Vivir con roedores en casa

Como manipular un roedor. Cuales son sus costumbres y algunos temas a tener en cuenta para vivir con roedores en casa.

En este apartado queremos explicar algunos conceptos básicos para la buena convivencia con los roedores.

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La manipulación

En un conejo, podemos cogerlo de varias maneras, pero nunca por las orejas. Hay que manipularlos de manera que no se haga daño en su columna cuando al cogerlo da patadas para soltarse. Podemos hacerlo con una toalla que envuelva todo su cuerpo, con una mano por debajo de las ingles y la otra en las axilas, una mano cogiendo la piel de la nuca y la otra controlando la columna, etc.

Con cobayas y chinchillas,  una mano por debajo del pecho y la otra sujetando la columna para mayor sujeción.

Los jerbos y hámsters bastará agarrando la piel de su nuca y en el caso de los hámsters cuidado en estirar demasiado la piel porque podemos hacer saltar los ojos de sus órbitas.

En pequeños mamíferos nunca sujetarlos por el centro de la cola, ya que ésta puede arrancarse si el animal intenta fugarse.

Cualquier roedor podría mordernos en situaciones de miedo o daño físico al intentar cogerlos, aunque también los hay con carácter y no se dejan manipular.

Sus costumbres

Todo animal tiene sus costumbres y rutinas diarias, y al igual que las nuestras, se deben respetar.  

Por ejemplo,  es necesario para la salud del animal respectar sus momentos de descanso y más aún cuando este momento es durante el día, como le pasa al hámster o a la chinchilla que son animales sobretodo nocturnos.

Romper este hábito con ruidos inadecuados o fuertes o al cogerlo en plena siesta puede provocarle malestar y malhumor y regalarnos un mordisco para mostrarnos su enfado. Aquí entra en juego la relación y respeto que haya aprendido un niño por parte de los adultos.

Muchas veces los niños quieren estar con el animal cuando éste solo quiere descansar, por eso es bueno que si hay niños sean lo suficientemente grandes para que entiendan la rutina y necesidades del animal y no se frustren con él, eso llevaría a un rechazo del niño hacia el roedor.

Tiempo a dedicar

Hay que ser consciente del tiempo que podemos dedicar al animal.

Si nuestra vida diaria nos permite dedicar un tiempo razonable a nuestro nuevo amigo para poder interaccionar lo suficiente como para coger confianza mutua, entonces no habría problemas para escoger el roedor que más nos guste.

Pero si por el contrario, no pasamos mucho tiempo en casa y después, el rato que estamos no podemos dedicarle mucho tiempo, y su limpieza se resiente, entonces tendríamos que plantearnos el tener algún animal. 

Entre los roedores que menos se adaptaría a esta situación sería la ardilla. Este animal, necesita hacer ejercicio fuera de la jaula una vez por semana, con lo que nos lleva tiempo buscar una habitación con luz, sin peligro para el animal y que no nos moleste mucho el hecho que se orine en cualquier lugar de ésta o que nos muerda algún objeto. 

Y, después de un buen rato, hay que cogerla y ponerla de nuevo en su jaula. Todo esto conlleva un tiempo que si no podemos proporcionarle, el animal estará estresado por no poder hacer más ejercicio del que pueda hacer en su jaula y repercutirá en su carácter.

En resumen, cualquier animal necesita atención, cuidados y sobretodo tener una comunicación con nosotros, que se sienta parte de nuestro entorno.

Un animal que está solo en su jaula o entorno y solo nos ve en momentos puntuales, nunca podrá ser un animal sociable y cariñoso, y para estar así, mejor no tener ningún animal, no se lo merecen. 

A nosotros no nos gustaría. 

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