Spitz aleman pequeño, conoce la raza, consejos

El Spitz Aleman Pequeño es una raza muy cercana a su familia, alegre y festivo, por lo que le gusta que le toquen y que jueguen con ella.

Tienden a ser perros bastante ladradores. Así, es importante un buen adiestramiento desde la temprana edad para evitar que no ladren demasiado.

Con un poco de ejercicio moderado al día y un cepillado regular, bastará para mantenerlo sano.

Tienen un pelaje largo y fino. Y son perros bien proporcionados en cuanto a dimensiones (igual de altos que largos).

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Se conocen cinco tipos de Spitz Alemán: Wolfsspitz (Spitz Lobo/Keeshond), Grossspitz (Gran Spitz), Mittelspitz (Spitz mediano), Kleinspitz (Spitz pequeño) y Zwergspitz (Spitz enano/Pomerania).

Se denomina Spitz a un grupo de razas caninas que tienen como características comunes el poseer dos capas de pelo, la primera corta y lanosa, que los protege de las inclemencias del tiempo, la segunda capa está formada por pelo largo, liso y despegado del cuerpo, cabeza con pelo corto que recuerda a la del zorro con orejas pequeñas y puntiagudas y la cola levantada, curvada y apoyada en la espalda. Son muy parecidos físicamente a los perros nórdicos.

Carácter – Convivencia – Comportamiento – Educación:

El Spitz Alemán es talentoso, vivaz y seguro de sí, con un espíritu que tiene algo de audaz y aventurero. Se trata de una raza pequeña que, por su inteligencia, necesita muchas cosas para mantener su mente bien ocupada. Es un atractivo perro que se adapta a la mayoría de los ambientes hogareños pero es necesario tener presente que, debido a su copioso pelaje, necesita un acicalado regular.

Esta raza tiene una naturaleza bastante independiente y, como muchos otros miembros de la familia Spitz, tiende a ser ruidoso, aunque esto puede ser controlado con un adiestramiento inteligente. Pueden llegar a resultar escandalosos porque son perritos de guarda extremadamente alertas, con un instinto natural para ladrar cada vez que se encuentran frente a situaciones nuevas o alarmantes.

El Spitz Alemán, perro alegre y festivo, profesa un gran afecto a su familia; de hecho, es una de las características de la raza que señala el estándar de perfección. Su disposición es equilibrada y segura de sí –una personalidad tan inteligente y aventurera como ésta, insertada en un cuerpo canino, no puede ser fácilmente ignorada– pero no debe mostrar signos ni de nerviosismo ni de agresividad.

El Spitz Alemán por lo general disfruta de la compañía de otra gente así como la de otros perros y mascotas pero, al igual que ocurre con la mayoría de las razas, debe ser sociabilizado en su juventud durante el proceso de desarrollo de su personalidad.

El hecho de que un perro cualquiera se lleve bien o no con los niños depende mucho de la formación que los chicos hayan recibido y del control inteligente que los padres ejerzan sobre esa relación. Estamos hablando de una raza que disfruta de la compañía de las personas, incluidos los niños, por lo que el Spitz Alemán estará siempre dispuesto a sumarse a los juegos familiares.

No obstante, es necesario supervisar siempre a los niños pequeños cuando se encuentran en presencia de perros, porque aunque ésta no es una raza lo suficientemente grande como para tirar un chico al suelo, es lo suficientemente pequeña como para que un niño le pueda causar daño aun sin darse cuenta. Puede ser que le tire del pelo, por ejemplo; no hay que olvidar que los párvulos suelen jugar rudamente, de manera que hay que enseñarlos a tratar a los perros con gentileza, delicadeza y respeto.

El Spitz Alemán es una raza inteligente y, como tal, tiene no sólo la habilidad de aprender, sino de hacerlo rápido. Es un perro que se entregará a cualquier tarea con entusiasmo si bien los métodos tradicionales de adiestramiento no suelen funcionar bien con esta raza. Necesita desear hacer las cosas y espera una recompensa por realizarlas. El Spitz Alemán no se caracteriza por ser particularmente obediente aunque, por supuesto, ¡siempre hay excepciones! Para garantizar el éxito del adiestramiento en el Spitz Alemán es necesario utilizar accesorios específicos para este fin, en Petclic puedes encontrar todo lo necesario para ello y mucho más.

Cuidados y Salud:

El Spitz Alemán es una raza que requiere un ejercicio moderado diario y un buen cepillado periódico.

En general, el Spitz Alemán es una raza bastante sana que padece bastantes menos problemas que otras muchas pero, como pueden surgir algunos, lo mejor para la raza es estar informados sobre qué debemos esperar. Cuando se escribió el estándar del Spitz Alemán, se evitaron inteligentemente todos los rasgos exagerados que pudieran traer problemas de salud, lo que indudablemente contribuye a producir, en conjunto, una raza activa y robusta.

Algunos Spitz Alemán presentan problemas con la articulación de la rodilla, lo que se conoce como luxación de la rótula. Es prudente, a la hora de seleccionar un cachorro, escoger uno cuyos padres hayan sido certificados como libres de padecer esta dolencia. Si el animal presenta síntomas y se confirma que la padece, el uso de condroprotectores para Spitz Alemán está muy recomendado.

Es importante prestar especial atención al cuidado de los dientes y las encías, de manera que se conserven lo más sanas posible y prevenir así su deterioro, infecciones y subsecuente pérdida. Al igual que ocurre con muchas otras razas pequeñas, los Spitz Alemán pierden los dientes a una edad relativamente temprana.

Otro problema dental frente al cual debemos estar alertas es la retención de los dientes caducos, lo que quiere decir que un diente de leche puede no caerse por sí solo y en cambio permanecer en el lugar donde el diente permanente debería comenzar a crecer, por lo que es mejor llevar el cachorro al veterinario para saber si necesita una extracción.

Ocasionalmente, los perros pueden sufrir de problemas del corazón, especialmente a medida que envejecen. Por ello es inteligente pedir al veterinario que revise el corazón del perro en cada consulta de rutina o cuando se le lleva para que lo vacune, aunque muchos buenos veterinarios lo harán de manera automática.

Las piedras en los riñones pueden presentarse en muchas razas y aparecen en los dos sexos. Sin embargo, como la uretra del macho es más larga y estrecha que la de la hembra, las obstrucciones son más frecuentes en los machos.

Historia:

El Spitz Alemán tiene una larga historia porque, como miembro del grupo europeo de perros spitz, sus ancestros se remontan a la época de los cazadores-recolectores de la Edad de Piedra, hace unos 6000 años. No obstante, aun sin llegar tan lejos en los confines del tiempo y retrotrayéndonos más bien hacia una etapa más cercana, es necesario que nos refiramos al Spitz Turf (o Spitz de las Turberas). Se trataba de un tipo de perro que fue accidentalmente sepultado y preservado en las turberas de los valles septentrionales de Alemania y casi toda Dinamarca. Como era un área pantanosa, las casas se construían sobre pilotes y, con el correr del tiempo, han podido recobrarse cadáveres bien conservados tanto de hombres como de perros que quedaron sepultados en las turberas o pantanos.

En sentido general, se considera que los perros allí encontrados eran antepasados del Spitz Alemán; la gente del lugar habría eliminado en ellos, deliberadamente, el instinto de caza (mediante la crianza selectiva) porque usaban más los perros caseros y pastores que a los cazadores. Era más importante que los perros permanecieran cerca de los hogares y avisaran de la cercanía de los intrusos.

Otra teoría sostiene que se favorecían los pelajes blancos para distinguirles fácilmente de los lobos merodeadores y evitar matarlos accidentalmente. No obstante, debe hacerse notar que estas suposiciones sobre la eliminación del instinto de caza y la preferencia por el blanco son sólo teorías que no han sido demostradas.

Lo que sí sabemos es que eran magníficos perros de vigilancia a la antigua usanza, que protegían no sólo las granjas sino también los viñedos, almacenes, barcazas, vagones y a los buhoneros con sus fardos. Esta raza pertenece a un grupo de perros que están siempre listos para dar la alarma y a la que alguna vez se le dio el nombre de mistbeller, término que podemos traducir como «ladrador del muladar».

Los perros spitz se desarrollaron de diferente manera en diversos países, haciendo cosas tales como correr junto a los coches o montar a lomo de caballo. Variaban no sólo en cuanto a la talla sino también en cuanto al color porque siempre influyó en ellos la crianza selectiva, como influyó en todos los otros animales domésticos.

Durante el siglo XVIII la raza comenzó a hacerse popular en Inglaterra a raíz de la llegada al trono de Jorge I, en 1714. Su esposa era alemana y la descendencia de la pareja también casó con aristócratas alemanes, lo que incrementó la presencia de visitantes germanos en la corte inglesa en compañía de sus perros, los verdaderos precursores del actual Spitz Alemán. Entonces se les conocía como Pomeranios y se creía que se habían originado en el principado de Pomeranio, antiguo ducado del Báltico, entre Alemania oriental y Polonia occidental. Esta clase de perros era considerablemente mayor que los que pertenecen a la raza hoy conocida como Pomerania.

Es interesante observar cómo un animal que había sido esencialmente un perro del campesinado llegó a ser tan estimado por la realeza y las clases altas. La reina Carlota, esposa alemana del rey Jorge III, trajo a Gran Bretaña dos Pomeranios, Phoebe (o Phebe) y Mercury, en 1767. Vivían en Kew, West London, al igual que el artista Gainsborough quien, a través de su trabajo, estuvo en contacto con la raza regularmente. Estos perros aparecieron de manera prominente en las obras de famosos artistas, especialmente de Gainsborough y de Stubbs. Estaba de moda entonces tener un retrato pintado que incluyera a la mascota favorita. En la actualidad, cuando observamos las pinturas de aquellos tiempos en que se pintaba a los perros junto a sus dueños, podemos hacernos una idea de la talla que tenían. Varias pinturas incluyen perros blancos pero hay una en especial que retrata a «Fino», un perro bicolor en blanco y negro.

La reina Victoria, nieta de la reina Carlota, hizo mucho por llamar la atención pública hacia los perros de pedigree. Se relacionó profundamente con la raza e importó perros cuyo peso variaba entre 3 y 7 libras. De hecho, uno de los Pomeranios de la reina Victoria, Gona, estuvo entre los primeros ejemplares de la raza que ganó un premio en una exposición británica. Su Majestad había entrado en contacto con la raza por primera vez en ocasión de su viaje a Italia en 1888, cuando adquirió varios perros en Florencia. Entre ellos estaba Marco, que pesaba 12 libras y con el cual obtuvo gran éxito en las exposiciones, incluyendo el Crufts.

La reina Victoria, gran amante de muchas razas de perros diferentes, tenía un criadero de Pomeranios y criados bajo el afijo «Windsor». Hay una anécdota bastante simpática que nos narra cómo Su Majestad quiso exhibir tres Pomeranias de un color poco común en Inglaterra, para los cuales se instituyó una clase especial dentro de la exposición pero, por si fuera poco, dos de ellos fueron lo suficientemente afortunados como ¡para quedar empatados en el primer lugar! La reina Victoria quería tanto a esta raza que aun en su lecho de muerte mantuvo a su Pomerania Turi compartiendo todo el tiempo con ella.

Una prominente figura dentro del mundo canino, Charles Henry Lane, fue invitado a inspeccionar las perreras de Su Majestad. Él habló maravillas de las condiciones en que vivían los perros, de todos los cuidados que recibían y de las molestias que se tomaban para proporcionarles una vida feliz. Aunque algunos eran sumamente hermosos primero describió a los perros spitz como «desteñidos». Aun cuando algunos eran más bien grandes, la mayoría fue descrita por él como «chicos-medianos».

El Sr. Gladstone fue otra de las personas prominentes que se interesó por la raza y se dice que tenía un Pomeranio negro. A comienzos del siglo XX circulaba aquel dicho de «los Poms son oro» porque entonces se vendían por más de 250 libras y, si nos atenemos a su peso, onza por onza, eran probablemente la raza de perros más cara de todas. Pero la oferta pronto superó a la demanda y la raza perdió valor.

En esa época había mucha consanguinidad y aparecieron signos de degeneración, como la tendencia a las cabezas de manzana en los ejemplares más pequeños, lo que era contrario a las cabezas de zorra que requiere la raza.

Apoyado en parte por la protección de la reina Victoria y el consecuente interés de la gente en la raza, el Kennel Club Inglés reconoció oficialmente al Pomerania en 1870 y el Club del Pomerania redactó el primer estándar en 1891.

Existía mucha variedad en la talla de los diferentes perros spitz y, al igual que pasaba con tantas otras razas, la miniaturización se favorecía en Gran Bretaña y en el resto de Europa. En esta última, los perros terminaron por ser divididos en cinco razas diferentes: el Wolfspitz, que tenía el color del Keeshond pero era de mayor tamaño; el Spitz Grande, con el tamaño del Keeshond pero de varios colores; el Spitz Mediano, que corresponde a nuestro Spitz Alemán Mittel; el Spitz Pequeño, que es como nuestro Spitz Alemán Klein; y finalmente el Spitz Enano, que era el equivalente del Pomerania británico.

En Gran Bretaña se retuvo el nombre de Pomerania. Aunque no había restricciones en cuanto a la talla, había diferentes opiniones en cuanto al peso y esto varió con el paso de los años. En 1889 se estableció una división para los perros que pesaban 10 libras y que, para 1896, se había reducido a 8 libras. Luego, a comienzos del siglo XX, se hizo un nuevo estándar que estableció la línea divisoria en 7 libras. Los perros más grandes eran llamados Pomeranias, y los más pequeños, Pomeranias Miniaturas. Con el paso del tiempo, se perdió el interés por los perros más grandes, por lo que hacia 1909 se exigía que los perros pesaran entre 3 y 4 libras; las hembras podían ser más grandes que los machos y pesar entre 5 y 6 libras. Era importante que las hembras fueran un poquito más grandes para favorecer la reproducción.

Sin embargo, los perros más grandes también habían sido reproducidos y no desaparecieron de la noche a la mañana; por eso, de tiempo en tiempo aparecían ejemplares mayores. Aunque se les conservaba más en calidad de mascotas que como perros de exposición, las perras más grandes fueron útiles reproductoras porque no tenían complicaciones a la hora del parto.

En 1904 se escribía: «No hay ningún tipo de perro mascota para damas que haya alcanzado una popularidad tan universal en un espacio de tiempo tan corto como el Pomerania». En los primeros años del siglo XX varias personalidades expresaron sus puntos de vista sobre la raza. Para la Sra. Hamilton, que casi siempre conquistaba los mayores lauros dentro de la raza, el Pomerania ideal era «una brillante criaturita, resplandeciente de vida y gracia, devota de su amo o ama, con quien comparte todas sus penas y alegrías, aprovechándose de su poder perruno». La Sra. Hamilton decía que había conocido muchos perros de esta raza casi humanos por su agudeza de percepción, perros que habían expresado a sus amos la más profunda simpatía en momentos de tragedia. Ella los consideraba tan listos para los trucos como los Caniches, y aunque excitables por naturaleza, nunca permitían que su ira superara su discreción.

A comienzos de los años de 1970, una admiradora de los Pomerania, Averil Cawthera, tomó la decisión de establecer el Pomerania blanco y para ello importó de Holanda a Tum Tum van het Vlinderhof of Lireva («Tum Tum»), en 1975; era un perro blanco al cual siguió una hembra negra, Venestein´s Mauricia of Lireva («Velvet»), en 1976.

Poco después de que Averil Cawthera hubiese importado estos perros de Holanda, Rosemary Bridgeman compró un Pomerania bastante pasado de talla, April Folly at Tordown, y junto con Janet Al-Haddad, hizo serios esfuerzos por obtener el reconocimiento del Spitz de mayor tamaño. En realidad, el Pomerania de mayor tamaño y el Klein Spitz eran prácticamente lo mismo, de modo que estas dos damas intentaron que fuera reconocido como «Pomerania Victoriano», un atractivo nombre que evocaba íntegramente el amor de Su Majestad por la raza.

Un poco después, en 1977 y 1978, Rosemary Bridgeman adquirió respectivamente a Tum Tum y Velvet, los perros holandeses de Averil Cawthera. Entonces, en 1979, las señoras Al-Haddad y Bridgeman, junto con Julie Smith, importaron una hembra holandesa, Tefanra-Leona´s Lady Xabrina, cariñosamente conocida como «Minty».

Fue por entonces cuando surgió la confusión en cuanto los nombres con que se registraba la raza. En Holanda, Minty había sido registrada como «Keeshond Kleine», pero su registro en el Kennel Club Inglés se refería a ella como perteneciente a la raza Keeshond, ¡lo que no era así! Se creía que Tum Tum y Minty habían sido registrados como Klein Keeshond pero, tal y como se descubrió después, no era el caso. Entonces, el Kennel Club Inglés cambió el registro racial de Minty por el de «Pomerania» pero, para esa fecha, ya la perra había sido inscrita en una exposición como Kleine Keeshond. ¡Verdaderamente, todo era muy confuso!

En 1981, Janet Al-Haddad importó una Spitz Klein blanca, que compró a Frau Pinner, de Viena. Se trataba de Prinz Schneeflocke von Cottas, que fue también incluida en el registro de Pomeranias. No es para sorprenderse que existiese una fuerte oposición por parte de los criadores de Pomeranias, mientras se consideraba que el spitz de mayor tamaño tendría más probabilidades de tener éxito como raza si se eliminaba toda referencia al Pomerania. Entonces se decidió formar un club especializado, dedicado a una raza separada, el Spitz Alemán, con la intención de que se le incluyera en el Grupo de Perros de Utilidad y no en el Grupo de Perros Toy.

El 3 de febrero de 1982 tuvo lugar la primera reunión del Club del Spitz Alemán en la Taberna Bantam de Burghfield Common, hogar de Bob y Chris Trendle, quienes estuvieron muy vinculados a la raza en sus primeros años. Rosemary Bridgeman fue electa presidenta, y Janet Al-Haddad (entonces Edmons), presidenta de junta, mientras que Pat Mais fue elegida secretaria.

La confusión sobre los registros raciales comenzó entonces a asomar su fea cabeza porque tan sólo había dos perros registrados «correctamente».

Pero el Kennel Club Inglés comprendió que los aficionados al spitz de mayor tamaño no iban a darse por vencidos y por eso, con la ayuda de Mike Stockman, se acordó que Tum-Tum, Velvet y la progenie de ambos se incluyeran también en el pozo genético, siempre que sus dueños estuviesen de acuerdo.

Para poder ser transferida al registro de Spitz Alemán, la descendencia tenía que tener en su pedigree uno de los cuatro perros originales importados, y era el dueño y no el criador quien lo decidía, además de que la solicitud de registro había que hacerla a los seis meses de edad. Es obvio que la descendencia pura de los perros que llegaron a ser conocidos como los «Primeros Cuatro» iban directo al registro, pero para los demás había un registro de desarrollo.

También fue necesario decidir en cuanto a las dos tallas de Spitz Alemán, y el Kennel Club dictaminó que debían conocerse como «Mittel» y «Klein», debido a que estos nombres causarían menos confusión que las palabras inglesas «standard» (estándar) y «miniature» (miniatura). Los dueños tenían que decidir en qué talla registraban a sus perros pero, una vez registrados, los dos tamaños no podían cruzarse entre sí.

Para decidir qué perros se registraban como Klein y cuáles como Mittel había que medirlos, y eso daba lugar a que hermanos de camada, especialmente si pertenecían a sexos diferentes, fuesen registrados como pertenecientes a tallas diferentes.

Los primeros criadores de Spitz Alemán deseaban que se permitiera cualquier color o marca en la raza, lo que recibió el visto bueno del Kennel Club. Esto favorece la variedad y espectacularidad, pero crea un ligero problema a la hora de definir el color de los cachorros con fines de registro porque los colores de los Spitz Alemán suelen cambiar con la madurez. Esto significa que un perro joven puede ser registrado con un determinado color y luego ese color fácilmente puede transformarse en uno bien diferente.

En 1995 la raza alcanzó la categoría que le permitiría optar por los Certificados de Desafío, sólo diez años después de su reconocimiento por el Kennel Club Inglés. El club de raza estuvo lo suficientemente acertado como para esclarecer y modificar ciertos detalles dentro del estándar antes de establecer uno permanente.

Lamentablemente, el Spitz Alemán no es una raza popular en los Estados Unidos, donde el Pomerania, el Keeshond y el Esquimal Americano, razas emparentadas con él, gozan de gran favor. El Esquimal Americano, no muy conocido en Gran Bretaña, es un perro blanco y de constitución compacta, muy popular en los circos del siglo XX. Esta raza, que fue reconocida en 1994 por el American Kennel Club, se divide en tres tallas.

Apariencia General

Aunque existen dos tallas de Spitz Alemán, ambas son idénticas en cuanto a su apariencia física. Es una raza compacta y de contorno casi cuadrado cuyo profuso pelaje no debe enmascarar una falta de sustancia. El costillar es largo y redondeado; los típicos pies de gato de la raza, con sus dedos arqueados, son pequeños y también redondeados.

El estándar de la raza exige que la cabeza del Spitz Alemán sea «de mediano tamaño», con un cráneo ancho y casi plano. Esta anchura de la cabeza se va reduciendo en dirección a la trufa en forma de cuña; la longitud del hocico es aproximadamente la mitad de la longitud total de la cabeza y presenta un stop moderado entre los ojos.

Las orejas son pequeñas, triangulares, erectas y están colocadas alto en la cabeza, mientras que los ojos tienen forma ovalada y se colocan de manera oblicua. La raza presenta mordida de tijera, lo que quiere decir que los dientes superiores se superponen estrechamente a los inferiores.

No se admite que los bordes de los párpados, la trufa o los labios sean rosados o tengan pigmento de mariposa (unas partes pigmentadas y otras no), sin importar el color del pelaje; al mismo tiempo, la profundidad y el matiz del color del pigmento puede variar de acuerdo con el color de la capa.

Una característica importante de las razas spitz es la de llevar la cola sobre el dorso. El Spitz Alemán tiene una cola implantada bien arriba que se enrosca desde el nacimiento y se acomoda curvada sobre el dorso, dándole un atractivo toque final a esta raza ya de por sí bella.

El Spitz Alemán Pequeño mide entre 23 y 29 cm, aunque debe tenerse en cuenta que las dos tallas de Spitz Alemán han sido tratadas como dos variedades diferentes sólo recientemente y, debido a ello, las tallas no están completamente estabilizadas.

Aunque oficialmente no hay diferencias entre el tamaño de las hembras y los machos, en el apartado relativo a la talla, el estándar señala que los perros deben ser masculinos y las perras, femeninas.

El Spitz Alemán se desplaza con una marcha viva y sin esfuerzo, manteniendo la línea superior pareja. El movimiento debe ser en línea recta, lo mismo cuando se le observa desde el frente que desde atrás. El Spitz Alemán no debe presentar corvejones de vaca ni debe ser muy ancha en la parte de atrás.

El pelaje doble del Spitz Alemán consiste en un pelo interno suave y lanoso, y otro externo largo y de textura áspera que debe ser perfectamente recto. El pelo cubre todo el cuerpo del perro pero es particularmente abundante alrededor del cuello y en las extremidades anteriores, presentando una abundante chorrera sobre los hombros. Las patas tienen flecos; esta área de flecos está claramente descrita en el estándar de la raza.

Las orejas están cubiertas de un pelo corto y suave mientras que el de la cara es liso y corto. La bella cola enroscada está cubierta de un pelo largo, desplegado y abundante que confiere al perro una hermosa apariencia.

Es muy importante tener en cuenta que ésta no es una raza que lleva recortes en el pelo. El Spitz Alemán no debe ser pelado nunca, aunque su dueño considere que la mascota se va a sentir mejor así en los meses calientes del verano. Y la razón por la cual el pelo del Spitz Alemán no debe ser cortado nunca es porque pierde sus propiedades aislantes, por eso pelarlo puede producir el efecto opuesto del que se persigue.

Poner en orden el pelo es algo bien diferente y eso se hace emparejando y rebajando un poco el pelo de los pies, de la zona anal y de las patas por debajo del corvejón.

Cualquier raza que tenga una amplia variedad de colores constituye un hermoso espectáculo cuando aparece en la pista de exposición, pero el Spitz Alemán es una de las más espectaculares en ese sentido. Se aceptan todas las variedades de color y todas las marcas posibles, aunque los colores más predominantes son el negro y el dorado. Los negro y fuego (black and tan) se ven sólo ocasionalmente, pero junto a ellos podemos encontrar perros de color arena lobo, bicolores de blanco y negro, azules, cremas, etc.

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