hocico y entre los ojos.

 

La altura a la cruz es de 20 a 28 cm y el peso de 1.5 a 5 Kg.

 

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