Setter inglés, conoce la raza, consejos

El Setter Inglés es una raza que se caracteriza por ser un perro tranquilo y fiel a sus amos. Además, presenta una gran dosis de paciencia con los niños.

En cuanto al cuidado del perro, lo más importante no deja de ser un cepillado regular y una buena dosis de ejercicio diario. No está demás, controlar la comida que se le pone, pues acostumbra a comer todo aquello que le pongas delante.

Es un perro de constitución fuerte y resistente. Y su peso oscila entre los 30 y los 40 kilogramos.

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El Setter Inglés, conocido como el “gentleman de los perros de muestra”, “el caballero entre los caballeros”», no sólo porque es amistoso, tranquilo y de buen talante, sino porque también es hermoso.

En la actualizad diferenciamos a los Setter de los Spaniel, pero en el siglo XVII esta diferencia no estaba tan clara y el nombre de “Setter” era utilizado para englobar a todos aquellos perros que eran adiestrados para mostrar donde estaban las piezas de caza. Con el paso de los años se fue redefiniendo la raza y el que hoy conocemos como Setter Inglés se empezó a diferenciar por su peculiar forma de mostrar: acercándose a la presa sigilosamente agachado o tumbado

Aunque el Setter Inglés puede trabajar en el campo, muchos son tenidos simplemente como perros de exposición o como mascotas, así que existen distintas razones por las que la gente escoge a esta encantadora raza, que es atractiva tanto psíquica como físicamente.

La especialidad del Setter Inglés es la búsqueda de piezas en campo abierto. De hecho los primeros Setter se usaban en los páramos de Inglaterra explorando el terreno por delante del cazador.

Debido a su carácter infatigable y a su resistencia cubre una gran cantidad de terreno. Además posee un gran olfato, y es capaz de detectar una presa incluso horas después de que esta haya pasado.

Se usa sobre todo para la caza de aves tales como perdiz, codorniz y sobre todo la becada de la que es el maestro. Debido a que le gustan las charcas, también se usa para la caza de aves acuáticas.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Setter Inglés es tranquilo, fiel, obediente, amistoso y algunas veces puede ser algo testarudo. Es dulce, le gusta que le acaricien y no soporta que lo dejen solo. Es un buen compañero para participar en el juego de los niños, tiene infinita paciencia con ellos.

Este amistoso y bondadoso compañero es activo y eufórico cuando está fuera de casa, pero suele calmarse rápidamente en la comodidad del hogar, con ganas de acomodarse en los sofás y sillones a no ser que lo adiestremos desde una edad temprana para que no lo haga. Es un perro muy familiar que disfruta estando en casa con las personas. Para comprender su personalidad, es preciso echar un vistazo a las razones de su creación. El Setter Inglés fue criado para trabajar con su amo en el campo durante el día y para dormir a sus pies por la noche.

No es, particularmente, un «perro de una sola persona», sino que adora las visitas y es especialmente feliz con los niños, siempre dispuesto a unirse al juego. Los Setter Ingleses son muy dignos de confianza con los niños y los propietarios no deben temer posibles problemas. De todas formas, la relación de las mascotas con los niños debe ser vigilada cuidadosamente desde el principio, en especial si se trata de niños pequeños. Así podremos evitar los accidentes y problemas casuales. El Setter Inglés no debería mostrar un comportamiento agresivo con las personas ni con otros perros.

Aunque los Setter Ingles pueden, por supuesto, ser adiestrados para el trabajo en el campo, ya que éste fue el objetivo con el que fueron criados, el adiestramiento de obediencia es una cosa distinta. Como siempre, toda norma tiene su excepción, así que estoy segura de que algunos propietarios de Setter Inglés dirán que sus perros sobresalen en este apartado, pero no es así en la mayoría de los casos. Su naturaleza le hace ir por delante, a la búsqueda de piezas de caza, y tiene la característica innata de detenerse y mostrar las presas. Se puede tratar de un ave o de otra cosa que llame su atención, y los momentos en los que este despierto perro escoge ponerse en posición de muestra no son siempre los más convenientes.

Con un temperamento más cercano al de los antiguos Spaniel, que mostraban las piezas y se agachaban (en comparación con los miembros de su propia familia), el Setter Inglés tiende a ser menos nervioso que el Irlandés y más sensible que el Gordon o Escocés.

Es un perro muy inteligente, al que se le podrá adiestrar para todo (excepto para el pastoreo), aunque no son fáciles de adiestrar por su facilidad a distraerse cuando están fuera de casa. Bien dispuesto para la disciplina y el aprendizaje. Goza de muy buena memoria. En resumen diremos que es fácil de adiestrar con paciencia porque es disciplinado pero exuberante.

Cuidados y Salud:

El Setter Inglés es un perro muy activo, infatigable (necesita hacer una gran cantidad de ejercicio diariamente), con buen sentido para la caza y muy amistoso. Necesita atención continua y compañía, tanto humana como de otros perros.

También es recomendable cepillar su largo pelo a diario para mantenerle la piel sana.

Es un perro que tiende a engordar, así que es aconsejable controlar sus dietas.

El Setter Inglés es propenso a padecer displasia de cadera, displasia de codo, atrofia progresiva de retina y problemas cutáneos de tipo alérgico.

Algunos ejemplares de la raza tienden a sufrir problemas de orejas y oídos, al igual que sucede con muchas razas de orejas más bien largas y colgantes, aunque estos problemas también pueden estar relacionados con las alergias cutáneas.

Aunque el porcentaje de Setter Ingleses que padecen sordera parece ser bajo en relación con otras razas de pelaje blanco, aparece algún caso esporádico. Existe la posibilidad de que en esta raza la sordera sea hereditaria, aunque todavía no se ha confirmado nada.

Como los Setter Ingleses mueven la cola con gran entusiasmo, pueden dañarse la punta. Esto es más fácil que suceda en ejemplares alojados en jaulas o perreras pequeñas, lo que provoca que la cola golpee sus lados con cierta frecuencia. La cola con la punta herida debería ser tratada cuidadosamente aplicando un antiséptico adecuado y polvos cicatrizantes. Aunque resulta difícil vendar una cola (¡por lo menos resulta difícil que un perro no se quite un vendaje!), la herida debería estar tapada hasta su curación.

La esperanza de vida de un Setter Inglés es de unos doce años.

Historia:

Durante siglos, los Setter de uno u otro tipo han estado al lado de los cazadores, ya que son unos de los perros de caza más antiguos y que han sido perfeccionados a lo largo del tiempo. Su historia se remonta al siglo XIV. En sus orígenes eran llamados Spaniel de muestra (es decir, que se agachaban tras descubrir la pieza señalándosela al cazador) y trabajaban generalmente en los páramos, donde exploraban el territorio por delante del cazador, en busca de aves. La primera persona que se dice que adiestró a perros de muestra fue Robert Dudley, duque de Northumberland, que vivió a mediados del siglo XVI.

El nombre antiguo del Setter en inglés era «Index» y sabemos que a partir del siglo XVI fueron usados para la caza de perdices y codornices. Escritos de esa época dicen que este perro era «útil para la caza de aves y no hacía ruido con los pies ni con la boca mientras perseguía las piezas… tanto si iba hacia delante, atrás, a la derecha o a la izquierda, cuando había encontrado un ave se quedaba quieto y en silencio, no daba ni un paso más, y mirando fijamente al matorral, posaba su abdomen sobre el suelo y reptaba hacia delante como una lombriz».

En 1655, la obra de Gervase Markham Hunger’s Prevention or The Art of Fowling proporcionó otra fuente de información sobre los perros de muestra, y describía un tipo de perros cuyas labores en el campo parecen haber cambiado poco desde entonces. De todas formas, en aquel tiempo, la diferencia entre los Setter y los Spaniel no estaba del todo clara, pues el nombre de «Setter» se daba a los perros que eran adiestrados para mostrar donde estaban las piezas de caza, sin referirse a diferencias estructurales en su forma o constitución.

Incluso a finales del siglo XVII, leemos que los Spaniel, e incluso los perros mestizos, eran utilizados por los cazadores británicos como perros de muestra. Cuando se publicó el Sportman’s Cabinet en 1803, se dedicó mucho espacio a los Setter, así que está claro que ya por aquel entonces constituían una raza canina característica. El Setter fue descrito en varios aspectos, como igual al Pointer, con un olfato igual de bueno; pero mientras que el Pointer se quedaba de pie, el otro se agachaba en el suelo, y de ahí le vino su nombre en inglés (setting dog). La siguiente cita extraída del Sportman’s Cabinet cuenta a sus lectores que «Aunque el perro de muestra que se agacha es meramente utilizado para cazar perdices con red, a veces son llevados a cazar con escopetas y son igualmente buenos para este cometido, excepto cuando en el terreno encontramos nabos, trigo francés, helechos, brezo, aulagas o cualquier otro tipo de matorrales donde no se pueda ver tan fácilmente cómo se agachan y muestran la pieza».

El texto anterior indica el cambio que se dio en el comportamiento del Setter en el campo en el siglo XIX, ya que llegados al final de dicho siglo, el Setter solía mostrar la presa de pie, como el Pointer. La razón de este cambio de método fue, sin duda, el abandono de las redes a finales del siglo XVIII. Antes de esa época, los cazadores querían capturar en sus redes el máximo número posible de aves, y la presencia del perro las hubiera ahuyentado. Así, las posibilidades de que las presas vieran al perro se reducían si éste se agachaba, y ésta era la razón por la que se le adiestró para que actuara así.

En 1803, el Setter fue descrito como tímido, de temperamento nervioso, y que temía el castigo de sus amos. Su tratamiento en el campo era, pues, cuestión de una discriminación juiciosa. Los cazadores ansiosos e impetuosos corregían a sus perros con excesiva severidad y sus perros se veían tan estresados por el miedo o tan humillados que quedaban hundidos psíquicamente y era posible que no volvieran a cazar. A lo largo del siglo XIX se consideró como una desgracia que muchos Setter que hubieran sido de enorme valor en el campo se vieran arruinados durante su amansamiento y adiestramiento a causa de la gente que los trataba de forma muy severa.

En toda Gran Bretaña se desarrollaron diferentes estirpes de Setter a partir de distintas líneas de cría, y la razón era que los criadores necesitaban producir el tipo de perro que mejor se adaptara al terreno en que trabajaban. Algunos mostraban claras características de tipo Spaniel y, de hecho, no hay duda de que el Spaniel ha tenido parte importante en el desarrollo histórico del Setter Inglés. Antiguos cuadros e ilustraciones de Setter desempeñando su trabajo muestran algún parecido con el antiguo Spaniel blanco y marrón, aunque sus colores eran diferentes.

Otra raza de la que se considera desciende el Setter Inglés fue el Perdiguero de Burgos, del que se dice que heredó su fabuloso olfato, la forma de aproximarse a la presa y su actitud escultural cuando muestra las piezas. Ciertamente, un punto de conexión muy significativo con el Perdiguero de Burgos es la lealtad y la paciencia del Setter Inglés, que mantiene la presa hechizada hasta que el cazador tiene tiempo para acercarse. De todas formas, a lo largo de los años ha habido muchos aficionados que han negado cualquier evidencia de que el Perdiguero de Burgos fuera antepasado del Setter Inglés.

La verdadera fuente de la que procedió el Setter Inglés actual puede que sea cuestionable, pero hacia finales del siglo XIX aparecieron varias líneas distintas entre sí. Cada una de ellas era como un brote procedente de líneas antiguas, cuyo origen era el perro que mostraba a la presa y se echaba, ya fuera mediante cría selectiva o mediante la cuidadosa inclusión de sangre extranjera.

El Setter Galés o Setter de Llandidloes estaba casi extinto en esta época y no se parecía a los Setter actuales. Los de pura raza tenían una capa tan rizada como la de la raza ovina Cotswold y su textura era dura. El color era, generalmente, el blanco, pero a veces tenían una mancha de color limón en la cabeza y las orejas. Frecuentemente, varios cachorros de una camada tenían uno o los dos ojos de color perla. Su cabeza era más alargada en proporción con su talla y no era tan refinada como la del Setter Inglés.

El Anglesea Setter era un perro esbelto, activo, muy delgado y de patas bastante largas que procedía de Beaudesert, que era la residencia del marqués de Anglesea. Aunque su marcha en el campo era buena, era de constitución un tanto delicada. La mayoría eran de color negro, blanco y fuego, pero su capa no era tan suave y lisa como la de los Setter actuales.

El Setter Galés, negro azabache, ya se había extinguido y, aunque sus propietarios los habían conservado como oro en paño, el interés por esta raza fue decreciendo. Esta raza se podía encontrar en varias partes de Gales.

Los Setter Irlandeses eran, originariamente, blancos y rojos, pero el Setter Irlandés rojo evolucionó como raza distinta. Actualmente tenemos dos razas separadas: El Setter Irlandés Rojo y el Setter Blanco y Rojo.

En Escocia estaban los antepasados del Gordon Setter actual: el Lovat (un Setter Negro, Blanco y Fuego criado por Lord Lovat en Inverness) y el Southesk (de color parecido, pero grande y fuerte). También tenían al Seafield Setter, reputado por su buen pelaje y sus flecos.

El Ossulton Setter (completamente negro) provenía de Northumberland, y el Lort Setter de las Midlands: era de color blanco y negro o blanco y limón, y fue elogiado por Edward Laverack, del que sabremos más cosas a continuación. En el sur y el suroeste de Inglaterra, los Setter eran perros muy gallardos, con unos hombros y unas patas traseras finos y unos flecos exuberantes y que eran, principalmente, de color blanco y limón. De Carlisle, en el extremo norte de Inglaterra, provenía una línea o estirpe bastante grande, que se movía pesadamente y que era de color blanco y marrón (hígado) y se cree que tenía algún tipo de conexión con los Laverack, una línea que pronto se haría muy importante.

Edward Laverack hizo más que nadie hasta su momento para dar a conocer al Setter Inglés, y a finales del siglo XIX era conocido como el «padre» del Setter Inglés actual. Laverack nació en 1789 en Westmorland y fue aprendiz de zapatero, pero heredó de un familiar lejano una cantidad suficiente para llevar una vida acomodada. Se convirtió en un gran aficionado a la caza y crió Setter durante más de medio siglo, siendo la base de su programa de cría una pareja obtenida de manos de un clérigo de Carlisle en 1825. Eran el macho Ponto y la hembra Old Moll. Afirmaba haber seguido, conscientemente, los principios de una estricta endogamia y, aunque este método de cría es despreciado por algunos criadores actuales, el éxito de su proceder pronto se haría evidente.

Laverack ya era sexagenario cuando comenzaron las exposiciones caninas de belleza, así que, comprensiblemente, sólo logró tener dos campeones. A su muerte en Whitchurch (Shropshire) en 1877, tres años después de la publicación de su libro sobre esta raza, tenía sólo cinco ejemplares.

De todas formas, la sangre de sus perros se difundió a través de algunos de los grandes campeones de esta raza. Había exportado varios Setter Ingleses a EE.UU., donde algunos grandes ejemplares fueron criados a partir de sus perros. Se decía que los animales de Laverack eran excelentes para todas las tareas propias del campo. Tenían una resistencia increíble y podían trabajar casi desde la salida hasta la puesta del sol varios días seguidos. Pero también se decía que los Laverack eran mejores en las exposiciones de belleza que en el campo. Esta diferencia de opiniones podría deberse a que en EE.UU. el Setter Inglés estaba comenzando a diferenciarse en dos tipos: uno para los certámenes de belleza y otro para el campo. El primero era más rechoncho y tenía abundantes flecos y, en opinión de algunos, alejaba a la raza de su cometido como perro de trabajo.

Mr. Purcell-Llewellin, nacido en 1840, era amigo de Edward Laverack y sería igualmente importante en la historia de esta raza. Continuó con el trabajo de Laverack y logró un éxito todavía mayor, hasta que su propia línea fue conocida con el nombre de Setter Llewellin. Llevó a cabo muchos apareamientos experimentales y al principio tuvo Setter negros y fuego (actualmente conocidos como Gordon Setter o Setter Escoceses) y Setter Irlandeses, hasta que adquirió ejemplares excelentes de Laverack. De todas formas, en estos nuevos animales encontró «varias peculiaridades psíquicas, de hábitos y de instinto no satisfactorias e inconvenientes para cumplir con su ideal».

Como consecuencia, Llewellin realizó un mayor trabajo experimental cruzando Laverack puros con animales procedentes de los criaderos de Sir Vincent Corbet y de Mr. Satter. El resultado fue un Setter Inglés con calidad y belleza para las exposiciones caninas, mientras que sus logros en el campo nunca han sido superados. Llegados a la década de 1880, Mr. Purcell- Llewellin había conseguido grandes progresos con esta raza logrando justa fama, hasta el punto de que se sabe que rechazó una oferta de 1.200 libras esterlinas por un macho y de 1.000 libras esterlinas por dos de sus hembras. Sus animales eran muy buscados en EE.UU. y muchos de sus perros volvieron a ser exportados a Gran Bretaña. Al igual que Laverack, Llewellin falleció en Shropshire, pero ya estábamos en 1925, bien entrado el siglo XX.

Desde la celebración de la primera exposición canina de belleza oficial en 1859, aparte de las que se celebraban en los patios traseros de las tabernas y mesones, siempre participaban Pointer y Setter en distintas clases, aunque otras razas no estaban representadas. En 1861 había clases específicas para Setter Ingleses, y desde entonces hasta 1892, de los 25 campeones que había conseguido esta raza, no menos de 11 eran de la línea Laverack pura. Varios criaderos importantes fueron fundados con animales Laverack, los cuales proporcionaron una base firme para que la raza continuara con sus logros hasta la época actual.

A medida que finalizaba el siglo XIX, algunos aficionados a esta raza se unieron con el objetivo de mejorar todavía más al Setter Inglés, tanto en su aspecto general como en su utilidad en el campo. En 1890 se fundó el English Setter Club, el cual organizó una prueba de campo en 1892. Uno de los jueces de esta primera prueba fue el eminente Mr. Purcell-Llewellin.

Al igual que con todas las razas, los años de la primera y la segunda guerras mundiales fueron tiempos difíciles para la cría del Setter Inglés, pero en 1946, el Setter and Pointer Club celebró una exposición canina en Blackpool. Las décadas posteriores a la guerra hicieron destacar a varios criaderos importantes y se fundaron nuevos clubes de esta raza, con lo que en la actualidad existen en Gran Bretaña siete sociedades caninas que se preocupan por el bienestar y el progreso del Setter Inglés.

Actualmente existen criadores y aficionados al Setter Inglés en todo el mundo. Los primeros exponentes de esta raza y aquellos que fueron influyentes estarían orgullosos de sus esfuerzos.

El artista francés François Alexandre Desportes (1661-1743) fue un gran pintor de animales. Durante muchos años fue historiógrafo de la caza, un cargo en la corte que le asignó Luis XIV. Sus cuadros difícilmente podían ser superados por su parecido con la realidad, y su boceto a lápiz titulado Perros y Perdices muestra unos perros muy parecidos al Setter Inglés actual.

Ha habido grandes cuadros de Setter Ingleses a lo largo de los años, y Philip Reingale fue uno de los artistas más meticulosos en sus retratos de perros y dibujó con gran maestría a esta raza a finales del siglo XIX. George Earle y Richard Ansdell son otros artistas de ese siglo que retrataron a esta raza y que son famosos por sus cuadros.

En todas las épocas y casi en todas las culturas, los pintores incluyeron a los perros en sus composiciones, bien como motivo principal o como acompañantes en retratos o pinturas bucólicas o de caza. Precisamente gracias a estas pinturas, ha sido posible reconstruir el aspecto que tenían determinadas razas en tiempos pasados, lo que ha permitido seguir su evolución y establecer sus orígenes con gran seguridad.

Apariencia General

De porte majestuoso y elegante, el Setter Inglés es un perro fuerte y resistente. Tiene las orejas peludas, implantadas bajas y le caen a los lados de las mejillas. La cola es de longitud mediana y también está cubierta de pelos. Este pelo es largo, sedoso, ondulado y puede ser de color negro y blanco, naranja y blanco, marrón y blanco o tricolor.

Dentro de esta raza hay dos variedades: una grande y elegante (perro de exposición) y otra más pequeña (perro de caza).

El Setter Inglés es un perro bastante corpulento y de mayor tamaño que muchas razas, pero no tan alto ni pesado como otras. Tiene buen sentido para la caza, una cabeza larga, portada alta sobre un cuello bastante largo, magro y musculoso. Sus brillantes ojos son amables y expresivos.

Realmente, la esencia de esta raza se encuentra en su cabeza y en su expresión general tierna, amable y sin signos de debilidad. Su hocico, bastante cuadrado, tiene una profundidad moderada, aunque sus labios no deben ser caídos. El cráneo es ovalado de oreja a oreja, dando así suficiente espacio para el cerebro, y el occipital está bien definido.

Con su característica elegancia, el Setter Inglés conserva muchas de las características físicas de sus antepasados y su constitución es tal que la raza puede desempeñar su cometido en el campo con la máxima eficacia. Cuando está en movimiento, debería cubrir el terreno con soltura y elegancia y con una fuerte impulsión de las extremidades posteriores.

Al igual que en la mayoría de razas, los machos tienden a ser algo mayores que las hembras. De acuerdo con el estándar de esta raza, los machos tienen una altura a la cruz de 65 a 68 cm, mientras que en las hembras es de 61 a 65 cm. El estándar no indica el peso, pero los machos pesan, generalmente, más de 32 kg, aun cuando no hayan alcanzado su altura máxima.

La capa del Setter Inglés es uno de los muchos atributos de esta raza y, ciertamente, contribuye a que su atractivo sea mayor. Desde la nuca, a la misma altura que las orejas, es ligeramente ondulada, pero no rizada. Es larga y sedosa y tiene unos buenos flecos en las patas anteriores y posteriores que llegan casi hasta los pies.

El estándar de la raza especifica claramente los varios colores admisibles, pero dentro de cada combinación de colores cada ejemplar tiene unas manchas ligeramente diferentes, y esto hace que desde el punto de vista estético se trate de una raza muy especial. Para los que no estén familiarizados con el Setter Inglés, los términos que se aplican al color pueden ser algo confusos. A uno blanco y negro se le conoce como blue belton, mientras que uno blanco y naranja es un orange belton, etc. Además de esto, la cantidad de manchado o moteado puede ser muy diferente. Un blue belton puede ser prácticamente blanco con sólo unas pocas manchas azuladas, o puede tener muy poco color blanco, siendo así tan oscuro que se podría esperar que se describiera su color como gris acero.

El estándar de la raza especifica que se prefieren los perros con un moteado homogéneo antes que aquellos que tienen grandes manchas de color en el cuerpo. De todas formas, podemos encontrar manchas grandes en la cabeza o las orejas, cosa perfectamente aceptable.

Aunque el estándar de la raza exige unas orejas de implantación baja y de una longitud moderada, éstas varían de un perro a otro. Como indicación general de la longitud adecuada, cuando las estiramos sobre los ojos, deberían llegar al punto situado entre ambos ojos (el stop). Cuelgan formando pliegues bien definidos, quedan cerca de los pómulos y están cubiertas por un pelo fino y sedoso. Como el pelo de la parte superior de la oreja es generalmente más grueso, haciendo que el punto de la implantación de la oreja parezca más alto que en la realidad, este pelo y los flecos de debajo de la oreja se cortan para la exposición en certámenes de belleza.

La implantación de la cola provista de los hermosos flecos que le caracterizan queda próxima a la altura del dorso y, aunque está ligeramente curvada o tiene forma de cimitarra, no debe tender a doblarse hacia arriba ni a ensortijarse. Es de longitud media y no debería llegar más allá del corvejón, aunque es permisible una cola que sólo llegue un poco por encima. Los flecos de pelo largo, suave y sedoso de la cola comienzan un poco por debajo de su punto de implantación, van aumentando de longitud hasta la mitad de su recorrido y, a partir de ahí, van acortándose hacia su punta. Es portada a un nivel no superior al del dorso, y cuando el animal está en movimiento el de la cola es vital y parecido al de un látigo, algo que deberíamos recordar cuando el perro esté dentro de casa. La cola de un Setter Inglés puede, muy fácilmente, derribar adornos y provocar destrozos, sin mala intención, con un simple movimiento.

El Setter Inglés debe tener un cierre en tijeras regular y completo. Esto quiere decir que los incisivos superiores quedan justo por delante de los inferiores y en estrecho contacto con ellos cuando la boca está cerrada.

Su pelo es lo que más llama la atención: posee una capa de pelo largo y sedoso ligeramente ondulado, con largos flecos en las cuatro patas que casi le llegan hasta los pies. El color del pelo varía, y se habla de Blue Belton cuando es blanco y negro, Orange Belton cuando es blanco y naranja, (aunque dependiendo de la intensidad de color podríamos estar hablando de Lemon Belton o de Liver Belton) y Tricolor cuando es blanco, negro y naranja. Además de los colores también varia la cantidad de moteado, pudiendo ser un Blue Belton casi negro o casi blanco, dependiendo de cómo estén distribuidas sus manchas. (Belton es una ciudad de Northumberland, y también se denomina así al moteado de los Setter, debido a que fue el término que usó Laverack).

Encuentra más información aquí.

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