Salamandra común, magnífico habitante para un terrario

Salamandra común: es uno de los reptiles más visitados en los terrarios, es un animal de fácil mantenimiento y es idóneo para nuevos aficionados a la terrariofilia. Tanto por su belleza, como por sus cuidados, la salamandra común se ha convertido en uno de los reptiles más comunes en los terrarios de toda Europa.

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La salamandra común es uno de los reptiles más coloridos e interesantes de lo que pueblan Europa, y uno de los más atractivos para ser mantenidos en cautividad. Un urodelo resistente, fácil de cuidar y muy bonito que resulta ideal para principiantes.

A la hora de montar el proyecto para mantener a estos animales hay que tener en cuenta que son de tamaño mediano, unos 15 centímetros de longitud, y bastante pacíficas, por lo que pueden mantenerse sin problemas en pareja. Un terrario de bosque de unos setenta centímetros de longitud será suficiente para que vivan cómodamente.

El sustrato debe de ser natural, con tierra viva recubierta con una capa de musgo y hojas secas que imite las cercanías boscosas de los curso de agua, hábitat natural de la salamandra. Se pueden incorporar plantas naturales siempre que éstas soporten el elevado grado de humedad que necesita este urodelo. De igual forma hay que facilitar una serie de escondrijos para que las salamandras puedan entrar en ellos, pudiendo conseguirse los mismos con ramas, troncos o plantas.

En cuanto a condiciones de temperatura e iluminación la salamandra es uno de los anfibios más sencillos, ya que su rango de necesidades está dentro del mantenido habitualmente en un domicilio, y no se deberá incorporar nada adicional al acuaterrario. Sí que serltimo, es relativamente sencilla con los ejemplares adecuados y un buen mantenimiento. omento proporcionar insectos de coraza duá necesaria una humedad bastante alta, que se consigue mediante pulverizaciones periódicas del interior. Además hay que disponer un pequeño recipiente de agua mineral para que la salamandra pueda bañarse, aunque hay que incidir en que sus hábitos son eminentemente terrestres.

La alimentación se puede llevar a cabo con lombrices de tierra y babosas, intentando evitar en todo momento proporcionar insectos de coraza dura, que podrían provocar oclusiones intestinales en la salamandra. La reproducción, por último, es relativamente sencilla con los ejemplares adecuados y un buen mantenimiento. 

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