Setter irlandés, conoce la raza, consejos

Cuando hablamos de Setter Irlandés, estamos hablando de una raza de perros juguetona y traviesa, a la que le gusta estar con los suyos y jugar con los niños, siempre y cuando éstos lo respeten.

Es un perro acostumbrado al aire libre, por lo que es importante sacarlo a pasear muy a menudo y durante mucho tiempo, aunque es preferible mantenerlo en espacios abiertos directamente.

Su largo y fino pelo requiere de la atención de su dueño, del mismo modo que sus largas orejas, ya que si no, el perro puede coger infecciones.

Tiene una fisonomía más bien alargada, y puede llegar a pesar unos 30 kilogramos.

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El nombre de Setter proviene del verbo inglés set, que hace referencia a la acción de ubicar a la presa. Originariamente, el vocablo Setter servía para englobar a todos aquellos perros que eran adiestrados para mostrar pero, con el paso de los siglos, se fueron diferenciando varias razas dentro de los perros de muestra.

La raza canina conocida como Setter Irlandés tiene dos variantes: la primigenia era blanca y roja y la posterior es únicamente roja (caoba).

Durante el siglo XVIII, el Setter Irlandés Rojo se empezó a difundir en Irlanda como perro de caza. Tras una rigurosa selección de Setters Irlandeses Rojos y Blancos se creó el Rojo, que pronto eclipsó a su hermano bicolor. Este perro era utilizado, junto con halcones, para capturar aves. El Setter buscaba las aves y al dar con ellas las hacía salir volando. A continuación, el cazador liberaba a su halcón, que capturaba al ave, la mataba y se la entregaba.

Los orígenes de esta raza se remontan a Irlanda a principios del siglo XVIII, momento en el que fueron especialmente educados para encontrar la presa en la caza con escopeta.

Aunque los Setter más antiguos de este país eran de color blanco y rojo, tras diversos procesos de selección, nació el Setter irlandés rojo.

Durante el siglo XIX, la raza empezó a adquirir popularidad por sus habilidades para cazar y en 1882 se fundó el Club del Setter Irlandés Rojo en Dublín. A partir de entonces, el número de este tipo de perros aumentó mientras que el de la variedad roja y blanca fue disminuyendo.

El Setter Rojo se comenzó a exportar a EE.UU en grandes cantidades hacia finales del siglo XIX, por lo que la raza se extendió por los diversos continentes, de manera que en la actualidad es común tanto en Europa como en América. Hoy día, esta raza es más utilizada como animal de compañía que como perro útil para la caza, aunque expertos en el tema afirman que el Setter irlandés conserva una gran capacidad para este deporte.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Setter Irlandés Rojo es juguetón, independiente, inteligente y muy travieso. A veces le cuesta atender a las órdenes pero lo contrarresta siendo un perro dulce y afectuoso. Se lleva bien con los niños y le gusta participar de sus juegos pero con la condición de que lo respeten, sino puede que conteste con algún gruñido. Le encanta estar al aire libre.

A pesar de su porte majestuoso, la personalidad del Setter Irlandés es afectuosa, juguetona y muy traviesa. Independiente, muy inteligente y con la máxima ansiedad por complacer, se trata de un excelente compañero para la familia que puede hacer cabriolas por el ring de la exposición y, aun así, seguir cazando de forma admirable en el campo.

Su energía sin límites y su entusiasmo por la vida forman parte de su irresistible encanto irlandés. Aunque sus orígenes como perro de caza requieren que goce de suficientes oportunidades para correr y para hacer ejercicio, se adapta bien a la vida en familia, siempre que su propietario le proporcione suficiente espacio y actividades para satisfacer estas necesidades. Además de el ejercicio físico, es importante que se utilice un pienso de alta calidad para garantizar que el Setter recibe todos los nutrientes necesarios para desarrollarse con normalidad, encuentra una amplia variedad en petclic.es.

Un jardín pequeño no le bastará, a no ser que esté usted preparado para dar largos paseos diarios bajo cualquier condición climática. El perro no puede correr suelto para hacer ejercicio, ya que seguirá sus instintos cazadores y se escapará.

También es bueno recordar que fue criado por su resistencia para trabajar en el campo durante todo el día y, por tanto, será un perro muy hiperactivo dentro de casa si no se le facilitan válvulas de escape para su energía. Debe proporcionarle a su Setter Irlandés mucho ejercicio y un trabajo para así hacer que sea un perro feliz. El adiestramiento para las pruebas de trabajo en el campo, de obediencia o de Agility le posibilitará un desahogo a la abundante energía del Setter Irlandés.

El Setter Irlandés tenido como animal de compañía se lleva bien con todos los miembros de su familia, independientemente de su edad, y su lealtad, especialmente con los niños, es absoluta. Así pues, será muy protector y se pondrá a la altura de las circunstancias si siente que su familia es amenazada o se encuentra en peligro.

No se le considera como un buen perro de vigilancia, ya que no ladra mucho. Aunque no es agresivo, anunciará la cercanía de cualquier visita, y simplemente su tamaño puede hacer desistir a alguien que pretenda invadir su hogar. No se le intimida con facilidad ni se muestra hostil o agresivo con otros perros, con independencia de su raza o tamaño.

Los Setter Irlandeses maduran muy despacio, tanto mental como físicamente, y con frecuencia parece como si se resistieran a crecer, reteniendo un aspecto simpático y como de cachorro, incluso en sus años de vejez.

La raza es limpia por naturaleza, y aprenderá pronto y con facilidad su educación básica, si se le da la oportunidad, mientras todavía es un animal joven. Son perros muy orientados hacia las personas, que prefieren vivir con los miembros que componen su familia. Si se les confina a la vida en una perrera o se les priva de la compañía humana pueden, fácilmente, volverse destructivos y difíciles de manejar.

Cuidados y Salud:

El Setter Irlandés necesita dar largos paseos para desarrollar una personalidad equilibrada, es muy activo y no se adapta bien a la vida de interior.

El cuidado del pelo y de los oídos en el Setter Irlandés Rojo es muy importante para evitar infecciones.

Debido a su tamaño, la displasia de cadera es una de las enfermedades más comunes que pueden afectar al Setter Irlandés.

Otras enfermedades a las que tiene predisposición son: Atrofia Progresiva de Retina (APR), dilatación gástrica, Deficencia Canina de Proteína de Adhesión Leucocitaria (DCPAL) o Granulocitopatía Canina (GC), Epilepsia y Megaesófago (ME).

Historia:

Al igual que muchos otros perros de caza, el Setter Irlandés es una raza antigua. Aunque el folclore irlandés nos ofrece muchas teorías acerca de sus orígenes, la historia recoge que la mayoría de razas de Setter derivaron de perros de tipo Spaniel, que tuvieron sus orígenes en España, y fueron llamados así debido al país del que procedían. Los historiadores de la raza encuentran referencias a un Setter Irlandés en Las Leyes de Howell, un antiguo tomo escrito antes del siglo XI. La primera mención de un Setter en la literatura aparece en una obra de 1570, De Canibus Britannicis (Los perros británicos), revisada en 1576. El autor, Dr. Johannes Caius, discute acerca de los diferentes tipos de perros y hace la primera referencia a un Setter como un perro que permanece «seguro y silencioso» al encontrar aves y, a continuación, «posa su abdomen sobre el suelo y avanza de esta forma hacia delante como si fuera una lombriz». La descripción del Dr. Caius es validada en la publicación de 1616 The Country Farmer (El Ganadero Campestre), donde los escritores Surflet y Markham describen «otro tipo de Spaniel de tierra que se llama Setter».

Los perros de esos tiempos lejanos eran utilizados junto con halcones o redes para capturar a las aves. El perro buscaba, en primer lugar, la caza y, al dar con las aves, las hacía salir volando. A continuación, el cazador liberaba a su halcón, que capturaba al ave, la mataba y se la traía al cazador.

Los perros para las redes eran adiestrados con un mayor control. Una vez que el perro había olido la caza, se quedaba quieto y con una extremidad anterior levantada, indicando dónde estaban las aves. Al darle la orden, posaba su abdomen y se arrastraba acercándose a las piezas de caza, que es donde el cazador lanzaba su red, tanto sobre el perro como sobre las aves.

Las costumbres, en cuanto a la cría, de esos tiempos, fueron planeadas de acuerdo con los talentos del perro y no tanto teniendo en cuenta una determinada raza o variedad. Se cree que en el siglo XVII los Spaniel eran a veces cruzados con Pointer españoles –que forman, sin duda, parte de la herencia de los Setter Irlandeses– y hacia el siglo XVIII, los perros tipo Setter fueron reconocidos. En el tomo de 1804 de The Shooting Directory (La guía de la caza), escrito por R. B. Thornhill, se atribuye a los irlandeses un Setter Rojizo y Blanco que fue adoptado por los cazadores europeos: «No hay ningún otro país europeo que pueda vanagloriarse de tener unos mejores Setter que Irlanda».

También se cree que los Setter Irlandeses Rojizos y los Setter Irlandeses Rojizos y Blancos coexistieron en Irlanda a principios del siglo XVIII. Otra teoría sugiere que un cruce con el Spaniel Irlandés Rojizo (cuyo nombre en gaélico era Mudder Rhu) dio lugar al Setter Irlandés.

De todas formas, el Dr. Caius nos haría creer otra cosa. Apunta que «La mayor parte de su piel es blanca, y si tienen manchas, éstas suelen ser rojizas y algo grandes», lo que parece indicar que la cría selectiva a partir de perros blancos y rojizos para acabar siendo predominantemente rojizos y blancos ya estaba en camino en el siglo XVI.

Las líneas de Setter Rojizos pueden encontrarse en la historia irlandesa si nos remontamos hasta 1770. Maurice Nugent O’Connor era un devoto del Setter completamente rojizo, aunque también siguió criando Setter Rojizos y Blancos. Durante los años 1830, sir George Gore fundó un gran criadero con perros completamente rojizos. Los cruces con el Gordon Setter, conocido en esos tiempos como Setter Negro y Fuego, dieron lugar, en ocasiones, a manchas de color negro o a perros de color completamente negro que no eran tolerados, aunque las pequeñas manchas de color blanco eran aceptables. Incluso hoy día, unos pocos pelos de color negro en un Setter Irlandés Rojizo suponen la descalificación en el ring de las exposiciones de belleza.

El escritor y gran autoridad canina J. W. Walsh (conocido por el seudónimo de Stonehenge) escribió que «el color rojo como el de la sangre, o el castaño brillante o el caoba son los colores del Setter Irlandés de calidad. Este color no debe verse mezclado con el negro. Al ser estudiado bajo una luz potente no deben verse tonalidades de color negro y mucho menos unos rebordes de las orejas o del cuerpo de color negro». Los comentarios de Walsh dan credibilidad a la disputada teoría acerca de los cruces con el Gordon Setter durante los orígenes del Setter Irlandés.

Durante el siglo XIX, varias familias irlandesas importantes desarrollaron sus propias líneas de Setter, y muchos de ellos conservaron registros reproductivos detallados. El marqués de Waterford, los lores Dillon y Clancarty, sir George Gore, los condes de Lismore y otros se sentían muy orgullosos de sus líneas de Setter Irlandeses. Hacia finales del siglo XIX, los Setter que eran de un color completamente rojizo dominaron en el mundo canino, por encima de los de color rojizo y blanco, y se puso en evidencia que esta cría selectiva iba encaminada hacia el color puro. Aunque el Setter Irlandés seguía utilizándose, principalmente, como perro para la caza, la belleza de este hermoso e impresionante perro de color rojizo les proporcionó una excusa a los criadores y a los propietarios para exhibir a sus perros en las exposiciones caninas.

En 1859, la primera exposición canina se celebró en Newcastle-upon-Tyne con la participación limitada únicamente a Setter y Pointer. Los criadores pronto quedaron enamorados de estos espectáculos de belleza canina y de la oportunidad de exponer sus hermosos perros. Como todavía no había ningún estándar que hubiera sido aceptado para ninguna raza, había grandes diferencias en cuanto al tipo y al aspecto de ésta. No sería hasta pasado un cuarto de siglo que aparecería un estándar para los criadores y para los exhibidores.

El primer Setter Irlandés Rojizo que distinguió a la raza como una estrella de las exposiciones era un perro llamado Bob que era propiedad del comandante Hutchinson, y que obtuvo el primer premio en una exposición para todas las razas que se celebró en Birmingham (Inglaterra) en 1860. Había grandes desacuerdos en esos tiempos acerca de qué es lo que debía tener el Setter Irlandés Rojizo ideal. En la primera exposición canina importante para Setter Irlandeses, Bob fue el mejor perro, y se notó su repercusión durante muchas generaciones después de que abandonara las exposiciones. Fue abuelo del famosísimo perro campeón de pruebas de campo llamado Plunket, criado por el reverendo Robert O’Callaghan y que fue propiedad del reverendo J. Cumming Macdona, uno de los fundadores del Kennel Club en 1873. Plunket también era hermano de un perro llamado Rover, que fue utilizado por Stonehenge en su libro Los Perros de las Islas Británicas (Dogs in the British Islands) como ilustración del Setter Irlandés ideal. La madre de Rover era Macdona’s Grouse, que era hija de Bob, y esto es una evidencia de que Bob dejó una importante huella doble en cuanto a la calidad de la raza en esos tiempos.

Plunket también triunfó en el ring de las exposiciones de belleza, y más tarde fue adquirido por Mr. R. L. Purcel Llewellin por 100 guineas. Llewellin es más conocido por haber creado la famosa línea Llewellin de Setter Ingleses para las pruebas de campo, y hay gente que se pregunta si Plunket no sería en parte responsable de la calidad de esos perros. Pasado un tiempo, Llewellin vendió a Plunket para que fuera exportado a Estados Unidos por la inaudita (en aquellos tiempos) cifra de 100 libras esterlinas.

Otro importantísimo perro de exposición, Ch. Palmerston, era propiedad de Mr. Cecil Moore, de Omagh, en el condado de Tyrone, que era un defensor del perro de caza de trabajo. Aunque Palmerston carecía de la resistencia y de las condiciones físicas necesarias para desempeñar un buen trabajo en el campo, sus atributos físicos le convirtieron en un perro nacido para las exposiciones caninas de belleza. La leyenda dice que Mr. Moore iba a ahogar a Palmerston debido a su mal potencial para el trabajo en el campo cuando su amigo T. M. Hilliard le rogó que llevará al perro a las exposiciones caninas; Mr. Moore accedió y así se inició la carrera de Palmerston.

Palmerston era un perro enjuto y estrecho que tenía una cabeza larga y estrecha, al contrario que la mayoría de Setter de esos tiempos, que tenían un cráneo y un hocico más anchos, como los de los Spaniel. A pesar de que tenía cinco años de edad, estableció récords como perro de exposición y fue muy usado como semental. Su aspecto alargado y enjuto, junto con la famosa franja blanca que tenía en la frente se convirtieron pronto en la marca de fábrica de la raza, a la que se conoció con el nombre de «la franja de Palmerston ». Cuando Palmerston murió en 1880, el hijo de Hilliard era el gerente del mundialmente famoso hotel Waldorf Astoria de Nueva York. Hilliard lo preparó todo para que la cabeza de Palmerston fuera disecada y expuesta en el hotel, donde permaneció hasta 1918, cuando fue donada al Irish Setter Club of America.

En el año 1882 se formó el Irish Red Setter Club. El 29 de marzo de 1886, los miembros aprobaron un estándar para el Setter Irlandés Rojizo basándose en una escala de puntos para la cabeza, el cuerpo, el pelaje y los flecos de pelo. Aunque esa escala de puntos fue abandonada más adelante, el estándar sufrió algunos pequeños cambios y todavía sigue en vigor en la actualidad.

A pesar de la nueva popularidad que adquirieron las exposiciones de belleza, los criadores seguían queriendo probar las habilidades para el trabajo de los perros que competían. El Setter Irlandés ya había probado ser un digno cazador y un perro de lo más obediente en el campo, aunque muchos cazadores seguían opinando que la raza era testaruda y tozuda y el pelaje rojo oscuro, difícil de ver en el campo.

La primera prueba de campo se celebró en 1865. El primer Setter Irlandés que venció en un evento tal fue Plunket, propiedad del reverendo Macdona que, a la edad de dos años, consiguió el segundo lugar en las Pruebas de Shrewsbury en mayo de 1870. Después de que Plunket fuera exportado a los Estados Unidos se convirtió en un macho muy popular. Su descendencia americana fue de excelente calidad y sobresalió tanto en las pruebas de campo como en las exposiciones caninas de belleza.

Al igual que con muchas otras razas de perros, el Setter Irlandés Rojizo de trabajo sufrió una caída en cuanto a su popularidad debido a la primera guerra mundial aunque, de todas formas, varios criaderos importantes de perros de exposición pudieron imperar y hacerse influyentes dentro de la raza a principios del siglo XX.

El criadero Rheola, propiedad de Mrs. Ingle Ball Bepler, fue fundado a principios de los años de 1890, antes de casarse. Las tres perras que formaron la base de su criadero descendían del muy influyente perro Ch. Palmerston, al que se puede encontrar, remontándonos unas cuantas generaciones, en los pedigrees de casi todos los Setter Irlandeses.

La cría de Mrs. Bepler dio lugar a varios perros de exposición importantes, entre los que se incluye a Clancarty Rhu, padre de Ch. Rheola Toby, que fue abuelo, por partida doble, del importante Sh. Ch. Rheola Bryn. Bryn fue apareado dos veces con Rheola Mallie, y los dos dieron lugar a muchos ganadores y a animales que darían lugar a perros de gran calidad. Desgraciadamente, se cree que estos apareamientos contribuyeron a la difusión del gen de la atrofia progresiva de retina (APR) en la raza Setter Irlandés. Ésta es una enfermedad congénita bastante extendida que afecta a los ojos.

Posiblemente, el perro más importante de Mrs. Bepler fue Ch. Norna (cuya madre fue Ch. Rheola Didona y cuyo padre fue Loc Garmain Barney), que durante su carrera ganó un total de dieciocho Certificados de Desafío (Challenge Certificates o CCs) y que se mantuvo, durante cuarenta años, como la mejor hembra de cría, dando lugar, también, a siete ganadores de CCs.

A finales de los años veinte, Mrs. Bepler escribió un libro acerca de la raza que había escogido que contiene nombres y fotografías de, por lo menos, ocho generaciones de animales criados por ella, desde 1898 hasta Ch. Rheola Bryndona en 1928. En sus escritos nos expone sus teorías acerca de las tres variedades de color de la raza, aclarando que la variedad completamente rojiza era la que predominaba en Irlanda del Norte, la rojiza y blanca hacía lo propio en el oeste y el sur de Irlanda y la variedad moteada, que tenía pequeñas manchas de color blanco (que a veces recibían el nombre de «chubasco de granizo») procedían de la costa oeste de dicho país.

Mrs. Bepler, que era una fiera competidora, estaba decidida a triunfar con su línea de Setter Irlandeses. En 1908, junto con bastantes aficionados a la raza, se separó del Dublin Irish Red Setter Club y fundó la Irish Setter Association (Inglaterra), donde fue nombrada secretaria del club. Esta nueva organización se dirigía, directamente, a los criadores nativos de Irlanda y limitaba el ingreso a los residentes en Inglaterra, Gales y Escocia.

El primer Setter Irlandés que logró el estrellato fue Ch. Strabane Sally (propiedad de Judd), que venció en el Grupo de Perros de Caza en la prestigiosa Exposición Canina Crufts de 1908. Hacia los años treinta, el maravilloso Setter Irlandés de color rojizo ya se había asentado firmemente como raza y, prácticamente, no tenía rival en cuanto a belleza en el mundo canino.

El siguiente campeón de la raza fue Ch. Astley’s Portia of Rua (propiedad de Tuite), que ya era Campeón de Pruebas de Campo y que no sólo venció en el Grupo de Perros de Caza en 1981, sino que se convirtió en el primer Setter Irlandés que se alzó con el inmejorable Best in Show (Mejor de la Exposición). Dos años más tarde, Ch. Corriecas Fergus (propiedad de Levick) fue el Mejor de su Grupo y además logró el Reserve Best in Show (Segundo Mejor de la Exposición o Reserva del Mejor de la Exposición).

Dice mucho a favor de la excelencia de la raza Setter Irlandés, de su talento para las exposiciones y de su belleza el que, durante los años noventa, tres Setter Irlandeses más hayan obtenido el máximo galardón en la Exposición Canina Crufts. En 1993, Sh. Ch. Danaway Debonair (propiedad de Jackie Lorrimer) se hizo con los honores bajo los auspicios del juez Tom Horner. De nuevo, en 1995, Sh. Ch. Starchelle Chicago Bear (propiedad de Rachel Shaw) obtuvo el Best in Show con el juez M. George Down. Finalmente, en 1999, Sh. Ch. Caspians Intrepid consiguió este importantísimo galardón para su propietaria Jackie Lorrimer y para sus criadores Mr. M. y Mrs. S. Oakley.

Al igual que con todas las razas que experimentan un ascenso en cuanto a su éxito, el Setter Irlandés desarrolló ciertos problemas de salud durante su aumento de popularidad. Durante los años treinta comenzó a aparecer la APR en varias líneas importantes de Setter Irlandeses. A medida que más y más perros se veían afectados, se debatió mucho acerca de la APR durante los diez siguientes años. Hacia 1940 se determinó que la APR era, efectivamente, hereditaria y que daría lugar a una ceguera parcial que acabaría siendo total.

La investigación posterior de los pedigrees de los perros afectados determinó que varios de los perros Rheola de Mrs. Bepler eran portadores del gen de la APR y que, debido a su amplio uso en programas de cría populares, muchas líneas se vieron afectadas. Era triste ver cómo incluso todavía se apareaban animales ciegos en un intento por obtener un perro campeón. Afortunadamente, nada de esto es imaginable actualmente en el mundo canino.  Hacia 1945, el problema había alcanzado tales proporciones que el Kennel Club implantó una norma por la cual no se podía inscribir ni transferir a ningún Setter Irlandés sin disponer de un documento firmado que especificara que ninguno de los padres ni de los abuelos de ese animal estaban afectados por la enfermedad, y que ese perro no había dado lugar a ningún descendiente afectado por la APR.

Mr. Rasbrigde, como secretario de la Irish Setter Association, diseñó un plan que requería apareamientos de prueba para identificar a los portadores y a los animales sanos. Esta idea no fue, obviamente, popular entre los criadores importantes de esa década. A medida que se identificaba a los cachorros afectados, la raza quedó devastada debido a que muchos campeones y otros Setter Irlandés famosos fueron retirados después de fracasar en sus apareamientos de prueba. En lo que podría ser el intento más determinado para salvar a una raza, los criadores conscientes del Setter Irlandés continuaron sometiendo a sus perros a apareamientos de prueba para así tener a sus animales libres del problema. Durante los diez años siguientes se dedicaron a reconstruir las líneas y los criaderos de Setter Irlandeses. Sus esfuerzos acabaron dando lugar a varios perros influyentes que recondujeron a la raza, tras estar a punto del desastre de origen genético

Apariencia General

El Setter Irlandés Rojo es un perro grande, esbelto, de color caoba dorado y de cabeza larga y fina. Sus orejas, de implantación baja, están caídas hacia atrás y cubiertas por unos flecos largos y sedosos. La cola, de longitud mediana, también está cubierta de flecos y debe ir a la misma altura que la espalda o por debajo de ésta. Tiene un pelo corto y fino en la cabeza, en la parte delantera de los miembros y en la punta de las orejas. En el resto del cuerpo, el pelo es de longitud mediana y plano.

Realmente, la esencia de esta raza se encuentra en su cabeza y en su expresión general tierna, amable y sin signos de debilidad. Su hocico, bastante cuadrado, tiene una profundidad moderada, aunque sus labios no deben ser caídos. El cráneo es ovalado de oreja a oreja, dando así suficiente espacio para el cerebro, y el occipital está bien definido.

Con su característica elegancia, el Setter Irlandés conserva muchas de las características físicas de sus antepasados y su constitución es tal que la raza puede desempeñar su cometido en el campo con la máxima eficacia. Cuando está en movimiento, debería cubrir el terreno con soltura y elegancia y con una fuerte impulsión de las extremidades posteriores.

Al igual que en la mayoría de razas, los machos tienden a ser algo mayores que las hembras. De acuerdo con el estándar de esta raza, los machos tienen una altura a la cruz de 58 a 67 cm, mientras que en las hembras es de 55 a 62 cm. El estándar no indica el peso, pero los machos pesan, generalmente, de 20 a 30 kg, aún cuando no hayan alcanzado su altura máxima y las hembras alrededor de 18 a 25 kg.

La capa del Setter Irlandés es uno de los muchos atributos de esta raza y, ciertamente, contribuye a que su atractivo sea mayor. Desde la nuca, a la misma altura que las orejas, es ligeramente ondulada, pero no rizada. Es larga y sedosa y tiene unos buenos flecos en las patas anteriores y posteriores que llegan casi hasta los pies.

Aunque el estándar de la raza exige unas orejas de implantación baja y de una longitud moderada, éstas varían de un perro a otro. Como indicación general de la longitud adecuada, cuando las estiramos sobre los ojos, deberían llegar al punto situado entre ambos ojos (el stop). Cuelgan formando pliegues bien definidos, quedan cerca de los pómulos y están cubiertas por un pelo fino y sedoso. Como el pelo de la parte superior de la oreja es generalmente más grueso, haciendo que el punto de la implantación de la oreja parezca más alto que en la realidad, este pelo y los flecos de debajo de la oreja se cortan para la exposición en certámenes de belleza.

La implantación de la cola provista de los hermosos flecos que le caracterizan queda próxima a la altura del dorso y, aunque está ligeramente curvada o tiene forma de cimitarra, no debe tender a doblarse hacia arriba ni a ensortijarse. Es de longitud media y no debería llegar más allá del corvejón, aunque es permisible una cola que sólo llegue un poco por encima. Los flecos de pelo largo, suave y sedoso de la cola comienzan un poco por debajo de su punto de implantación, van aumentando de longitud hasta la mitad de su recorrido y, a partir de ahí, van acortándose hacia su punta. Es portada a un nivel no superior al del dorso, y cuando el animal está en movimiento el de la cola es vital y parecido al de un látigo, algo que deberíamos recordar cuando el perro esté dentro de casa. La cola de un Setter Irlandés puede, muy fácilmente, derribar adornos y provocar destrozos, sin mala intención, con un simple movimiento.

El Setter Inglés debe tener un cierre en tijeras regular y completo. Esto quiere decir que los incisivos superiores quedan justo por delante de los inferiores y en estrecho contacto con ellos cuando la boca está cerrada.

Recomendamos que hagas más visitas a otras webs para recopilar toda la información que puedas antes de adquirir un ejemplar de esta fantástica raza canina.

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