Relación entre un perro y los ancianos

Los perros pueden convertirse en grandes compañeros de  personas de la tercera edad, proporcionándoles compañía, cariño y en cierta manera creándoles una serie de responsabilidades, como pasearlos que son beneficiosas para ambos. Factores a tener en cuenta para garantizar el éxito.

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Los perros pueden ser unos grandes compañeros para los ancianos, proporcionándoles  amor, alegría y compañía. El hecho de tener alguien a cargo, ayuda a algunas personas mayores a mantenerse activas tanto mental como físicamente, mejorando así su salud. Alimentar a un perro, cepillarle y cuidarle asegura un mínimo de ejercicio al día, cosa muy saludable para los ancianos. También les obliga a salir de casa para sacar de paseo al perro, dándoles la ocasión de tomar el aire fresco y socializar durante los paseos.

No obstante, antes de comprar o adoptar un nuevo perro, hay que entender y valorar el trabajo que supone cuidarle y elegir la raza más adecuada a nuestras necesidades. Es aconsejable adoptar un animal adulto, ya que será más tranquilo y calmado que un cachorro, que suele ser más excitable y nervioso.  Si vamos a un centro de adopción, nos ayudarán a encontrar el perro que se adapte mejor a nuestras necesidades.

Las razas miniatura pueden ser una buena opción para convivir con la gente mayor por el simple hecho de que son fáciles de manejar. Se pueden bañar en el fregadero, sin necesidad de agacharnos ni levantar demasiado peso. También pueden estar tumbados en nuestro regazo en el sofá mientras lo acariciamos y cepillamos.

Las mejores razas para convivir con ancianos son el Pug, el Boston Terrier, el Cardigan Welsh Corgi, el Pembroke Welsh Corgi, el French Bulldog, el Beagle, el Schnauzer y el American Eskimo Dog. Todos ellos son razas de perros tranquilos, dóciles y fáciles de manejar, que no requieren demasiados cuidados y que no darán problemas a las personas mayores.

Sin embargo, antes de dejar un perro a cargo de un anciano debemos asegurarnos que está correctamente adiestrado. No debe mostrar ningún síntoma de dominancia, agresividad o timidez. Eso podemos conseguirlo adoptando un perro adulto ya adiestrado o bien llevando nuestro nuevo perro a un adiestrador profesional. 

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