Tipos de Filtración

 La filtración es uno de los elementos fundamentales a tener en cuenta a la hora de montar un acuario, ya sea este de agua dulce o marina. De hecho el tipo de filtración debe de ser uno de los primeros elementos a escoger antes de iniciar cualquier proyecto.  

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 Lo cierto es que existe una buena variedad en formas de filtrado, todas ellas con sus elementos positivos y negativos, que resultan adecuadas para distintos tipos de acuario. Escoger una u otra dependerá de factores tan variados como el litraje, la paciencia o el dinero disponible para cada proyecto.

Además habrá que tener en cuenta si para el acuario deseado es más recomendable una filtración química (más efectiva como limpieza, pero menos natural y dañina para la microfauna bacteriana del acuario), o una filtración química, que permitirá mantener ciertas sustancias positivas en el ciclo del acuario, aunque su capacidad limpiadora sea ciertamente menor.

Seguramente el filtro más habitual en los acuarios de agua dulce de todo el mundo sea el filtro de cascada, que se adosa a la parte superior de los acuarios y va absorbiendo el agua mediante una pequeña pipeta que se introduce por debajo de la superficie. En su interior esa agua es ciclada mediante el uso de esponjas o carbón vegetal, y revierte al acuario en forma de cascada, creando así una mayor descarga de oxígeno. Estos filtros son muy útiles para principiantes, ya que resultan fáciles de utilizar y admiten varios materiales de filtrado, pero se muestran insuficientes en acuarios de gran tamaño y con mucha población.

Los filtros internos pueden resultar ideales si el acuario al que van destinados es pequeño, siendo perfectos para macroproyectos. Fáciles de disimular con plantas o decoración, su capacidad filtradora es correcta, y suelen tener un tubo que proporciona ventilación adicional.

Los filtros de esquina tienen el mismo sistema de filtrado que los anteriores, basado en esponjas o carbón activo, aunque poseen una eficacia mayor, al situarse dentro del propio acuario. Entre sus desventajas está el hecho de robar capacidad, litraje y espacio al resto del proyecto, y ser una trampa mortal para los alevines de diversas especies especialmente pequeños, que se ven arrastrados hasta el interior de estos filtros.

Los caníster son muy utilizados en la actualidad, y resultan especialmente apreciados por su potencia y por mantener viva gran parte de la fauna bacteriana del acuario, lo que favorece su maduración y puede ayudar a que los inquilinos del acuario tengan una mejor adaptación. Combina diferentes sistemas de filtrado y resultan muy rápidos a la hora de limpiar. Su único defecto es que al ser filtros internos “robarán” espacio al resto de inquilinos y decoración del proyecto.

Por último hay que citar los llamados filtros de suelo, prácticamente en desuso en la actualidad pero que fueron muy populares hace medio siglo. Situados debajo del sustrato, favorecían una labor natural de filtración, moviendo además los nutrientes por el fondo del acuario. Desafortunadamente se ha demostrado la poca eficacia de estos filtros en labores de limpieza, al permitir la acumulación de muchos residuos en el fondo del acuario, por lo que ya casi no se usan.

Al margen de todos estos filtros, idóneos para acuarios de agua dulce, hay que citar también el skimmer, un sistema de filtración especialmente pensado para los acuarios de agua salada, y que se basa en la emisión continua de burbujas que van adhiriendo en su superficie las impurezas del agua hasta dejarlas, al romperse, en el llamado rebosadero. Los skimmer son prácticamente indispensables en los acuarios de agua marina.  

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