Problemas de piel de los perros

Los problemas de piel en un perro pueden ser muy diversos y con signos clínicos muy variados. Una higiene adecuada y la observación habitual de su aspecto son muy importantes.

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La mayoría viene provocada por una bacteria, hongo o parásito que por norma general forman parte de la piel sana del animal pero que en circunstancias donde el equilibrio de la piel se ve alterada, aprovechan para proliferar y producir la enfermedad.

Las enfermedades más comunes que podemos encontrar son:

Demodicosis canina:

El parásito causante es un ácaro, Demodex canis.

Se encuentra en la piel sana del animal como residente normal en el folículo piloso y glándula sebácea. Cuando hay un sobrecrecimiento desmesurado del parásito aparece la enfermedad, ya que el sistema inmunitario del animal no lo puede controlar.

Hay predisposición en cachorros o perros jóvenes, pero también se encuentra en perros adultos y geriátricos como reflejo de alguna patología sistémica debilitante por ejemplo enfermedades hormonales o tumorales.  

El ciclo es directo, el parásito se transmite por contacto directo entre hospedadores. Normalmente, las madres lo transmiten a los cachorros.

Importancia clínica: si la enfermedad es localizada las lesiones se localizan en la cara, las patas, párpados, tronco  y labios. Es benigna y controlable y es frecuente en perros menores de 1 año de edad. Las lesiones son alopecia, comedones, descamación, eritema e hiperpigmentación.

Normalmente se solucionan solas en un 90% en 2 o 3 meses. Si la enfermedad es generalizada su pronóstico es más grave y difícil de controlar. Puede afectar a jóvenes de 1 año y dentro del tratamiento se castran para evitar que la descendencia lo padezca y porque el estro, gestación y parto son situaciones de estrés que perjudican la curación y facilitan las recidivas una vez curados. Razas: Beagle, Boxer, Shar Pei, Chow-chow, Dálmata, Bulldog Inglés, Pastor Alemán, etc. Puede afectar a adultos y su pronóstico también es malo por ser pacientes de edad avanzada o geriátricos donde hay una enfermedad de base debilitante que será la que decidirá si la curación será buena o mala.

Para el diagnóstico se hacen raspados y/o tricogramas para identificarlo. En el Shar Pei es el único por su espesa piel se hacen biopsias.

Cheyletiella:

Es un ácaro. No es demasiado común, pero se puede encontrar con más frecuencia en cachorros y criaderos o perreras.

Se localiza sobre la piel, normalmente en la zona del lomo. No penetra en la epidermis.

Su ciclo es directo. Se transmite por contacto directo entre hospedadores. Son ácaros muy móviles con alta contagiosidad.

Importancia clínica: Son frecuentes las parasitaciones asintomáticas (sin síntomas). Origina una dermatitis exfoliativa con descamaciones, pérdida de pelo y prurito (picor). Con raspados cutáneos superficiales se puede dar el diagnóstico.

Sarna otodéctica:

El parásito causante es un ácaro, Otodectes Cynotis.

Se localiza en la piel (sobretodo cola, dorso y cuello), orejas y canales auriculares (aunque el perro lo padece, el gato se ve más afectado con el 50% de las otitis externas).

Produce lesiones como pápulas, costras, descamación, alopecia, escoriaciones y erosiones.

Su ciclo es directo, se transmite por contacto directo entre hospedadores. Es frecuente el contagio de la madre a sus cachorros.

Importancia clínica: produce otitis externa con cerumen marrón o negro y mucho prurito. A veces se pueden complicar por infecciones bacterianas secundarias.  La dermatitis que produce también es muy pruriginosa. Para el diagnóstico se recoge cerumen del oído y se hacen raspados en las dermatitis. El tratamiento para la otitis hay que tratar todo el animal con productos antiparasitarios ya que, la hembra de Otodectes sale del conducto auditivo para poner huevos en la base de la cola y volver al oído.

Sarna Sarcóptica:

El parásito causante es un ácaro, Sarcoptes Scabiei. Es relativamente común aunque a veces resulta difícil confirmar su presencia en el hospedador. El adulto vive entre 17-21 días sobretodo en la piel del animal (sin huésped dura 24-36 horas).

Se localiza en la piel, concretamente, al entrar en contacto con ésta, penetra en ella excavando unos túneles en el estrato córneo de la epidermis. Inicialmente lo podemos encontrar en zonas de piel fina y poco pelo (orejas, cara, patas, vientre) aunque después se extiende por todo el cuerpo.

Su ciclo es directo, se transmite por contacto directo entre hospedadores.

Produce tanto prurito que se utiliza como posible diagnóstico diferencial. De todas formas, este prurito no es inmediato, varía entre pacientes y a veces no es por Sarcoptes directamente sino a la hipersensibilidad del paciente frente a las heces del ácaro.

Las lesiones que encontramos son eritema, pápulas, costra, descamación, escoriaciones y erosiones.

La lesión característica es la pápulo-costra, consecuencia de la formación de túneles en el estrato córneo por el parásito.

Importancia clínica: La Sarna Sarcóptica es proceso cutáneo importante. Un animal puede estar infestado con Sarcoptes y tener lesiones pero no tener prurito intenso, hasta que al cabo de unos días se presenta la reacción de hipersensibilidad. Si el paciente recae, los síntomas aparecen enseguida por estar ya sensibilizado.

El diagnóstico se hará con raspados cutáneos profundos para llegar a los ácaros o un raspado superficial de las pápulo-costras, aunque es difícil verlos.

Importante: puede transmitirse al hombre, por lo que hay que tener mucho cuidado si nuestro perro está afectado con Sarcoptes, su tratamiento antiparasitario debe hacerse tanto al paciente como a los animales que conviven con él y el ambiente.

Dermatitis por Malassezia:

El parásito causante es una levadura, la Malassezia Pachydermatis. Forma parte de la flora cutánea i del oído y está en equilibrio con las bacterias.

Se localiza en el conducto auditivo, nivel facial, abdomen, región perianal y espacios interdigitales.

Para que se comporte como un agente patógeno, deben reunirse ciertas condiciones en el hospedador como por ejemplo: demasiada producción de cerumen, humedad excesiva, lesiones cutáneas, pliegues cutáneos y patologías como alergias, endocrinopatologías, etc. También parece que se asocia con Staphylococcus intermedius en las otitis externas.

Razas predispuestas: West Highland White terrier, Teckel, Bassethound, Cocker, Shar Pei, Yorkshire terrier, etc.

Las lesiones que encontramos son eritema y a veces máculas eritematosas. Pápulas y pústulas se ven con una foliculitis bacteriana asociada. Si las lesiones son antiguas se observa hiperpigmentación y liquenificación. 

El síntoma más característico es el prurito constante, el cual además del que produce el sobrecrecimiento de la Malassezia se suma el de la enfermedad primaria de cada caso.

El diagnóstico se hace con citologías cutánea o auricular, y el tratamiento se basa en tratar la Malassezia con champú especial y tratar la causa primaria.

No obstante, también hay enfermedades de piel importantes que son provocadas por bacterias (piodermas) y hongos (Dermatofitosis).

La forma más segura para eradicar cualquier posibilidad de infección de estos parásitos, es el uso de utensilios antiparasitarios. Uno de los más utilizados son las pipetas, como Advantix, que nos ayuda a combatir todo tipo de intruso en el perro.

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