Peces de agua dulce y salada

Peces de agua dulce y salada para acuarios: Decidir entre un acuario de agua dulce o uno de agua salada es uno de los primeros problemas a los que se debe enfrentar el acuariofilo cuando afronta un  nuevo proyecto. Ambas opciones tienen puntos a favor y en contra y al final optar por una u otra dependerá de pequeños factores muy personales.

Sin embargo hay que tener en cuenta que esta decisión será definitiva, por lo que debe de ser pausada y reflexionada con todo el cuidado atendiendo a todas las posibilidades y elementos en uno u otro sentido.

 

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El primer factor que se debe de tener en cuenta es el monetario. Y es que montar adecuadamente un acuario de agua marina es bastante más caro que hacer lo propio con uno de agua dulce. El equipo es más amplio (imprescindible un skimmer y una buena batería de medidores de condiciones del agua), la roca viva es un producto de elevado precio, y los habitantes del acuario también son bastante caros. En este sentido no habrá que lanzarse al montaje de un acuario marino sin tener bien claro que la inversión habrá de ser elevada, con el fin de no llevarse posteriormente sorpresas desagradables.

El nivel de conocimientos del propio acuariofilo tampoco será cuestión baladí. Tradicionalmente se ha considerado el acuario de agua dulce como un punto previo al de agua salada, una especie de aprendizaje por el que hay que pasar antes de lanzarse a un proyecto salado. Y, aunque esta idea es errónea entendida de forma absoluta (existen acuarios de agua dulce tan complicados de mantener adecuadamente como el más difícil de los de agua salada) sí que es cierto que los conocimientos necesarios para el proyecto de agua salada serán superiores a los que harán falta en el de agua dulce. El mantenimiento de los animales de agua salada, incluso los más adaptados a cautividad (como los populares ocellaris, los peces payaso) será mucho más arduo que con la mayoría de las especies de agua dulce. Por lo tanto los novatos no deberían empezar sus vivencias en la acuriofilia con el agua salada.

La variedad de especies y belleza de las mismas estará a la par en ambos proyectos. Siempre se ha pensado que los acuarios de agua salada son más bonitos que los de agua dulce, pero lo cierto es que ambas instalaciones pueden tener un aspecto formidable. A favor de los de agua dulce hay que hablar del enorme número de biotopos que se pueden reproducir (lagos africanos, sureste asiático, cuenca amazónica, aguas australianas), lo que hace que resultan quizás más variados. Además los acuarios muy plantados, de tipo holandés, son exclusivos de agua dulce, por lo que si se busca un proyecto con mucha importancia de especies vegetales habrá que optar por ese tipo de agua. Por el contrario a favor del acuario de agua salada está el colorido de muchas de sus especies, la posibilidad de incorporar animales tan especiales e interesantes como los corales al proyecto y las interesantes interactuaciones que se producen entre vertebrados e invertebrados en este tipo de instalaciones.

Por último hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de especies del acuario de agua salada provienen de la pesca en aguas salvajes, mientras que en agua dulce la mayor parte viene de reproducción en cautividad. Esto tiene una serie de consecuencias. La primera es el hecho de que los peces de agua dulce estén más adaptados a la vida doméstica, pudiendo reproducirse con cierta facilidad en la mayoría de los casos, algo casi imposible en peces de aguas saladas. Además algunas especies de agua salada sufren pesca indiscriminada, por lo que habrá que prestar mucha atención a la demanda de las mismas. 

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