Pastor alemán, conoce la raza, consejos

La raza Pastor Alemán es una de aquellas razas caracterizada por su inteligencia, la cual le convierte en una raza totalmente polivalente, capaz de ser guardián, pastor, compañero, y mucho más.

Es equilibrado y muy bueno con los niños y los dueños.

El pastor Alemán como la mayoría de perros, requiere de un buen cepillado de manera regular para que pueda mantener su perro brillante y saludable. Además, es importante que pueda saciar su energía en corriendo en espacios abiertos, de lo contrario se puede poner un poco nervioso.

Es un perro muy fuerte y robusto, ligeramente alargado. Su peso oscila entre los 30 y los 50 kilogramos de peso.

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El Pastor Alemán es una de las razas más reconocidas en del mundo. De aspecto noble y carácter leal, ágil e inteligente, fuerte e intrépido, es un perro muy versátil que puede desempeñar una gran variedad de actividades, siendo también excelentes perros de compañía.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El perro Pastor Alemán es un perro de temperamento equilibrado, con nervios firmes, seguro de sí mismo, totalmente, desenvuelto y (excepto cuando está provocado) totalmente benigno; al mismo tiempo debe ser atento y fácil a entrenar. Debe poseer valor, instinto de combate y rudeza para poder ser apropiado como compañero, guardián, perro de protección, de servicio y de pastor.

El Perro Pastor Alemán es vivo, atento, obediente y seguro de sí mismo. Es muy inteligente y tiene una alta capacidad de comprensión. No acostumbra a ser miedoso, sensible o blando pero le gusta recibir elogios y caricias de su dueño. Es un perro vigilante y un poco desconfiado con los extraños. Aunque se lleva muy bien con los niños, a veces no sabe medir su fuerza.

Trabajador nato, afectuoso con la familia, excelente guardián, guía de ciegos, animal de salvamento, paciente y protector con los niños. Valentía, inteligencia, abnegación y fidelidad son unas de las tantas virtudes que caracterizan a este can.

Los Pastores alemanes son también excelentes como perros de compañía. Son obedientes y fáciles de adiestrar y tiene una predisposición natural a la compañía humana y a la vida familiar, con una sensibilidad especial hacia los niños y el juego.

Desde el punto de vista doméstico, los Pastores alemanes son compañeros y animales de compañía muy queridos, sobre todo para aquellos dueños y familias que estén preparados para proporcionarles la estimulación física y mental necesarias que requiere la inteligencia de dicha raza. Como recompensa, el Pastor Alemán les proporcionara una vida llena de fidelidad, obediencia y satisfacción. Su inquebrantable devoción y sentido de la protección son tan tranquilizadores como afectuosas es su inteligencia y su naturaleza alegre.

Es un perro de compañía muy bueno con los niños ya que es un perro muy equilibrado y fácil de adiestrar.

El entrenamiento y socialización deben comenzar desde el primer momento en que el cachorro llega a la familia. El entrenamiento para esta raza es indispensable, no se recomienda en absoluto que se adquiera un cachorro si el futuro dueño no cuenta con el tiempo necesario para entrenarle o llevarlo a adiestrar.

Cuidados y Salud:

Debe alimentarse con pienso de buena calidad o con Dieta BARF y es importante que se tenga especial precaución de evitar la sobrealimentación ya que posee un apetito voraz que lo puede llevar a padecer problemas gástricos, que, mal tratados, degeneran en diarrea crónica.

El cepillado diario es necesario para evitar que el pelo muerto cuelgue de sus extremidades y cuello, esto también permite que su pelaje se conserve brillante, saludable y hermoso.

El Perro Pastor Alemán necesita grandes espacios para descargar la necesidad de hacer ejercicio físico diario. No es un perro adecuado para vivir dentro de casa pero es muy adaptable y puede llegar a acostumbrarse a la vida de interior.

De todos modos, el Pastor Alemán requiere largos paseos diarios para quemar todas sus energías y es recomendable proporcionarle sesiones de juego para que se sienta útil.

Sus ojos requieren una atención especial. El principal problema es que se ensucian (sobre todo si el perro vive en la ciudad, a causa de la contaminación). Normalmente, esta suciedad se elimina en forma de legañas, que se le pueden limpiar con un paño húmedo. No hay que dejar que se acumulen hasta que al perro le molesten tanto que se frote con la pata.

En perros viejos, o a causa de una enfermedad o lesión, puede haber dificultades para mantener la humedad del ojo. En este caso conviene hacer una limpieza regularmente, previa consulta al veterinario para que indique el producto a usar adecuado.

Respecto a las orejas, cuando se acumula cerumen hay que quitarlo cuidadosamente, tal como se haría en el caso de una persona. Pero hay que hacerlo con mucho más cuidado, ya que por la forma de las orejas del perro, si simplemente se sueltan las escamas de cera, caerán al interior, pudiéndole dañar el conducto auditivo.

Hay que vigilar su calendario de vacunación puesto que son susceptibles de contraer moquillo.

Debido a la popularidad del Perro Pastor Alemán y en consecuencia, a la cría en exceso de la raza, las enfermedades y los defectos han aumentado con los años. El mayor problema que se ha detectado es de comportamiento, junto a la displasia de cadera y de codo, problemas óseos/articulares, problemas oculares, torsión de estómago y epilepsia.

Esta raza requiere normalmente que las caderas de los cachorros sean pasadas por rayos-X, y que las radiografías sean certificadas y aprobadas por los clubes responsables de la raza (el organismo que regula a esta raza es el Verein für Deutsche Schäferhunde e.V. (SV) con sede en Augsburgo, Alemania), cuando el cachorro alcance la madurez (aproximadamente a los 2 años de edad), para que así se cuente con un adulto apto para la reproducción.

Otro problema de salud que a veces se presenta en esta raza es la Enfermedad de Von Willebrand. También tienen tendencia a la deficiencia pancreática, lo que significa que el páncreas deja de producir enzimas y el animal es incapaz de procesar o absorber nada. Existe medicación para tratarlo, aunque desafortunadamente no resuelve ni cura el problema al 100%, siendo además el tratamiento bastante costoso.

Otras enfermedades que se pueden presentar son: Panosteitis (formación, crecimiento e inflamación excesivo de hueso alrededor de las articulaciones provocando en los como “cojera del cachorro”), Síndrome de cauda equina (signos neurálgicos resultantes de la compresión de los nervios de la espina en la región lumbosacra) y Pannus corneal canino (queratitis crónica superficial: inflamación de la córnea que puede producir ceguera potencial, incluyendo un crecimiento anormal del tejido alrededor de la córnea).

Los Pastores alemanes tienen una esperanza de vida de entre 10 y 12 años.

Historia:

Aparte de consideraciones de compañía y dominio, los primeros perros domesticados fueron utilizados con objetivos prácticos y esenciales, tales como el control y la guarda del ganado. De los rudos animales que ayudaron inicialmente a los Pastores con sus rebaños, devinieron animales de marcha más ligera, resistentes a la intemperie, confiables, clasificados comúnmente como perros Pastores.

En 1891 un grupo de admiradores alemanes de este perro duro y tosco formaron la Phylax Society, nombre basado en la palabra griega phylaxis, que significa vigilar o guardar. El objetivo de esta organización fue normalizar la variada colección de perros Pastores en una raza de perro nativo Alemán con una apariencia y un carácter fijos.

La Phylax Society duró solamente hasta 1894, pero su objetivo y visión tuvo continuidad en la persona de un hombre, Max Emil Friedrich von Stephanitz, a quien muchos consideran la persona más decisiva en el establecimiento del Perro Pastor Alemán como raza específica.

El iniciador de la raza fue descubierto por Von Stephanitz el 3 de abril de 1899, cuando él y otros entusiastas de los perros Pastores asistieron a una muestra de perros de Pastor. El perro que encontraron era ágil, poderoso, alerta y fuertemente adaptado a su objetivo utilitario. A Von Stephanitz le pareció que este animal era la representación perfecta del guardián y trabajador ideal que él tenía para este tipo de perro. La clara inteligencia y el evidente deseo de servir en el temperamento del perro, contradecían a su apariencia salvaje y lobuna. Von Stephanitz compró el animal en el acto. Se cambió su nombre original, Hektor von Linksrhein, por el de Horand von Grafrath, y fue registrado como Perro Pastor Alemán, S.Z. 1, el primero en figurar en la nueva organización de Von Stephanitz, Verein für Deutsche Schäferhunde. Éste es el principio del Perro Pastor Alemán en Alemania, conocido como el S.V., el mayor club en el mundo de una raza individual.

Horand demostró ser un semental capaz y los rasgos que Von Stephanitz apreció en el primer encuentro se transmitieron a los perros sucesores, y se reforzaron con las normas cuidadosas de cruce selectivo entre miembros del mismo linaje de este primer criador, una práctica que buscaba destacar y potenciar las características deseables por medio de una determinada gestión genética.

Von Stephanitz consideró siempre primordial un ideal práctico y de trabajo de la raza. Desde el principio, la forma en el Pastor Alemán no debería desviarle de su funcionalidad. Von Stephanitz previó una primera amenaza a la validez de la raza como animal de trabajo cuando la sociedad humana se transformó de una base principalmente agrícola y ganadera a una economía industrializada. En una primera fase, persuadió al gobierno Alemán para que aceptara a la raza en trabajos de policía. Éste fue el principio de la asociación de la raza con las fuerzas de la ley y con la utilización militar. Pronto las cualidades de inteligencia, fiabilidad y resistencia del animal, los aspectos principales de su carácter y su existencia en la historia, le garantizaron su utilización en muchos papeles importantes, y uno de esos papeles más nobles del perro es como guía para los ciegos.

La estrecha relación del Perro Pastor Alemán con el hombre se manifiesta en su mismo nombre, que identifica una ocupación humana. Esta fuerte asociación e identificación ha sido al mismo tiempo un premio y un castigo para la raza, y esto se aprecia claramente en la interesante historia norteamericana del animal.

Los primeros Perros Pastores Alemanes fueron introducidos en Norteamérica alrededor de 1906 por coleccionistas y criadores ricos. La raza ganó pronto admiradores influyentes, pero el estallido de la primera guerra mundial interrumpió bruscamente su creciente popularidad, debido a la estrecha identificación del perro con su país de origen.

La popularidad de la raza declinó por segunda vez cuando resurgió el sentimiento antigermánico en los Estados Unidos y la Europa aliada durante la segunda guerra mundial. Tan profundo fue el prejuicio contra el origen nacional del perro, que sus partidarios intentaron, con poco éxito, disfrazar a la raza con el nombre de Perro Lobo Alsaciano. Aun ahora, hay quien se refiere al perro como «alsaciano», un nombre asociado con una región europea menos problemática.

De nuevo fue la estrecha asociación de la raza con la humanidad, y no su carácter intrínseco, lo que causó el declive. Y de nuevo fue el trabajo duro y el esfuerzo noble de estos perros en diversas actividades militares y salvamentos de vidas lo que renovó la admiración y la aceptación general. La demanda de esta raza llegó a ser tan intensa que una cría incontrolada y sin escrúpulos produjo muchos problemas médicos y de comportamiento, muy especialmente la displasia de cadera, que actualmente continúa siendo una plaga de la raza.

La crianza excesiva produjo también ejemplares que mordían por temor, y otros neuróticos, que amenazaron la reputación de este perro normalmente noble y amable.

Durante la década de 1960, cirujanos veterinarios y protectores de la raza, muy especialmente el German Shepherd Dog Club de América y el German S.V., se unieron para controlar estos problemas y salvaguardar esta raza de guardianes.

Actualmente existe un método radiológico para determinar la displasia de cadera en perros individuales y extender un certificado a los que están libres de ella, como perros de calidad para crianza.

El club norteamericano ha añadido un título de Registro de Mérito, o ROM, a los perros cuya prole es saludable y digna de exposiciones de belleza. El S.V. ha creado la I Categoría (perros sin defectos) y la II Categoría (perros con defectos menores) para distinguir y proteger los ideales de salud física y mental que fueron establecidos por los forjadores de la raza.

Los criadores de confianza también siguen normas rigurosas para asegurar la salud y la popularidad de la raza. No sólo estudian los antecedentes de los progenitores, sino también interrogan a los compradores sobre cómo pretenden criar y utilizar a sus cachorros.

El moderno Perro Pastor Alemán ha sobrevivido a unas circunstancias históricas difíciles y diversas, con las características que le distinguen y que le sitúan por encima de otras razas, intactas y celosamente protegidas. Es apropiado que las cualidades de nobleza y protección que llevaron inicialmente a juntarse a estos compañeros caninos y humanos continúen caracterizando su asociación.

Apariencia General

El cuerpo del Pastor Alemán es robusto y flexible, ligeramente alargado y musculoso, sus potentes mandíbulas cierran en tijera, las cuales pueden generar una fuerza de más de 200 kg.

Su cabeza tiene forma de cuña, y debe estar en proporción con el largo del cuerpo (su largo es aproximadamente 40% de la altura de la cruz), sin parecer ni tosca ni alargada. En su apariencia general debe ser seca y moderadamente ancha en medio de las orejas. Vista por delante y por los lados, la frente es levemente arqueada y sin o con un surco mediano poco marcado. La proporción entre la región craneal y la facial debe ser de 50% a 50%. El ancho de la región craneal es casi igual que su largo. Vista de arriba, la región craneal va disminuyendo uniformemente desde las orejas hacia la nariz, dejando una depresión fronto-nasal no muy notoria e inclinándose en el hocico que tiene forma de cuña. Los maxilares superiores e inferiores están fuertemente desarrollados. La caña nasal es recta, cualquier abultamiento o hundimiento es indeseable. Los labios, de color oscuro, son firmes y bien adheridos.

Los ojos son de tamaño medio, almendrados, colocados oblicuamente y nunca sobresalientes. Su color debe ser lo más oscuro posible. Ojos claros y penetrantes son indeseables ya que afectan la expresión del perro, por eso no suele haber perros con este tipo de ojos.

El perro Pastor Alemán tiene las orejas de tamaño mediano, erectas, abiertas hacia adelante y llevadas de manera uniforme (ni volteadas ni llevadas hacia los lados). Son puntiagudas con el pabellón dirigido hacia el frente. Orejas dobladas en la punta o caídas son defectuosas. Orejas echadas para atrás, en movimiento o en reposo, no se toman como falta.

Las orejas comenzaran a plantarse alrededor de los 5 o 6 meses. En caso de que esto no ocurra, se le deberá poner unas plantillas para su perfecta plantación de las orejas.

La línea superior del torso corre sin interrupción desde la implantación del cuello sobre la cruz bien definida y sobre la espalda muy ligeramente inclinada hasta la grupa, también levemente inclinada. La espalda es firme, fuerte y bien musculada. El lomo es amplio, fuertemente desarrollado y bien musculado. La grupa debe ser larga, inclinada ligeramente (aproximadamente 23° de la línea horizontal) y continuar hacia la línea de la cola sin interrumpir la línea superior.

La cola llega por lo menos hasta el corvejón, pero sin sobrepasar la mitad del metatarso. Tiene el pelo más largo en su parte inferior. En reposo, la lleva colgante con una ligera curva. Cuando el perro está en movimiento o en atención, lleva la cola más alta, pero sin sobrepasar la línea horizontal. No se prohíben operaciones correctivas. También es un defecto que el perro tenga la cola parada.

Vistos de todos los lados, los miembros anteriores son rectos; vistos desde el frente, son absolutamente paralelos. El omóplato y el brazo son de la misma longitud, firmemente pegados al cuerpo por medio de una buena musculatura. La angulación ideal entre el omóplato y el brazo es de 90°, pero generalmente 110°. Los codos no deben estar vueltos ni hacia afuera ni hacia adentro, estando el perro en reposo o en movimiento. Los antebrazos, vistos de cualquier lado, son rectos y paralelos entre sí, secos y bien musculados. El metacarpo tiene una longitud de aproximadamente 1/3 del antebrazo y forma una angulación con éste de aproximadamente 20-22°. Un metacarpo demasiado inclinado (más de 22°) o demasiado recto (menos de 20°) perjudica la capacidad de trabajo del perro, sobre todo su resistencia. Los pies delanteros son redondeados, compactos, con dedos arqueados. Las almohadillas deben ser firmes, pero no frágiles. Las uñas son fuertes y de color oscuro fuerte, aunque puede haber excepciones.

La posición de los miembros traseros, vistos de atrás paralelos uno al otro, debe ser ligeramente recogida. El muslo y la pierna son casi de la misma longitud y forman un ángulo de aproximadamente 120°. Los muslos son fuertes y bien musculados. Los corvejones son fuertes y firmes; el metatarso está en posición perpendicular debajo del corvejón. Las patas traseras son compactas, levemente arqueadas; almohadillas duras de color oscuro; uñas fuertes, arqueadas e igualmente de color oscuro.

La altura a la cruz oscila entre 60 y 65 cm el macho, y la hembra entre 55 y 60 cm y el peso del macho ronda los 30 y 50 kg, y la hembra entre 22 y 40 kg.

El pelaje correcto del perro Pastor Alemán es un pelo doble (Stockhaar) con lanilla interna. El pelo externo debe ser lo más denso posible, recto, duro y bien pegado al cuerpo. La cabeza e incluso el interior de las orejas, partes anteriores de las extremidades, pies y dedos están provistos de pelos más cortos; en el cuello, el pelo es levemente más largo y denso.

En la parte posterior de las extremidades el pelo es más largo hasta llegar a las articulaciones carpianas y tarsianas. El pelaje forma “pantalón” moderado atrás de los muslos.

Existen muchas variantes de color en los Pastores alemanes, como color negro, negro y bordes café, rojizos y negro, pero siempre visible su manto de color negro, de ahí que muchos le llamasen manto negro.

El color del pelaje del Pastor Alemán puede negro-dorado, que es negro con marcas color café-rojizo, café, amarillo y hasta gris claro; negro sólido, perro completamente negro o sable; los perros sables son matizados de negro y gris, y con máscara de color negro.

Se toleran pero no son deseables pequeñas manchas blancas discretas en el pecho, así como colores muy claros en las partes internas. En todos los tipos de color, la trufa debe ser negra.

Perros sin máscara, ojos claros y de expresión penetrante, manchas claras o blanquecinas en el pecho y en las partes internas, como también uñas claras y un color rojo blanco en la punta de la cola, son considerados con falta de pigmentación. La lanilla interna tiene un tono grisáceo claro. El color blanco no es permitido.

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