Porque educar a un perro, ventajas

Educar en obediencia básica es uno de los aspectos más importante que debemos tener en cuenta cuando convivimos con un perro.

De hecho, un perro bien educado es más feliz, ya que necesita menos restricciones y se le puede dar más libertad que a uno que no ha estado adiestrado. 

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Por ejemplo, un perro que no sabe comportarse en público no puede ir de compras con nosotros o estar presente cuando tenemos visitas. Además, si tenemos un perro bien educado y adiestrado, recibirá más atención por parte de la familia, de las visitas e incluso de los transeúntes cuando estemos en la calle.

Por otro lado, educar en obediencia básica refuerza el vínculo con nuestro perro. A través de este tipo de adiestramiento conseguiremos entendimiento y respeto mutuo,  y también le demostramos que somos el líder. Eso último es muy importante para la convivencia, ya que si nuestro perro no nos respeta como corresponde con su líder, podemos tener muchos problemas, especialmente si nuestro perro es bullicioso y dominante, y podemos acabar con conductas agresivas potencialmente peligrosas.

La realidad es que sin el adiestramiento adecuado, la mayoría de perros tienden a desarrollar malas costumbres que generan problemas de convivencia. Si nosotros permitimos que se comporte de manera no aceptable, nuestra irresponsabilidad puede afectar tanto al resto de miembros de nuestra familia como a nuestros amigos o vecinos. En algunos casos, si el mal comportamiento desemboca en un comportamiento de ladridos obsesivo o muestra indicios de agresividad, podemos incluso llegar a recibir alguna denuncia. Por otro lado, si nuestro perro está bien educado, podrá convivir perfectamente con todo el mundo y podremos confiar en él para que se comporte de manera correcta en todas las situaciones, ya sea al salir a pasear y cruzarnos con otros perros o en casa jugando con los niños.

Independientemente de la raza de perro que tengamos, todos los perros necesitan un liderazgo firme, unas normas de convivencia básicas y un mínimo adiestramiento. No es imprescindible que nuestro perro aprenda un montón de trucos, pero si es importante que le enseñemos unas pautas mínimas, tales como a sentarse, a quedarse quieto, a andar sin tirar de la correa, a acudir a nuestra llamada, a no hacer sus necesidades donde le plazca y a respetar unas mínimas normas dentro de la casa. También debemos asegurarnos que recibe la sociabilización adecuada, ya que si descuidamos este punto podemos acabar con un perro que tenga miedo de la gente o de los demás perros, y ese miedo puede comportar agresividad.

Una vez tengamos claro que queremos educar a nuestro perro, debemos elegir un modo de adiestramiento. No importa cuál usemos siempre que tengamos claro que:

·         Debemos recompensar siempre el buen comportamiento.

·         Debemos dejar claro que no recompensamos el mal comportamiento.

Las consecuencias de un mal comportamiento deben corregirse en el momento. Si no pillamos a nuestro perro haciendo algo que no queremos que haga, no sirve de nada castigarle más tarde. Nuestro perro no asociará el castigo con la acción y no entenderá lo que intentamos comunicar. También debemos tener presente que para educar, tenemos que ser consistentes. No podemos regañar a nuestro perro por algún motivo una vez, e ignorar ese comportamiento en otra ocasión. Si no somos constantes, repetirá la conducta porqué a veces se la permitimos.

Finalmente, debemos recordar que para que la convivencia con nuestro perro sea un placer para toda la familia, no podemos descuidar sus necesidades de ejercicio. Si no quema la suficiente energía, todo el esfuerzo que hemos invertido en educar desaparecerá y nos encontraremos con todo tipo de conductas indeseadas debidas al aburrimiento o al exceso de energía. 

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