Problemas con el perro del vecino

A muchos nos ha pasado alguna vez: hemos tenido un vecino con un perro que ladra continuamente, día y noche. Esto genera problemas evidentes de convivencia. ¿Cómo podemos afrontar el conflicto?

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En primer lugar, debemos tener en cuenta que hay tres tipos de personas que tienen perros con problemas de ladridos excesivos:

·         Personas mal informadas.

·         Personas perezosas.

·         Personas a las que no les importa.

En el primer caso, si tenemos una relación cordial con nuestro vecino, lo mejor es hablar con él de manera educada y hacerle saber que no podemos dormir  gracias a su perro. Si sabemos el motivo por el cual el perro ladra (aburrimiento, exceso de energía acumulada, etc.), podemos ofrecerle consejo o ayuda para mejorar ese comportamiento. Un collar anti ladridos también puede ayudar en algunos casos. Si la relación que tenemos con él no permite un diálogo cordial, podemos escribirle una carta exponiendo el problema.

En el segundo caso, encontramos personas que son conscientes del problema y que saben lo que deberían hacer para solucionarlo. No obstante, les falta la motivación adecuada para dedicar el tiempo necesario a adiestrar a su perro. En este caso, debemos hacerles saber los problemas de convivencia que eso genera. En general, evitar el conflicto suele ser una motivación suficiente para que afronten el problema.

En el tercer caso, la cosa es más complicada. En ese caso, nuestro vecino es consciente del problema pero no ve necesario hacer nada para solucionarlo. Es más, si nos quejamos repetidamente, considerará que somos nosotros los que estamos generando un conflicto. En ese caso, lo mejor es revisar la normativa municipal sobre conflictos de convivencia provocados por perros. Puede que nuestro ayuntamiento tenga una regulación para mascotas con problemas de comportamiento.  Si no, podemos comprar un silbato silencioso para perros.

Cada vez que el perro ladre, lo hacemos sonar. Es un método un poco lento que requiere constancia y paciencia, pero el perro al final relacionará los ladridos con el sonido del silbato y dejará de ladrar. 

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